El Gobierno nacional deberá cancelar este jueves 5 de noviembre un compromiso de US$ 800 millones con el Fondo Monetario Internacional (FMI), en una coyuntura económica marcada por un margen de maniobra financiero extremadamente acotado.
Aunque en el mercado dan por descontado que la obligación se cumplirá, la atención de los analistas está centrada en la ingeniería financiera que aplicará el equipo económico. De acuerdo con los registros del Banco Central al 28 de octubre, las cuentas en moneda extranjera del Tesoro alcanzaban los US$ 851 millones, lo que deja un remanente técnico de apenas US$ 51 millones tras el giro. La otra alternativa disponible es volcar parte de los $ 8,9 billones depositados en moneda local para comprar divisas a la autoridad monetaria, una vía que impactaría de forma directa en el nivel de reservas netas.
El cumplimiento de este vencimiento se da en paralelo al aval técnico obtenido en la tercera revisión del acuerdo con el organismo. Sin embargo, el desembolso asociado de cerca de US$ 900 millones aún depende de la ratificación del directorio ejecutivo del FMI, prevista recién para comienzos de diciembre.
La resolución de esta fecha clave es monitoreada atentamente por los operadores financieros, de cara a los fuertes vencimientos de enero de 2027, cuando la Argentina deberá girar unos US$ 4.500 millones a tenedores de bonos privados en un contexto con el riesgo país rondando los 800 puntos.
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