La diputada libertaria, María Laura Tomé Gámez marcó la cancha: la Ley de Juventudes no puede ser una cáscara vacía. Sostuvo que lo ideal es tomar decisiones con datos para medir impactos reales y que la norma no termine siendo una simple campaña de marketing.
Para la legisladora, la clave es la equidad territorial, entendiendo que un joven de 23 años en la capital tiene posibilidades totalmente distintas a uno de Caimancito. «Esta ley tiene que abarcar a todos por igual», sentenció.
Los datos como termómetro
Desde la Dipec, Norma Pereyra fue clara sobre el aporte técnico: el organismo está listo para cruzar los datos del Censo 2022 con la Encuesta Permanente de Hogares. El objetivo es actualizar la radiografía local, poniendo el foco especialmente en el acceso de los jóvenes a la vivienda. «Podemos brindar todo el bagaje de indicadores y generar nuevos según las necesidades», afirmó Pereyra, apostando a que la información sea la base de las decisiones políticas.
Legislar para el hoy
El docente universitario de la Facultad de Humanidades de Jujuy, Juan Armando Guzmán aportó el anclaje conceptual, pidiendo que se deje de pensar en la juventud como algo que vendrá. Según Guzmán, la ley debe ser un pivote para pensar a los jóvenes en el presente y legislar en función de eso.
Destacó como «fantástico» el diálogo entre la mirada académica y la estadística, asegurando que una normativa de este tipo responde a parámetros internacionales que Jujuy debe cumplir para proteger específicamente a este sector.
El Submarino Jujuy Noticias de Jujuy, Argentina y el mundo
