Con pedidos de justicia despidieron a Úrsula Bahillo en Rojas

Familiares, amigos y vecinos de Úrsula Bahillo, la joven de 18 años asesinada a puñaladas por su exnovio policía, despidieron en Rojas sus restos, donde la madre de la víctima reiteró su pedido de «justicia».

«Doy gracias a Dios que mi hija fue una hija que no tomaba, no fumaba, no bebía, jamás. Por lo tanto, se fue un ángel al cielo y hoy es un mártir por haber derramado su sangre por una persona realmente asesina, violador», dijo a la prensa Patricia Nasutti, madre de la joven, en momentos en que se dirigían hacia la parroquia del pueblo donde se iba a oficiar una misa en memoria de Úrsula.

La mujer luego señaló que siguen «de pie y firmes», y añadió: «Soy un roble, no voy a caer porque quiero justicia».

«Vamos para la parroquia porque yo soy una persona que siempre profesó la fe», indicó Patricia, tras lo cual agradeció a los medios y a la comunidad que le brindó su apoyo.

De acuerdo al informe preliminar de la autopsia, Úrsula sufrió al menos 15 puñaladas en la espalda, torso y cuello. Fuentes judiciales informaron a Télam que el ataque comenzó por la espalda, y cuando ella intentó escapar el femicida la volvió a sujetar para apuñalarla en el torso y en el cuello.

El acusado, Matías Ezequiel Martínez (25), permanecía alojado bajo custodia en el Hospital General de Agudos San José de Pergamino y el fiscal de la causa, Sergio Terrón, aguardaba a que reciba el alta médica para indagarlo.

Revelaciones

En tanto, Belén Miranda, expareja de Martínez, recordó en la puerta del lugar del velatorio que él la había amenazado de «muerte» con su «arma de trabajo» y que Úrsula «necesitaba ayuda».

«Ella me mostró el celular y me decía que tenía todas las pruebas, me decía ‘si pierdo esto pierdo todo’, tenía los golpes, los moretones, sacaba fotos de los pelos que él le arrancaba, tenía la moto toda rota porque le tiraba el auto encima y la corría por donde iba y se tenía que tirar al costado», dijo la joven entre lágrimas.

Belén añadió que la víctima tenía pruebas «sobre la violación de la nena», en referencia a una denuncia sobre Martínez por abuso sexual de una niña.

«Creo que esta vez no va a zafar porque se hizo una movilización muy grande, pero no por la Justicia de Rojas porque hace tres años la vengo luchando, porque si hubiera salido todo lo mío esto no hubiera pasado, tendría que haber estado preso en diciembre», aseguró.

Además, la expareja del acusado sostuvo que cuando Úrsula se retiró de su trabajo le gritó: «Si me matan, vos ya sabés quién fue».

«Cuando me llegó la noticia de que había muerto no lo podía creer y yo le dije a mi mamá que la iba a matar», concluyó.

Un vecino recordó que le había enviado mensajes a la víctima y ella le respondió que no le mande «porque esta persona la controlaba, tenía todas sus redes y que no le mande más por miedo».

Reclamos

La Multisectorial de Mujeres, Lesbianas, Trans, Travestis y Bisexuales de La Plata, Berisso y Ensenada se movilizó en La Plata para exigir justicia para Úrsula Bahillo, la joven asesinada presuntamente por su exnovio policía en la ciudad bonaerense de Rojas.

Junto a organizaciones políticas, los manifestantes se concentraron en la tradicional esquina de 7 y 50 del centro platense, y luego marcharon hasta la gobernación provincial.

En tanto, en la Ciudad de Buenos Aires, familiares de víctimas de femicidios y sobrevivientes se concentraron frente a la Casa Rosada para reclamar justicia por las víctimas y volvieron a entregar un petitorio de audiencia con el presidente Alberto Fernández.

La concentración comenzó poco después de las 12 en Plaza de Mayo, donde decenas de familiares y amigos colocaron fotos de las víctimas de femicidio, junto a su nombre y edad y una bandera para exigir justicia.

«Venimos a pedir justicia, lamentablemente tenemos que seguir luchando para eso», dijo en diálogo con Télam Alfredo Soggiu, padre de Carla, la joven de 28 años con hidrocefalia que murió en diciembre de 2019, luego de que los golpes recibidos por parte de expareja, Sergio Funes, le causaran desorientación y cayera al Riachuelo.

Aseguró que «lo de Úrsula era evitable, la chica hizo 17 o 18 denuncias, confió en la justicia, una justicia que evidentemente no funciona, como tampoco la policía, por eso el Estado deber ponerse a ordenar estas cosas».

«Cada vez hay más femicidios y no hay una respuesta para que no pasen, no hay políticas públicas que funcionen para cuidar a nuestras hijas, falta perspectiva de género en todas las instituciones», apuntó Marisa Rodríguez, mamá de Luna Ortiz, de 19 años, asesinada en Tigre.

Los familiares aseguraron que esta es la quinta vez que entregan en la Mesa de Entradas de Casa Rosada un pedido de audiencia con el Presidente, teniendo en cuenta la gestión anterior y la actual, y afirmaron que no obtuvieron una respuesta.

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