Una serie de relevamientos privados continúa exponiendo el complejo panorama social y económico del país. El último Monitor de Opinión Pública realizado por la consultora Zentrix señala que el 86,1% de los encuestados reconoce que su sueldo pierde la carrera contra la inflación.
Asimismo, el informe indica que el 50,2% de la población se autopercibe actualmente dentro de la clase baja, mientras que más de seis de cada diez personas declaran que sus ingresos mensuales les alcanzan, como máximo, hasta el día 20 de cada mes.
De acuerdo con el estudio de Zentrix, la pirámide de autopercepción social muestra una fuerte concentración en la base. Al porcentaje que se identifica con los sectores vulnerables se contrapone apenas un 10,5% que se ubica en la clase alta, en tanto que un 40% de los consultados se define dentro de la clase media.
Los analistas de la consultora explican que este posicionamiento subjetivo guarda una relación directa con la realidad material de los hogares. El cruce de variables evidencia que no se trata de una apreciación abstracta, sino de una consecuencia lógica de la merma constante en el poder adquisitivo de los trabajadores.
El impacto sobre los ingresos mensuales se consolidó en niveles críticos y no muestra indicios de recuperación. Esta meseta en las respuestas no es valorada de forma positiva en el informe, donde se advierte que refleja una convivencia prolongada con la pérdida del poder de compra. El fenómeno no discrimina identidades políticas, alcanzando incluso al 70,2% de los votantes de La Libertad Avanza que participaron de la muestra.

En la vereda opuesta, el segmento de la población que logra cubrir sus necesidades mensuales y mantener una capacidad de ahorro se reduce al 13%. Esta cifra guarda simetría con el porcentaje que se considera de clase alta. Entre quienes se identifican como clase baja, el 86,1% manifestó dificultades extremas para cubrir la totalidad del mes, coincidiendo exactamente con la proporción de personas que ven devaluados sus salarios.
Respecto de las proyecciones económicas para el mediano plazo, el 55,1% de los entrevistados sostiene que el escenario más complejo aún no se ha desencadenado, frente a un 24% que considera que la etapa más dura ya quedó atrás. Las expectativas muestran una profunda polarización según la afinidad política del electorado: apenas el 13,4% de los votantes del oficialismo comparte una mirada pesimista sobre el porvenir, mientras que el escepticismo escala al 83,6% entre los adherentes a la oposición.
A pesar de los indicadores socioeconómicos desfavorables, el estudio detectó una leve recuperación en la valoración de la gestión nacional. La imagen negativa del presidente Javier Milei descendió del 61,2% registrado en mayo al 56,6% obtenido durante la medición de junio, interrumpiendo un ciclo de cuatro meses de caída consecutiva.
Desde la consultora Zentrix asocian este comportamiento a un proceso de acostumbramiento social frente a las medidas de ajuste. Al estabilizarse los indicadores de deterioro en niveles elevados durante un tiempo prolongado, las dificultades cotidianas pasan a formar parte del escenario habitual y pierden peso relativo a la hora de modificar la valoración de la figura presidencial.
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