El oficialismo se vio obligado a frenar la actividad en el Senado para evitar la destitución exprés del jefe de Gabinete, Manuel Adorni. Tras intensas negociaciones encabezadas por Patricia Bullrich, La Libertad Avanza dejó caer el debate legislativo que ella misma había pedido y acordó postergar la sesión para el 25 de junio, fijando la interpelación del funcionario para el 2 de julio. Si sus explicaciones no convencen, ese mismo día se votará la moción de censura para removerlo de su cargo.
Para desactivar la embestida, la Casa Rosada llegó a filtrar a los bloques dialoguistas que los días de Adorni en el Gobierno estaban contados. Sin embargo, en simultáneo, el presidente Javier Milei respaldaba activamente al funcionario en las redes sociales, una contradicción que alimentó el malestar en el Congreso. Bullrich logró ganar una semana de tiempo bajo el compromiso de que el jefe de Gabinete finalmente comparecerá ante el Poder Legislativo.
Presión aliada y números en rojo
La situación de Adorni se volvió crítica cuando el radicalismo y el PRO se plegaron al reclamo. Desde la UCR advirtieron que la continuidad del exvocero es «insostenible» y recordaron que sus nueve senadores bastan para inclinar la balanza.
En sintonía, referentes del PRO como Fernando de Andreis y el senador Martín Goerling afirmaron que el funcionario «perdió la credibilidad para administrar el Estado» y confirmaron que, de ser necesario, acompañarán la remoción.
Ante el peligro inminente, operadores de la mesa política oficialista como Diego Santilli y Lule Menem llamaron de urgencia a gobernadores aliados para intentar frenar la avanzada de sus legisladores, conscientes de que una destitución parlamentaria dejaría al Gobierno en una posición de extrema fragilidad institucional.
El mecanismo de la moción de censura
En la reunión de Labor Parlamentaria, conducida por la vicepresidenta Victoria Villarruel, los jefes de bloque acordaron cómo instrumentar la moción de censura, un mecanismo constitucional de 1994 que no cuenta con precedentes en el país. Prevaleció la postura de Unión por la Patria, que sostiene que el artículo 101 no requiere mayorías especiales ni dictámenes previos, por lo que Adorni podría ser expulsado con 37 votos en el Senado.
El jefe del interbloque peronista, José Mayans, explicó que el 2 de julio no será una jornada de informe de gestión tradicional, sino una interpelación directa para que responda por sus declaraciones previas en Diputados. Para que la remoción se concrete de forma definitiva, el trámite legislativo deberá ser aprobado luego por la mayoría absoluta de ambas cámaras, un camino que la Cámara de Diputados también prevé activar la próxima semana.

