La Organización Meteorológica Mundial (OMM) afirmó en un reciente informe que el fenómeno meteorológico de El Niño podría intensificarse durante los próximos meses y modificar los patrones de temperatura y precipitaciones en distintas regiones del mundo.
Esta advertencia fue presentada en su última actualización climática global, publicada el 20 de octubre, que analiza las perspectivas para el periodo entre noviembre de 2026 y enero de 2027.
De acuerdo con el documento, los modelos climáticos coinciden en proyectar un fortalecimiento de El Niño en el próximo trimestre, acompañado por una mayor probabilidad de temperaturas superiores a los valores habituales en extensas áreas del planeta.
En tanto, la previsión de lluvias muestran diferencias marcadas entre el norte, el sudeste y el extremo austral del continente.
Sin embargo, el organismo destacó que estas proyecciones son estacionales y probabilísticas. Es decir, enfatizó que sus pronósticos indican cuáles son las condiciones más probables para los próximos tres meses, pero no garantizan que se produzcan. También señaló que sus proyecciones no reemplazan los pronósticos meteorológicos específicos que elaboran los servicios nacionales para cada región.
Una intensidad excepcional
El principal factor climático señalado por el organismo es la evolución de El Niño, un fenómeno asociado al calentamiento anómalo de las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial que puede alterar los patrones de circulación atmosférica y modificar las condiciones de temperatura y lluvia en diferentes partes del mundo.
Durante el período julio-septiembre de 2026, las anomalías de la temperatura superficial del mar en la región Niño 3.4 del Pacífico ecuatorial aumentaron de manera sostenida. El índice pasó de un valor de 2 °C por encima del promedio en julio a 2,8 °C en septiembre.
En rigor, para el trimestre noviembre de 2026-enero de 2027, los modelos utilizados por la OMM proyectan que esa anomalía alcanzaría un promedio estacional cercano a los 3,8 °C, con el pico del calentamiento previsto para diciembre.
La actualización señala que existe una alta confianza en esta tendencia, debido a la relativa coincidencia entre los distintos sistemas de predicción. No obstante, el valor proyectado corresponde a una anomalía de temperatura oceánica y no a un aumento equivalente de la temperatura del aire.
Además de El Niño, el informe de la OMM identifica otros factores oceánicos que pueden influir en la evolución del clima. Entre ellos se encuentra el dipolo del océano Índico, cuya fase positiva se intensificó durante los meses anteriores, pero que tendería a debilitarse hacia valores cercanos a los habituales durante el próximo trimestre. El Atlántico tropical, por su parte, continuaría mostrando temperaturas superficiales del mar superiores al promedio.
Temperaturas superiores a lo normal
La perspectiva climática para noviembre, diciembre y enero anticipa una probabilidad elevada de temperaturas por encima de los valores habituales en buena parte de las superficies continentales.
En el hemisferio norte, la señal cálida abarca amplias zonas de África, el sur de Europa, la península arábiga, el subcontinente indio y Asia oriental. También comprende sectores de América del Norte, América Central, el Caribe y el Ártico.
En el hemisferio sur, el informe identifica una marcada probabilidad de temperaturas superiores a las normales en África y en América del Sur, particularmente en la franja comprendida entre el ecuador y los 30 grados de latitud sur. Para Australia, la tendencia cálida prevista es moderada.
En las regiones tropicales, el pronóstico también indica una mayor probabilidad de temperaturas superiores a las habituales, en línea con el patrón climático asociado a un episodio fuerte de El Niño.
El organismo, no obstante, advierte que la intensidad de estas señales varía según la región. En algunas áreas, la coincidencia entre los modelos es elevada, mientras que en otras las proyecciones presentan mayor incertidumbre.
Lluvias en América del Sur
Las perspectivas de precipitaciones muestran un escenario heterogéneo en el continente. Según la OMM, la mayor probabilidad de lluvias por debajo de lo normal se concentra en el norte de América del Sur y se extiende hacia el sur hasta aproximadamente los 15 grados de latitud sur.
En contraste, el sudeste de América del Sur presenta una señal de precipitaciones superiores a los valores habituales durante el trimestre analizado.
Más hacia el sur, la tendencia vuelve a invertirse: el extremo austral del continente aparece entre las regiones con mayor probabilidad de registrar lluvias por debajo de lo normal.
Este patrón supone que las condiciones no serían uniformes en toda la región. Mientras algunas zonas podrían recibir más precipitaciones que las habituales para la época, otras tendrían una mayor probabilidad de atravesar un período relativamente seco.
Para la Argentina, la proyección sobre el sudeste sudamericano resulta especialmente relevante, aunque el informe global no ofrece un pronóstico detallado por provincia ni permite establecer por sí solo qué localidades recibirán más o menos lluvia. La ubicación exacta de las áreas afectadas y la evolución de las condiciones deberán evaluarse a partir de los pronósticos regionales y nacionales.
La OMM también prevé una señal débil de precipitaciones superiores a lo normal en Europa, mientras que en África las perspectivas varían entre regiones. En el Cuerno de África, por ejemplo, aumenta la probabilidad de lluvias por encima del promedio, mientras que en sectores del sur del continente aparece una tendencia débil a precipitaciones inferiores a las habituales.

