El índice que elabora la Universidad Torcuato Di Tella retrocedió un 2,8% mensual. El desgaste es transversal: cayeron todos los indicadores, desde la honestidad de los funcionarios hasta la eficiencia del gasto.
El inicio del 2026 no trajo el alivio esperado para la imagen oficial. Según el Índice de Confianza en el Gobierno (ICG), la gestión de Javier Milei registró en enero una puntuación de 2,40, marcando un descenso que refleja el impacto directo del ajuste y la fragilidad de las expectativas económicas en la calle.
Los números del desgaste
Aunque el Gobierno todavía mantiene niveles de confianza aceptables en comparación con gestiones anteriores, la tendencia a la baja preocupa por su homogeneidad. No hubo ni un solo rubro que se salvara del signo negativo:
- Honestidad de los funcionarios: Cayó un 3,6%.
- Eficiencia en el gasto público: Bajó un 3,9% (el componente que más retrocedió).
- Capacidad para resolver problemas: Disminuyó un 1,7%.
- Interés general: Sigue siendo el punto más débil de la gestión, con apenas 2,01 puntos.
El Interior, el último refugio de la confianza
El informe revela una división geográfica y social muy marcada sobre cómo se percibe la crisis:
- Territorio: Mientras que en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) y la Ciudad de Buenos Aires la caída fue estrepitosa, el Interior del país (donde se ubica Jujuy) sigue sosteniendo los niveles de confianza más altos, a pesar del impacto económico.
- Edad: Los jóvenes de entre 18 y 29 años continúan siendo el sector más fiel a Milei, aunque este mes su confianza mostró una caída significativa. En la vereda opuesta, los adultos de 30 a 49 años se consolidan como el segmento más crítico.
- Género: Los hombres confían más que las mujeres, pero la brecha se está achicando porque la caída de este mes fue más fuerte en el público masculino.
Las expectativas: El motor que se apaga
El estudio de la Di Tella es tajante: la confianza depende casi exclusivamente de la fe en el futuro económico. La brecha entre quienes creen que la economía mejorará y quienes creen que empeorará se amplió en enero. Para el ciudadano de a pie, la falta de una recuperación sólida empieza a erosionar la paciencia, convirtiendo a las expectativas económicas en el principal termómetro de la gobernabilidad.
El contexto en Jujuy: Entre el ajuste y el reclamo docente
Este clima de desconfianza creciente que refleja el índice nacional tiene su correlato en la provincia. Mientras el Gobierno nacional ajusta las clavijas fiscales, en Jujuy la situación paritaria permanece estancada. En este escenario, los gremios docentes ya han comenzado a elevar el tono de sus reclamos, exigiendo una convocatoria urgente a paritarias para evitar que el poder adquisitivo de los salarios termine de pulverizarse frente a la inflación. La tensión entre el «techo» que intenta imponer el Ejecutivo y la necesidad de los trabajadores será, sin duda, el eje del conflicto social en este inicio de año.

