Unidad o irrelevancia: El desafío del peronismo jujeño

Por Javier Bach Bilbao (militante). En mayo pasado, analizamos los resultados electorales del campo nacional, popular y democrático en Jujuy. Señalamos entonces que, si se hubiese logrado la unidad entre los siete sectores que en los últimos años fueron protagonistas —con diverso grado de éxito—, podrían haber alcanzado el segundo lugar en la elección de diputados provinciales, sumando unos 104.000 votos y logrando una decena de bancas. Esto hubiera garantizado la representación legislativa de cada espacio participante.

Peronismo para armar

Pero como bien dice el viejo refrán: “de nada sirve llorar sobre la leche derramada”. Lo que toca ahora es mirar hacia adelante y asumir, con esfuerzo y responsabilidad, la tarea de construir la mayor unidad posible. Algo similar se viene intentando en la Provincia de Buenos Aires, con el Frente Fuerza Patria, de cara a las elecciones provinciales del próximo 7 de septiembre. Ese proceso marca un rumbo claro e interpela a cada adherente, militante y dirigente que aún cree en una alternativa política basada en la justicia social y la solidaridad con el pueblo.

En Jujuy, esa alternativa —al menos en esta etapa— está representada por los tres legisladores nacionales que hoy expresan al peronismo. Entre ellos recae la responsabilidad de acordar una fuerza competitiva que enfrente con seriedad el proceso electoral. De lo contrario, deberán prepararse para transitar el camino de la irrelevancia política.

El cronograma ya está definido: el 7 de agosto vence el plazo para la presentación de frentes electorales, y el 17 del mismo mes para la inscripción de candidaturas. En esta ocasión, Jujuy elegirá tres diputados nacionales.

Desde esta columna creemos que ya no hay margen para especulaciones políticas mezquinas. El pueblo de Jujuy necesita una representación firme y decidida en la Cámara de Diputados de la Nación, que se plante con claridad frente al ajuste en curso y trabaje para derogar el nefasto DNU 70/2023, ya rechazado por el Senado.

Es simplemente irracional —por no decir cruel— pretender ordenar la macroeconomía a costa de destruir a quienes habitan este país. Hay que ponerle un límite al desmantelamiento del Estado y al desprecio sistemático hacia lo público y lo nacional, que hoy se disfraza de “reorganización” mientras recorta salarios, jubilaciones y desmantela organismos estratégicos como el INTI o el INTA, por nombrar algunos. Todo esto ocurre mientras se abre de par en par la puerta a las importaciones, generando pérdidas de empleo y paralizando la producción local.

Lo que estamos viendo no es otra cosa que la sustitución de producción nacional por excedentes del hemisferio norte, avalada por un discurso de “libre mercado” que no es más que un eslogan vacío repetido desde las altas esferas del poder. Un libre mercado que, en realidad, sirve de escudo para justificar un saqueo a la industria nacional y a los trabajadores argentinos.

Frente a este panorama, Leila Chaher, Guillermo Snopek y Carolina Moisés tienen en sus manos una responsabilidad histórica. Es momento de conjugar correctamente el verbo acordar.

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