Audiencia N°50 de la megacausa de lesa humanidad: “Eran enemigos de la patria”

Por Georgina Torino y Esteban Mayorga (Para H.I.J.O.S. Jujuy)

El pasado jueves se desarrolló la audiencia N° 50 en el Tribunal Oral Federal de Jujuy, en el marco del 6° juicio de lesa humanidad que busca condenar a los responsables del terrorismo de Estado del año 1976. En la oportunidad brindaron declaración testimonial: Jesús Vitterman, Ramón Torino, Juan Ángel Mercado, Félix Martín Mendoza y Hugo Lino Maldonado, todos ex policías vernáculos.

“En esa época se actuaba contra la subversión, contra los enemigos de la patria”

El último testigo de la defensa, fue Hugo Lino Maldonado, durante los años 1975 y 1976, trabajó en el departamento de inteligencia de la policía de la provincia de Jujuy (D2). Ingresó a la sala con actitud arrogante y demandante, exigiendo la causa por la que se lo había citado.

“Toda mi carrera la hice en la central, 33 años de servicio en la inteligencia, fui profesor de Inteligencia en la escuela de cadetes” alardeó el testigo ante la pregunta de Rodríguez Vega de cuáles eran sus funciones. Y agregó que: “Trabajé en la 11 y 24 accidentalmente”, ambas comisarías de Libertador General San Martin. Pero dijo no recordar si desempeñó tareas en esas dependencias para el año 1976.

Maldonado negó que en la central de policía hubiera un órgano de inteligencia, pero más adelante, durante su declaración, mencionó que en Libertador Gral. San Martin había una base del Área 323, número con el que se denomina el área del ejército que tenía jurisdicción en la provincia de Jujuy, pero dijo no saber cuáles eran la funciones de la misma.

“La función era llevar todo tipo de información de las calles, de los barrios, conocimientos de hechos, de delitos. Es un análisis especial que se hace de toda la información que se ha recibido y se hace inteligencia”.  Y sobre quiénes eran sus jefes, a los que les entregaba el trabajo que él realizaba: “Moyano, Rivero, Cartagena, a ellos les llevaba la información. Eran superiores. Arias era otro nombre que recuerdo de jefe” expresó.

Cuando el cuerpo de fiscales preguntó por los presos políticos, Maldonado mencionó: “No recuerdo los nombres, sé que en esa época´75, ´76, se actuaba contra la subversión, contra los enemigos de la patria, yo era un simple oficial de algunos grandes jefes”. Pero desconoció cuál era el destino de las víctimas o donde las llevaban.

La fiscal Marina Cura ahondó sobre las “tareas” de inteligencia y preguntó sobre la comunidad informativa, a lo que Maldonado respondió: “La comunidad informativa era una oficina donde se recibían y salían las informaciones sociales, gremiales, culturales, de todo nivel y tipo. Estaba la oficina en la central donde ahora es logística”.

En el mismo sentido hizo referencia a la diferencia entre tarea de inteligencia e informaciones: “No es lo mismo. La persona de información lleva información de cualquier área. Inteligencia es un servicio especial de todas las informaciones recogidas y luego se deciden las operaciones, el hombre de inteligencia tiene relación con gente de todo nivel, relación pública a nivel general. Se tiene relación militar, federal, gendarmería”.

Maldonado aludió a las “épocas fuertes” de Libertador y cuando la abogada querellante María José Castillo le preguntó cuáles eran dichas épocas sostuvo: “Siempre hay gente rebelde, estaban en contra del personal del Ingenio Ledesma y había un grupo subversivo”.

Ante la pregunta del contenido de los partes de inteligencia que entregaba al ejército, detalló: “La información era ultra secreta, solo lo tenían que saber los jefes, no quiero tocar ese tema, me gusta la historia argentina, le digo honestamente, no quiero recordar”. Sin embargo, con actitud provocadora insistía en que las víctimas del terrorismo de Estado eran enemigos de la patria: “Toda esa gente que tomaron las armas eran enemigos de la patria. Venían de todas partes de Latinoamérica, Venezuela, Perú, Colombia”

Al final de la testimonial, Maldonado, como todo fascista, se autodenominó: “Como un orgulloso soldado de la patria”. Y en el pasillo del juzgado, terminada ya su testimonial, dijo que gracias a gente como él hoy se vive bien, que él es un soldado de la patria.

A cara o cruz

El primer testigo fue Jesús Ramos Vitterman, ingresó a trabajar en el año 1969 en el Comando Radioeléctrico y en el 1979 fue cesanteado. “En el año 1976 fui asignado a la guardia de Casa de Gobierno, y también estuve en Infantería, era una unidad especial encargada del control del orden público, allí hacíamos servicio de guardia, íbamos a cubrir servicio de seguridad a los partidos del club Gimnasia” expresó.  Sobre quienes le impartían dichas órdenes, mencionó a los comisarios: Jesús Rivero, Dante Navarro, Gula Gutiérrez, Manzur y Canavire.

Cuando la parte acusadora le demandó información sobre las víctimas del terrorismo de Estado, inmediatamente se puso a la defensiva: “No me pueden vincular en ningún momento, yo hacía infantería, hacía seguridad de cancha y en la guardia de la jefatura de Policía”.

