El ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Seyed Abbas Araghchi, y el presidente de EEUU Donald Trump

El fin de la tregua: Las claves detrás de la escalada militar entre Irán y Estados Unidos

La frágil calma que se intentó construir en Medio Oriente volvió a quebrarse. Tras un breve respiro delineado en un memorando de entendimiento firmado el pasado 17 de junio –que ratificaba un cese del fuego alcanzado originalmente en abril–, el escenario actual mutó en un intercambio de ataques directos, acusaciones cruzadas de traición y una retórica al borde de un conflicto a gran escala.

La ruptura formal del alto el fuego

El punto de quiebre definitivo se materializó luego de una serie de ofensivas mutuas que marcaron los bombardeos de mayor envergadura desde la firma del pacto. La reactivación de las hostilidades se concentró en el estrecho de Ormuz, un paso marítimo estratégico clave para el comercio internacional de hidrocarburos.

Estados Unidos ejecutó ataques aéreos en territorio iraní argumentando que Teherán era responsable directo de ofensivas previas contra tres buques comerciales en la zona.

La réplica de la República Islámica no se hizo esperar: lanzó misiles y drones contra bases e instalaciones militares norteamericanas ubicadas en Kuwait, Bahréin, Qatar y Jordania.

Frente a este panorama, el presidente Donald Trump dictaminó que la tregua «se ha terminado», mientras que la delegación diplomática iraní viaja de urgencia a Omán para tratar de contener la crisis en el canal marítimo.

Quién violó el acuerdo

Ambas potencias se responsabilizan mutuamente por el colapso del memorando. Desde Teherán, el ministro de Exteriores, Abbas Araghchi, afirmó que Irán «cumplió su palabra» y acusó a la Casa Blanca de violar el párrafo 9 del pacto. Esta reacción se produjo luego de que la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Tesoro estadounidense impusiera nuevas sanciones económicas contra un facilitador financiero del entorno del líder supremo, Mojtaba Jamenei.

Del otro lado, Washington sostiene que fueron las agresiones de las fuerzas iraníes al transporte marítimo internacional las que dinamitaron los compromisos asumidos.

A pesar del fin de las hostilidades bilaterales regladas, la Casa Blanca aceptó mantener abiertos ciertos canales de comunicación en Suiza y mediante la mediación de Qatar, aunque el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, advirtió con recelo: «Solo quienes están preparados para la guerra pueden negociar con Estados Unidos».

Trump sobre su asesinato

La tensión alcanzó un nivel inédito de personalización política luego de que agencias de inteligencia israelíes alertaran sobre un presunto complot iraní para terminar con la vida del presidente estadounidense.

Ante este escenario, Donald Trump reveló en una entrevista al diario New York Post que ya emitió directivas explícitas al Pentágono en caso de ser asesinado. «He dejado instrucciones: si pasa algo, que los bombardeen literalmente a niveles que nunca antes hayan visto», sentenció el mandatario, quien se autodefinió como «el objetivo número uno desde hace tiempo».

En paralelo, portavoces militares norteamericanos exigieron a Irán que declare públicamente la libre navegación en el estrecho de Ormuz o atienda de forma inminente la ejecución de represalias mayores.

La postura de Israel

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, endureció su posición al asegurar que, con o sin acuerdo internacional, no permitirán bajo ninguna circunstancia que Irán desarrolle armas nucleares. Como reflejo de esta política de Estado, anunció una ampliación histórica del presupuesto de defensa equivalente a unos 116.000 millones de dólares para la próxima década, enfocada en potenciar la fuerza aérea y la producción nacional de municiones para reducir la dependencia de compras extranjeras.

No obstante, la participación directa de Israel en las operaciones militares generó discrepancias con su principal aliado. Mientras que reportes de prensa locales señalaron que las Fuerzas de Defensa de Israel están listas para sumarse activamente a los ataques si Washington lo solicita, la administración de Trump prefiere evitar que se involucren de momento.

Según fuentes diplomáticas, la principal preocupación de la Casa Blanca radica en que el ingreso formal de Israel al teatro de operaciones provoque un efecto dominó que termine por descarrilar cualquier control sobre el conflicto regional.

Fuentes: NA / RT 

Ver también

Las olas de calor que azotan a Europa y Estados Unidos anticipan lo que está por venir

El verano en el hemisferio norte acaba de comenzar, pero ya está mostrando una faceta …

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.