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Ex penitenciarios incurren en mentiras y contradicciones en una nueva audiencia de lesa humanidad

por Hijos jujuy

Este jueves se desarrolló la audiencia 37° en el Tribunal Oral Federal de San Salvador de Jujuy. La misma se realiza en el marco del sexto juicio de lesa humanidad en la provincia, que busca condenar a los responsables del terrorismo de Estado del año 1976.

En la oportunidad brindaron declaración testimonial Francisco Ramoa y Roberto Sivila, ambos ex celadores que se desempeñaron en el servicio penitenciario de Gorriti. Y por último Arturo Rafael Cancino, ex preso político.

Ramoa, trabajó como celador durante 23 años en el servicio penitenciario de Gorriti desde el año 1968. Allí realizaba guardias rotativas en los distintos pabellones. El testigo siguió la misma línea evasiva de sus compañeros penitenciarios en anteriores testimoniales: “Se escuchaba que había presos políticos y no se podía hablar con ellos, estaba prohibido”. Según Ramoa, el ejército fue el responsable de prohibir y maltratar a los presos políticos: “Personal del ejército estaba autorizado a visitar a los presos políticos, entre los que estaba el militar Bulgheroni”.

El ex penitenciario manifestó que la sala de abogados, lugar donde se reunía diariamente la patota de la policía de la provincia en el penal, solo se utilizaba para que los abogados de los presos comunes se reunieran con los mismos, y que los presos políticos eran excluidos de dicho asesoramiento: “El jefe de turno nos decía que no habláramos con los subversivos”, dijo.

Sobre los imputados en la causa detalló que: “Carlos Alberto Ortiz y Juan Carlos Lucero fueron directores del penitenciario, Herminio Zárate: estaba como jefe de turno en la guardia externa, Mario Marcelo Gutiérrez: trabajaba de seguridad interna, Ceferino Narváez: trabajaba en la guardia externa”. En la división personal estaba el imputado Ricardo Ortiz: “Allí se trabajaba con los legajos personales y los partes médicos. El jefe de turno daba órdenes en la guardia”.

Sivila, trabajó como celador durante 15 años en el penal de Gorriti, allí se desempeñó como guardia en la puerta principal durante el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976: “Controlábamos a la visita, los internos ingresaban por otra puerta”.

Cabe destacar, que los ex penitenciarios mantienen un discurso recurrente de mentiras y contradicciones sobre el trato y el sometimiento que padecieron las víctimas del terrorismo de Estado, el caso de Sivila no fue la excepción y en su testimonial dijo: “El tiempo que estuve no hubo presos políticos golpeados”. Negó haberlos atendido o haber tenido trato, y sorpresivamente no desconoció la existencia de presas políticas: “Estaban en el pabellón 4”.

El testigo narró: “En el pabellón 1 y 3 había presos políticos” y que no había estado de guardia en esos pabellones, versión desmentida por los libros de novedades de la guardia, donde se confirma que el celador entre julio y agosto del año 1976, trabajó con víctimas del terrorismo de Estado, una vez más se hizo evidente la mentira del celador en la sala.

Acerca de los imputados manifestó: “Zárate y Lucero se encargaban de los presos políticos, Mario Marcelo Gutiérrez estaba en la guardia interna, Ricardo Ortiz en judiciales y Narváez hacía guardia”.

Cancino, el último testigo en declarar, indicó que fue detenido a las cinco de la madrugada del 24 de marzo de 1976, cuando regresaba a su hogar luego de cumplir con su turno laboral en la usina de la empresa Ledesma. En ese momento, un grupo de seis militares lo vendaron y maniataron violentamente en presencia de su familia para luego trasladarlo en camión hacia la seccional de policía local donde permaneció algunas horas hasta que fue llevado a la comisaría n°24 de Libertador General San Martín. Posteriormente fue transportado a la central de policía en San Salvador de Jujuy para luego ser ingresado en el penal de Gorriti.

Tras permanecer secuestrado durante 20 días, Cancino regresó inmediatamente a su hogar en la ciudad de Libertador, pero ante el fuerte temor de ser nuevamente detenido decidió abandonar Jujuy y dirigirse a su pueblo natal en la provincia de Catamarca de donde pudo regresar varios años después, con el retorno de la democracia.

“Lo más duro de volver fue el profundo problema familiar que vivimos, principalmente con mis hijos. Cuando por fin pude regresar después de tantos años, me di cuenta de que era un extraño en mi propia casa”, se lamentó. Culminando con su declaración, Cansino aseguró haber conocido a Donato Garnica, ex preso político, y a los desaparecidos: Jorge Osvaldo Weisz, Carlos Ernesto Patrignani y Luis Ramón Aredez.

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