Mientras el Gobierno provincial agita el fantasma de la imposibilidad de pagar sueldos debido a la caída de la coparticipación y la recaudación, especialistas advierten que la provincia cuenta con fondos acumulados y que la riqueza generada por el litio sigue sin tributar en beneficio de los jujeños.
El escenario político y económico de Jujuy se tensó en las últimas horas tras los anuncios oficiales que ponen en duda el cumplimiento de las obligaciones salariales del Estado. Sin embargo, para el economista y docente Gastón Remy, diputado del PTS-FIT, y su colega Guillermo Sapag, la explicación oficial es, cuanto menos, parcial.
El mensaje «catastrófico» como herramienta política
Para Remy, el discurso del Ejecutivo busca desviar la atención de los conflictos gremiales que vienen marcando la agenda de marzo, con docentes, municipales y personal policial en pie de lucha.
«Toman un elemento de la realidad —el deterioro de la actividad económica— para transformarlo en un mensaje de estado quebrado y así bajar las expectativas salariales», señaló el legislador en diálogo con El Submarino Radio (FM Conectar 91.5).
Remy recordó que, hasta hace pocos meses, la provincia ostentaba un superávit volcado a inversiones financieras que superaba los 170.000 millones de pesos. «Esos fondos no desaparecen de un día para el otro. El ministro debería dar explicaciones con papeles en la mano sobre dónde está ese acumulado, que llegaba a representar el 20% de todo lo que gasta el Estado en el año», fustigó.
Guillermo Sapag coincidió en que la caída de la coparticipación es un dato real, producto de la política nacional, pero advirtió sobre un círculo vicioso: «Al caer el poder de compra de los trabajadores, cae el consumo; si el comercio no vende, la industria no produce y la recaudación se resiente aún más», describió a El Submarino Radio.
Respecto de la recaudación, Remy recordó: «La estructura impositiva argentina está pensada para que en la actividad interna, excepto las retenciones al campo, algo al petróleo y a la minería, que es ínfimo, la principal carga impositiva es el IVA y otros impuestos que pagan también los consumidores, como ingresos brutos».
En este contexto, analizó: «Cuando hay una merma tan fuerte del poder de compra y de la actividad interna, no hay forma de que eso no golpee sobre la recaudación».
«Es importante que se den cuenta, tanto Sadir como varios conversos del peronismo, de que esto no tiene salida -sentenció por su parte Sapag-, porque al caer la recaudación prácticamente ocho meses, es un círculo vicioso que no va a cambiar, porque los trabajadores están recibiendo menores aumentos que la inflación y cada vez gastan menos, el consumo cae y no hay salida».
En cualquier caso, tanto respecto de la coparticipación como de la recaudación, desde el bloque de diputados del FIT vienen reclamando que el ministro de Hacienda Federico Cardozo debería dar explicaciones «a través de la legislatura o el ámbito que sea, con papeles en la mano, en lugar de tirar al aire datos parciales», señaló Remy.
Ganadores y perdedores
Ambos especialistas destacaron que existe un sector de la economía jujeña que vive una realidad diametralmente opuesta: el extractivismo.
En particular sobre el negocio del litio, Remy calculó que solo dos empresas facturarán este año cerca de 2,5 billones de pesos, una cifra casi idéntica a todo el presupuesto anual de la provincia. «Esas empresas, por ley, no pagan ingresos brutos. Lo que dejan es irrisorio», explicó el diputado.
Si tributaran, la provincia recaudaría unos 90.000 millones adicionales, suficientes para garantizar salarios dignos.
Por otro lado, se recordaron las numerosas promesas incumplidas sobre la instalación de fábricas de baterías de litio para sumar valor agregado a la materia prima. «Todo es extractivismo, nada es transformación», sentenció Sapag.
Un modelo sin derrame
Sapag fue tajante al analizar el modelo actual: «Entienden que el derrame vendrá como consecuencia de bajar impuestos al agro o la minería, pero eso no sucede. La historia de Mina Aguilar nos debería haber enseñado: cuando se cansan de hacer plata, bajan la persiana y dejan un pueblo fantasma».
La conclusión de ambos entrevistados es que la crisis fiscal es relativa. Mientras sectores como la energía de Cauchari o el petróleo de Caimancito generan «negocios fabulosos», el ajuste vuelve a pasar por el bolsillo del trabajador estatal y privado.
«No es que en la provincia no haya nada -concluyó Remy-. Hay actividades a las que les han quitado impuestos y empresas del Estado que no rinden cuentas. Decir que no pueden pagar los sueldos es faltar a la verdad».

