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Elecciones para el Consejo Constitucional: ¿Chile votó?

Por Sergio Pascual*. El pasado domingo el pueblo chileno volvió a las urnas para escoger a las 50 personas que conformarán el llamado Consejo Constitucional, la única instancia de elección popular entre las que están a cargo de presentar una nueva propuesta de constitución para Chile.

Es preciso recordar que tras el rechazo del pueblo chileno en septiembre de 2022 a la propuesta de Constitución redactada por 155 integrantes elegidos por el voto popular en mayo de 2021, el nuevo acuerdo de las fuerzas políticas chilenas apostó por un proceso constituyente mucho más controlado por el actual poder instituido. La elección del sistema de votación del senado era parte de este modelo.

Efectivamente, esta vez los chilenos acudían a las urnas en un escenario cualitativamente diferente al de mayo de 2021. Desde el punto de vista estrictamente político se enfrentaron al voto en un clima de profundo desgaste del Gobierno de Boric, golpeado por la derrota electoral de septiembre y por las dificultades para sacar adelante reformas de calado.

De otro lado, en lo puramente electoral, esta elección difería de la de 2021 en dos elementos clave:

En primer lugar el modelo de circunscripción. En esta ocasión el acuerdo disponía que se elegiría a los 50 constituyentes siguiendo el modelo del Senado, es decir, pocos entre las 16 circunscripciones regionales y de forma cualitativamente no proporcional. Por solo poner un ejemplo a Arica, con 257.000 habitantes, le corresponden dos constituyentes mientras que a Santiago de Chjle -el bastión de la izquierda-, con 8 millones 311.000 habitantes, le corresponden solo 5 senadores. Siguiendo esta lógica a la izquierda cada constituyente de los feudos progresistas costaría 13 veces más votos que los de los feudos de la derecha.

En segundo lugar esta elección, como la del plebiscito de salida del anterior proceso, se enmarca en una nueva regla de juego: el voto obligatorio bajo pena de fuertes multas. Desde la reinstauración de esta obligación la participación en Chile ha pasado de cifras menores al 55% -de la pasada segunda vuelta Presidencial y el plebiscito constituyente- a un 85%.

En ocasión del Plebiscito, en la primera ocasión en la que los chilenos eran obligados a votar, el NO venció con un 62% de los votos, 7.8 millones de votos. El SÍ cosechó 4.859.103 votos una cifra muy similar a la de los 4.620.890 votantes que respaldaron a Gabriel Boric como Presidente de la República en la segunda vuelta presidencial del 19 de diciembre de 2021 con voto voluntario. Los casi 4 millones de nuevos votantes se decantaron en aquella ocasión por el NO a la nueva Constitución.

En esta ocasión, de nuevo con un 85% de participación, la mayoría de los «nuevos votantes», aquellos que tradicionalmente no acuden a las urnas parecieran haberse decantado por el voto blanco y nulo, que sumó casi 2,7 millones de votantes, el 21,5% de los votos emitidos, una cifra cualitativamente superior a la de las elecciones presidenciales en las que no llegaron a los 100.000 nulos y blancos.

En lo que respecta a los apoyos partidarios destaca la resiliencia del voto del Partido Republicano del candidato presidencial ultraderechista J. Antonio Kast que cosechó 3,4 millones de votos, prácticamente los mismos que obtuvo en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, cuando alcanzó los 3,6 millones (un 35% de los apoyos).

En segundo lugar, la coalición oficialista Unidad para Chile, compuesta por el Frente Amplio y los partidos Comunista, Socialista y Liberal obtuvo un 28,6% de los apoyos (2,8 millones de votos). La Concertación, que comparte el Gobierno de Gabriel Boric, fue la gran derrotada. El grupo de partidos que gobernaron el Chile postpinochetista se presentaba con la coalición Todo por Chile, integrada por los partidos de la ex Concertación, Partido Por la Democracia (PPD), Democracia Cristiana (DC) y Partido Radical (PR). Juntos obtuvieron el 8,95% de los votos (877.199 votos). Si consolidamos los apoyos de todos los partidos de gobierno el oficialismo habría perdido casi un millon de votos desde la elección presidencial de 2021 en la que obtuvo 4.6 millones de votos.

Finalmente la derecha democrática que concurría en la coalición Chile Seguro, conformada con los principales partidos que en su momento auparon a Sebastian Piñera a la Presidencia (Unión Demócrata Independiente (UDI), Renovación Nacional (RN) y Evolución Política (Evopoli)) obtuvo un meritorio 21,1% (2 millones de votos).

Con la actual composición de la Convención la derecha obtiene 34 curules, suficientes para imponer su mayoría cualificada de 3/5 y hacer aprobar una Constitución acorde a sus intereses.

Dicen que el diablo está en los detalles y en esta ocasión, en un país hegemonizado por unos medios furibundamente neoliberales y tras una atroz dictadura fascista de 20 años, el detalle del voto obligatorio junto a la crisis de expectativas respecto a los logros del primer gobierno popular en Chile desde Allende, parecen haber sido cruciales para decantar el cambio de ciclo en Chile. En lo que parece un triste epitafio a un proceso de movilización que hizo soñar con un nuevo Chile, finalmente serán los postpinochetistas los que tengan todo el poder para reformar o reafirmar la constitución de su maestro.

* Miembro del Consejo Ejecutivo del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (Celag), exdiputado en el Congreso español y colaborador en misiones de observación electoral

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