El Super RIGI tiene dueño

Por Hernán Letcher*. “No me queda otra que lanzar una Mega Bomba desde el avión presidencial. Estaremos mandando al Congreso una ley sobre Super RIGI, el cual tiene mayores ventajas que el RIGI original y que aplicará para sectores que nunca han existido en Argentina”, escribió en X Javier Milei en la última semana.

Aunque es más generoso en materia de rebaja de impuestos e incluye otros sectores, este nuevo régimen emula el Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones (RIGI). ¿Cómo funcionó hasta hoy?

Promovido dentro de la Ley Bases en junio de 2024, el RIGI impulsó un conjunto de beneficios tributarios, aduaneros y cambiarios para proyectos de inversión que superen el umbral mínimo de USD 200 millones en activos nuevos. Desde entonces se han aprobado doce proyectos con una inversión comprometida total de USD 26.680 millones.

Por haberse presentado en el RIGI, estos proyectos se favorecen con 0% de Derechos de Exportación desde el tercer año, 25% de alícuota en Ganancias, exención de aranceles de importación sobre bienes de capital, repuestos e insumos, pago a cuenta de Ganancias del Impuesto a los Créditos y Débitos Bancarios y reducción de la alícuota sobre dividendos distribuidos a accionistas no residentes, entre otros.

Los proyectos y los rubros

Seis refieren a minería en Catamarca, Salta, San Juan: dos para producir carbonato de litio (de las empresas Galán Lithium y Río Tinto), uno para producir cobre (McEwen Copper), y tres para producir oro y plata (Minas Argentinas, Barrick/Shandong Gold, Abrasilver); otros dos se vinculan a proyectos de energía solar/eólica en Mendoza y Buenos Aires (YPF Luz y PCR/Acindar).

Otros dos se refieren a inversiones en Vaca Muerta: el de la construcción del oleoducto VMOS y el del oleoducto y terminal de exportación para gas licuado.

Finalmente, un proyecto de ampliación de la planta siderúrgica de Sidersa y otro vinculado al construcción de una terminal portuaria (Terminal Multipropósito Timbúes, de T&S).

Los resultados

La suma de casos aprobados muestra que el RIGI fue un “regalo” para proyectos que ya existían (y que se realizarían de todas formas), con un significativo costo fiscal de unos USD 1.000 millones anuales.

Y que, a pesar de que Milei la quería privatizar, fue YPF la que garantizó la mayoría de los proyectos.

Un gran regalo

Una revisión sencilla de los proyectos permite constatar que, al menos 7 de los 12 proyectos aprobados bajo el régimen, ya habían sido anunciados públicamente, contaban con estudios avanzados, inversiones realizadas o definiciones estratégicas previas a la sanción del RIGI.

En otras palabras, son proyectos que estaban en carpeta, que evidentemente eran rentables sin los beneficios del RIGI y que, al entrar en el régimen, buscan beneficiarse de un marco normativo extremadamente favorable en términos fiscales, aduaneros y cambiarios.

Repasemos:

  • Galan Lithium en diciembre de 2023 ya había anunciado que comenzaría a producir cloruro de litio en Catamarca a partir de 2025.
  • El parque solar El Quemado, en Mendoza, fue presentado en noviembre de 2023.
  • El proyecto Vaca Muerta Oleoducto Sur (VMOS) había sido anunciado en octubre de 2023.
  • Rincón de Litio, de Río Tinto, se anunció en 2023.
  • Los Azules ya tenía Informe de Impacto Ambiental previo al RIGI.
  • En el caso de Diablillos, la titular AbraSilver ya había invertido más de USD 25 millones y realizado más de 60.000 metros de perforación.
  • La planta de licuefacción de gas natural vino a reemplazar la iniciativa original que YPF desarrollaba junto a Petronas, anunciada previamente al RIGI.

El costo fiscal

El costo fiscal anual estimado del régimen de plena producción es de unos USD 1.069 millones (escenario base), con un rango de USD 786 a USD 1.395 millones según el nivel de exportaciones alcanzado. Dado que la gran mayoría de los proyectos se encuentra en construcción (2024–2030), el costo se concentra después luego de los 2–3 primeros años.

El componente más significativo es el diferencial de alícuota de Ganancias, que genera una renuncia recaudatoria de USD 545 millones anuales en el escenario base, concentrada en proyectos de alta rentabilidad como el GNL de Southern Energy y Los Azules.

Las retenciones de exportación resignadas representan USD 107 millones anuales, afectando principalmente al litio (Rincón de Litio y Hombre Muerto Oeste, con alícuota del 4,5%) y la plata (Diablillos y Gualcamayo).

Vale recordar que, para petróleo, gas y oro, la alícuota ya era 0% antes del RIGI. Si se incorporara el costo contingente de la estabilidad fiscal (futuros cambios impositivos resignados) y los beneficios cambiarios, el rango ascendería hasta USD 1.900 millones anuales en el escenario de máxima.

Sin YPF no hay RIGI

YPF ocupa un lugar preponderante dentro de los proyectos aprobados en el marco del RIGI. La compañía tiene participación directa o un rol protagónico en iniciativas que concentran el 68,5% del monto total comprometido hasta el momento, equivalente a USD 18.267 millones sobre un total de USD 26.679 millones de inversiones aprobadas.

La presencia de YPF atraviesa proyectos estratégicos vinculados tanto a la generación energética como a la infraestructura hidrocarburífera y la exportación de gas natural licuado (GNL). Entre ellos, parque solar El Quemado, desarrollado por YPF Luz, con una inversión de USD 211 millones, Vaca Muerta Oleoducto Sur (VMOS) (USD 2.900 millones) y Licuefacción GNL con inversiones proyectadas por USD 15.156 millones.

La elevada participación de YPF en los proyectos aprobados muestra que, aun en un esquema orientado a incentivar grandes inversiones privadas, el Estado —a través de su principal empresa energética— continúa siendo un actor decisivo en la estructuración y viabilización de las iniciativas de mayor escala económica y estratégica.

La mega bomba

El lanzamiento, con bombos y platillos, del Super RIGI contrasta con los resultados derivados de la experiencia del RIGI: costo fiscal elevado, proyectos y sectores rentables sin necesidad de beneficios adicionales e impulso de la empresa privado-estatal YPF para evitar el fracaso del programa.

Aunque en los papeles el objetivo del Super RIGI pretende ser industrializar “sectores clave como minería (litio, cobre), agroforestación, energía limpia, y tecnología (datacenters)” a través de beneficios adicionales al RIGI, el agregado de valor, en estos sectores, requiere de otras políticas y decisiones.

Por ejemplo, en la cadena de valor de litio, dado que las empresas mineras internacionales tienen capacidad de industrialización en sus países de origen (o acuerdos con otras empresas, ya que el sector funciona con integración vertical) para escalar la cadena sería necesaria una exigencia de cuota de industrialización. Sin ello ¿por qué dichas empresas decidirían montar, en Argentina, una industria de producción similar a la disponible en otros países? El supuesto fin loable choca con la realidad.

¿Cómo se explica, entonces, el impulso del nuevo programa? Para responder esta pregunta hay que remitirse a una foto publicada sólo tres días después del anuncio: Peter Thiel, dueño de Palantir e interesado en garantizarse el acceso a tierras raras, se reunió con Luis Caputo.

No se pretende industrializar ni favorecer el agregado de valor de ciertas cadenas. El Super RIGI tiene nombre y apellido.

* En Página/12

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