Por José Luis Politi Mauricio Macri aterriza en San Salvador de Jujuy para encabezar el encuentro regional “Próximo Paso” en el Hotel Altos de la Viña.
Aunque la agenda formal reserve un espacio para una reunión de cortesía con el gobernador Carlos Sadir en la Casa de Gobierno, el objetivo real del expresidente pasa por otro lado: la rosca partidaria pura, dura y con la mirada puesta en 2027.
La gira del titular del PRO por el Norte Grande tiene un propósito urgente: Evitar que la marea libertaria termine de devorarse los cuadros territoriales de su partido.
En un escenario político donde La Libertad Avanza exige alineamiento ciego, Macri busca reconstruir una identidad propia para la fuerza que fundó, mostrándose como una alternativa con volumen técnico y experiencia de gestión.
El encuentro en San Salvador no es un acto más; es un movimiento de fichas en el mapa nacional. Al desembarcar en una provincia históricamente dominada por el radicalismo dentro de lo que fue Juntos por el Cambio, el expresidente manda un mensaje directo tanto a sus socios del NOA como a la Casa Rosada: el PRO no planea ser un apéndice testimonial. Viene a medir el terreno, contener las fugas y afianzar la estructura que le permita sentarse a negociar candidaturas —o lanzarse de lleno— cuando llegue la hora de disputar el poder nacional.
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