Reunidos para conmemorar el Día Mundial del Hábitat, que este año se centra en el tema «Vivienda adecuada para todos», representantes de gobiernos, sociedad civil y academia reunidos este lunes en Mascate, Omán, han pedido medidas urgentes para abordar una crisis mundial de la vivienda que afecta a casi 3400 millones de personas.
«Una vivienda adecuada no es un lujo. Es la base de una vida digna y de ciudades sostenibles», declaró la directora ejecutiva de ONU-Hábitat, la agencia que promueve la urbanización sostenible. Anacláudia Rossbach subrayó que «la vivienda debe tratarse como una prioridad pública, junto con la tierra y los servicios básicos», y destacó la necesidad de una mayor inversión en las comunidades y de cooperación entre el gobierno, el sector privado y la sociedad civil.
Millones de personas en barrios marginales
En su mensaje con motivo de la jornada, el secretario general de la ONU, António Guterres, calificó la vivienda adecuada para todos como «el fundamento de la dignidad, la seguridad y las oportunidades».
Señaló, sin embargo, que más de 3000 millones de personas en todo el mundo se ven privadas de este derecho humano universal. «Más de mil millones viven en asentamientos informales y barrios marginales, y muchos más sufren falta de vivienda o han sido desplazados por conflictos, catástrofes y el cambio climático», añadió.
Atrapados en la pobreza
El presidente de la Asamblea de ONU-Hábitat, Nga Kor Ming, recordó a los participantes que detrás de las cifras hay personas reales. Ming, ministro de Vivienda y Gobierno Local de Malasia, destacó la situación de las familias que viven en hogares sin protección legal, o incluso sin saneamiento básico ni agua limpia, cuyos hijos sufren enfermedades prevenibles.
«Una casa sin agua limpia, sin seguridad ni protección legal no es un hogar. Es una trampa de pobreza», declaró en un mensaje de vídeo. «Por lo tanto, para lograr una vivienda adecuada para todos, debemos abandonar las soluciones rápidas y pasar a una transformación sistémica».
Más que cuatro paredes
Rossbach explicó que, según el marco de derechos humanos de la ONU, la vivienda se considera adecuada cuando cumple siete criterios que incluyen la disponibilidad de servicios, la habitabilidad, la asequibilidad, la ubicación y la accesibilidad.
«Una vivienda adecuada significa mucho más que una estructura física con cuatro paredes y un techo -afirmó-. Una familia puede tener un techo y aun así gastar tanto en el alquiler que le quede poco para comida, educación o atención sanitaria. Una casa puede ser asequible, pero estar lejos de los empleos, las escuelas o el transporte».
Todos en casa
El secretario general de la ONU sostuvo que «invertir en vivienda adecuada y transformar los asentamientos informales reduce la pobreza, combate la desigualdad, construye resiliencia climática y fomenta sociedades pacíficas e inclusivas».
Guterres pidió una acción coordinada de los gobiernos nacionales y locales, la creación de alianzas más sólidas y un mejor uso de los datos en la toma de decisiones. «También debe reformarse la arquitectura financiera internacional para movilizar la financiación adecuada, predecible y asequible que los países en desarrollo necesitan para invertir en vivienda a gran escala», añadió.
Y cerró su mensaje con un llamamiento a la comunidad internacional. «En este Día Mundial del Hábitat, tratemos la vivienda como un bien público y construyamos un mundo donde todos tengan un lugar al que llamar hogar», dijo.
El Día Mundial del Hábitat se celebra anualmente el primer lunes de octubre. Marca el inicio del Octubre Urbano de ONU-Hábitat, una campaña de un mes para defender la vivienda y el desarrollo urbano sostenible que concluye el Día Mundial de las Ciudades, el 31 de octubre.
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