El poder adquisitivo de los trabajadores formales del sector privado volvió a deteriorarse en julio de 2026, al registrar un retroceso del 1,1% desestacionalizado frente a junio. Con este resultado, el salario medio real acumula una pérdida del 3,6% en los últimos tres meses, según datos provisorios del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA).
La evolución de las remuneraciones declaradas por las empresas mostró un comportamiento dispar frente a los acuerdos paritarios. Mientras las liquidaciones efectivas cayeron, las escalas de los principales Convenios Colectivos de Trabajo se mantuvieron estables en términos reales, revirtiendo la tendencia de los últimos dos años, cuando los salarios de bolsillo superaban las pautas firmadas.

En la perspectiva histórica, el ingreso promedio se ubica en valores similares a los de noviembre de 2023, aunque con marcadas asimetrías sectoriales. Actividades como Hotelería y Restaurantes (+11,8%) y Servicios Empresariales (+6,9%) mostraron mejoras reales, mientras que rubros de peso como Transporte (-4,3%), Comercio (-3%) y Salud (-2,7%) sufrieron mermas. No obstante, la mitad de los asalariados formales percibe ingresos de bolsillo inferiores a $1.385.000.
La caída del salario se da en un contexto de retracción del mercado laboral formal. En junio se destruyeron 6.261 puestos en el sector privado y 5.127 en la administración pública, acumulando una baja de 354.128 empleos registrados desde fines de 2023, dinámica que contrasta con el aumento del monotributo en el mismo período.

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