Jujuy se plegó a la jornada nacional de lucha con una postal que mezcla la resistencia y la incertidumbre. Entre radios abiertas y mates, las organizaciones sociales ocuparon el centro de la capital para dejar claro que el ajuste no se aguanta con capacitaciones vacías.
El eje del reclamo es la continuidad del programa «Volver al Trabajo», una herramienta que hoy pende de un hilo y que, para miles de familias jujeñas, es la única barrera antes del hambre total.

El cuento de la capacitación
Desde el Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE), la referente Ivone Aparicio fue directo al hueso contra el discurso oficial. Mientras el Gobierno nacional y provincial insisten en ofrecer cursos de albañilería o repostería, las organizaciones advierten que el problema no es la falta de oficio, sino la ausencia total de empleo genuino. El trabajador ya sabe hacer el trabajo; lo que no aparece es el patrón ni el sueldo digno que lo saque de la informalidad.
Miseria con nombre de programa
Hoy, un beneficiario percibe apenas 78.000 pesos, una cifra que frente a la inflación jujeña parece más un insulto que un salario. Aunque Aparicio reconoció que este mes el pago se garantizó, la preocupación por el «mañana» es constante.
El reclamo también puso el foco en las trabajadoras sociocomunitarias, esas que sostienen los comedores y merenderos de los barrios más postergados, quienes exigen que su labor sea reconocida como lo que es: un trabajo real que sostiene la paz social en un contexto donde el bolsillo ya no aguanta más parches.

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