Nervioso e intranquilo, en un momento Ramos, comenzó a relatar la persecución política que había sufrido su padre: “Quiero aclarar que mi padre era un dirigente político, era diputado provincial del Peronismo, se llamaba Miguel Valentín Ramos, después del golpe de Estado, él regresaba de Buenos Aires, y lo detuvo el comisario Orlando Yapura en la terminal de ómnibus vieja, lo trasladaron a la comisaría seccional 1era, cuando lo fui a ver, me dijeron que era una orden superior. Me sorprendió mucho porque Yapura era jefe de la guardia de Casa de Gobierno y nos conocíamos, le pedí que me dijera el motivo de la detención, solo me dijo que eran órdenes superiores, ese hecho me cambió la vida”, dijo el testigo entre sollozos.

Y sobre a quién recurrió para pedir la libertad de su padre, menciono que: “Hablé con el jefe de Policía y con Ernesto Jaig. Como era conocido le dije que me dé las razones por la que estaba detenido mi padre y a la semana le dieron la libertad”.

También hizo referencia a la militancia política de Miguel Valentín Ramos dijo que: “Era dirigente papelero de Ledesma en el año 61 y 62, y antes fue dirigente del gremio de los canillitas”.

Ante la pregunta de la fiscal Marina Cura sobre el área 323 indicó: “En la oficina de radiopatrulla había un cartel que decía Área 323 zona restringida, con el tiempo me enteré que se desprendía del ejército argentino. Nunca me dieron indicaciones de por qué no entrar, ni me pidieron que vaya ahí, ahí no podía entrar nadie, era del Ejército Argentino, solo vi entrar personal policial, no supe que se hacía adentro”.

El jefe de infantería que vendía ropa en el penal de Gorriti

El segundo testigo fue Juan Ángel Mercado, durante el año 1976 trabajaba como Subcomisario en la comisaría N° 24 de la ciudad de Palpalá, y también estuvo como jefe de infantería en el año 1977.

En relación a sus funciones en la comisaría de Palpalá y en el Comando Radioeléctrico sostuvo: “Atendía denuncias por contravenciones, delitos comunes, y en la central de policía había oficinas del Departamento de Informaciones Policiales (DIP) que manejaban información policial reservada sobre bandas delictivas”. Y sobre las del cuerpo de Infantería, contó: “Estaba preparado para controlar los eventos deportivos, la seguridad de la legislatura, la casa de gobierno” y sobre la designación como jefe de esa repartición, Mercado afirmó: “El Mayor Arenas era mi jefe y me designa”.

Al inicio de la declaración, el testigo dijo conocer al imputado Jones Tamayo, la fiscal Marina Cura, preguntó al testigo si en alguna oportunidad, durante el desempeño de sus funciones, durante la dictadura, había concurrido al penal de Gorriti a reunirse con el militar. Mercado aseguró no recordar esa situación, pero si la de otra época: “Una vez en el año 1961 fui al servicio Penitenciario de Gorriti a hacer un expediente administrativo, nada más”.

Los registros de ingreso y egreso al penal de Gorriti de aquellos años, dan cuenta de que Mercado efectivamente visito el penal para encontrarse con Jones Tamayo, es por esto que la fiscalía solicitó autorización al tribunal para mostrarle un libro de novedades de la cárcel. En ese momento se le exigió al testigo el registro donde consta su ingreso, con el cargo que ostentaba para aquel momento, número de documento, y el motivo de la visita esa unidad penitenciaria, en ese momento Mercado reconoció que podría haber sido él y agregó: “A la cárcel íbamos a vender ropa”.

Siempre con la misma actitud esquiva, cuando se le preguntó por los detenidos políticos, aseveró que: “No sabía, ni estuve relacionado. No hice alguna cosa así».

Policía y Gendarmería: “Únicamente hacían deportes, jugaban al vóley”

El tercer testigo fue Félix Martín Mendoza, testigo ofrecido por la defensa, trabajaba en el año 1976 en la seccional N° 24 de Libertador Gral. San Martín.

La ronda de preguntas la inició el abogado defensor de genocidas, Carlos Rodríguez Vega, indagando sobre la orgánica de la seccional 24,  a lo que Mendoza respondió: “Éramos pocos los que prestábamos servicios en la seccional, y teníamos una camioneta (colores) blanco con azul, nuestro jefe era José Américo Lezcano y Daniel Jesús Alfaro era jefe de zona” y agregó: “Yo era agente, mi trabajo era hacer servicio de seguridad en las escuelas, y luego cuando ascendí trabajé en secretaria de 8 a 16 horas”.

Las preguntas de las defensas apuntaban a desvincular al imputado Lezcano en operativos de fuerzas conjuntas, a lo que el testigo de la defensa respondió: “No tengo idea si Lezcano recibió órdenes o coordinó con otras fuerzas, gendarmería nunca fue a la seccional N° 24°”. Y en relación a los vínculos entre Gendarmería Nacional y la policía de la provincia de Jujuy, y el testigo afirmó: “Únicamente hacían deportes, jugaban al vóley”.

Mendoza negó toda actividades de inteligencia y persecución del represor José Américo Lezcano a dirigentes políticos, gremiales y en especial a Johnny Vargas Orozco, cuyo secuestrador fuera Lezcano durante un operativo en el dpto. Ledesma la noche del 20 de julio y la madrugada del 21 de 1976, quien actualmente permanece como víctima de desaparición forzada.

Son cientos los testimonios de víctimas que confirman que durante, la denominada “Noche del Apagón”, se llevó a cabo un operativo de fuerzas conjuntas en esa zona del ramal, sin embargo, Mendoza expuso que: “Había comentarios sobre la detención de presos políticos, pero yo nunca vi nada. Cuando entré a trabajar a las 8 de la mañana había comentarios de la Noche del Apagón, yo no sabía nada”.

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