La inseguridad del tren turístico de la Quebrada: Cinco accidentes en un año y medio

Camilo Kay Haro Galli. El incidente del 6 de junio pasado fue el quinto en el que estuvo involucrado el tren turístico de la Quebrada en apenas un año y medio. Fallas en el sistema de seguridad y la ausencia de una adecuada señalización son algunas de las cuestiones que los pobladores de la zona vienen planteando, sin respuestas.

Dos de los cinco accidentes se difundieron ampliamente en redes sociales y medios de comunicación. Uno de ellos ocurrió en el paso a nivel a metros de la estación Purmamarca, donde se encuentra un cruce que da acceso al nuevo puente y al Barrio El Coquena. El otro fue el del fin de semana pasado, cuando una trafic Mercedes Benz fue embestida por el tren cuando circulaba por la Ruta Nacional  9 a la altura de Huichaira.

Pero hubo otros accidentes protagonizados por el denominado “tren solar”, que los habitantes de las localidades que atraviesa vieron -y padecieron- de manera directa.

El 23 de mayo, en la localidad de Maimará, un furgón Ford Transit fue impactado por el tren en el cruce de la calle Martín Rodríguez. El conductor “se dio a la fuga y se presentó espontáneamente» en la oficina policial a las pocas horas, según fuentes oficiales.

En ese mismo cruce, una Kangoo fue golpeada por el tren en febrero. Y a fines de 2024, una camioneta pickup pequeña conducida por turistas también tuvo un leve topetazo en el cruce de la calle Padre Lázaro en la misma localidad.

A su vez, hay que mencionar un incidente menor que no terminó en accidente gracias a la gran visibilidad de la zona donde sucedió. Un tractor agrícola se quedó sin tracción sobre las vías y obligó a frenar a la dupla en el paraje Tunalito del departamento Tumbaya. En aquel entonces se informó que el campesino había consumido alcohol en exceso.

El laberinto

Los vecinos de Maimará comentaron a El Submarino que en la calle Martín Rodríguez un camión de una conocida empresa distribuidora de bebidas chocó contra “el laberinto” de las vías. Así denominan a un zigzag de caños puesto para impedir que los peatones crucen las vías de modo directo, como dispositivo de seguridad.

Lo que sucede allí es que el cruce es muy estrecho y las construcciones cercanas impiden la visión entre trenes y vehículos, y la maniobra de camiones. Pasaron seis meses de este incidente, pero el sistema de seguridad nunca se reparó.

¿Qué falló en el último accidente?

Normalmente, cuando el tren cruza la ruta, la Policía de la provincia, a través de la Agencia de Seguridad Vial, arma operativos para cortar el paso de los vehículos. El 6 de junio pasado, según contó un conductor habitual, “estaban ahí, pero no cortaron la ruta.”

La pregunta que surge es si falló la comunicación para que los efectivos supieran que el tren estaba cerca y se dispusieran a frenar el paso de vehículos. Desde las autoridades, no hay respuesta ni explicación sobre lo que efectivamente ocurrió.

Una mujer tilcareña que pudo vivir la experiencia de viajar en el tren antes de las privatizaciones, recuerda que a inicios de los años 90, en el mismo lugar donde sucedió el accidente el viernes pasado, había barreras que clausuraban el paso en ambos carriles. «En esos años no había tránsito, casi no se cruzaban vehículos. No recuerdo que el tren tuviera accidentes en la doble curva en aquellos años”, evoca.

Para la instalación del moderno tren turístico, se recuperaron del antiguo sistema ferroviario estaciones, rieles y hasta obsoletos durmientes, pero no se copiaron las medidas de seguridad.

“Antes, el pitido se escuchaba, todos sabían que venía el tren», cuentan los vecinos más veteranos de la zona. Hoy, en cambio, “la bocina no se escucha”, alega un conductor en Sumay Pacha.

Pero ¿puede ser un silbato la única medida de seguridad en un paso a nivel, sobre una ruta nacional por la que los vehículos circulan a velocidades mucho más altas que hace 30 años?

Inseguridad evidente

Antes de que el entonces presidente Carlos Menem, en el marco de su proyecto del estado mínimo, dijera “ramal que cierra, ramal que para”, ya se había iniciado un proceso de eliminación de los pasos a nivel en Jujuy.

De los cuatro cruces de la ruta 9 y las vías férreas entre La Quiaca y San Salvador, tres fueron sustituidos por puentes. Dos de ellos levantan la ruta (uno en Perchel y el otro en León) y el tercero eleva las vías en la Cuesta de Bárcena.

Por aquellos días, aun en medio de una hiperinflación, el estado se ocupó de la seguridad más que el ente que administra el tren turístico en la actualidad.

Hoy basta con googlear un poco para encontrar vecinos quebradeños que alertaban sobre la peligrosidad de los cruces a nivel, algunos de ellos incluso antes de que se inaugurara el tren, en agosto de 2024.

Por estos días, los problemas son evidentes y cotidianos. Algunos de estos pasos a nivel no tienen visibilidad, como en la doble curva de Huichaira, donde un terraplén de tierra obstaculiza la visión tanto para quienes transitan por la ruta como para el mismísimo tren.

En Maimará, en algunos de los cruces urbanos hay paredes que impiden a los conductores de los vehículos tener una visión amplia sobre las vías.

Además, en alguno de los cruces el terraplén del tren está en subida y obliga a los conductores a tomar impulso para poder cruzar las vías, e impide ver si alguna formación está cerca.

La seguridad, al momento de pensar un proyecto de transporte de este tipo, es un pilar clave. No hay justificación para el descuido, la ineficiencia o la incapacidad para garantizarla.

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