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Foto: Romina Guaglianone.

Matilde Peñalva sobre el femicidio de su hija: «No voy a parar hasta que se haga justicia»

Por Teresa Jordán y Camilo Kay Haro Galli. Es martes a la mañana. Doña Matilde Peñalva, la mamá de Camila, la joven asesinada el 5 de marzo en Huacalera, se hace un rato para recibir a El Submarino Diario en su casa para hablar acerca del cambio de carátula de la causa y la detención del presunto femicida. Ahora la investigación es por “homicidio triplemente agravado: por el vínculo, por uso de veneno y por violencia de género (femicidio)”.

Matilde recién vuelve de hacer compras para cocinar. La hermana y el padre de Camila, Walter, están en la vereda trabajando para poner una carpeta de cemento en el techo de barro en su casa a orillas de la Ruta 9. Los niños juegan. Son el hijo y la hija de Camila, que viven con sus abuelos, quienes reclaman la guarda legal.

Uno esperaría encontrarla aliviada, satisfecha por haber conseguido, a pesar de todas las dificultades y los malos manejos, que se reabra la investigación y se esté más cerca de la verdad. Sin embargo se la percibe triste y angustiada. Pareciera no haber lugar en el corazón de esta madre para otro sentimiento que no sea el dolor.

-¿Cómo se siente con las nuevas noticias sobre la causa de Camila?

-Muy decepcionada porque pasar de una broncoaspiración a un estrangulamiento y terminar con la nueva carátula me hace sentir desencantada de la justicia. Nosotros desde un primer momento decíamos que Camila no había muerto por accidente. Pero no nos escucharon. Llegaron a decir que estaba en estado de ebriedad, que estaba coqueando, eso dijo la ayudante de fiscal de Tilcara [María Eugenia Di Pietro] y también el diario El Tribuno. Y nosotros sabíamos que no era cierto. Camila murió en posición boca abajo, imposible que se broncoaspire.

-¿Un paso importante fue la Junta Médica que se realizó el 23 de diciembre por pedido de la querella?

-Fue muy importante. Allí supimos que el perito Alba no había puesto toda la evidencia en el expediente, que había ocultado información. Y no sólo ocultaron, también mintieron. Cuando en diciembre conseguimos la Junta Médica para rever el tema de Camila nuestro perito, Javier Guzmán, demostró que ella no había ingerido ninguna sustancia, que había una marca en el cuello y que había indicios de envenenamiento.

-También fue importante el trabajo de la abogada Mariana Vargas. 

-Cuando Camila murió, yo estaba con mucho dolor, me costaba pensar; pero agradezco que me acercaron el contacto de la doctora Mariana Vargas. Ella se puso a trabajar, luchó y se puso en nuestro lugar. Y se consiguió que se reabra la causa. Recuerdo que en marzo también se acercó un abogado del Consejo de la Mujer y dijo que no se podía cambiar la carátula de la causa.

-¿Cómo continúa la causa?

-Con las novedades de estos días esperamos que se siga investigando. Ya casi pasó un año de la muerte de Camila. Ahora se van a hacer pericias psiquiátricas, socioambientales. También espero que aparten al perito Alba de la causa.

-¿Se siente aliviada?

-No, nada nos quita el dolor. Camila ya no está con nosotros, los chicos no van a volver a ver a su mamá. Le robaron a Camila la posibilidad de disfrutar a sus hijos y ser feliz. Me da dolor y me da bronca. Yo no voy a parar hasta que se sepa toda la verdad y se haga justicia. ¿Por qué lo hizo? ¿Para qué lo hizo? Yo voy a seguir hasta el final. Vamos a tener tranquilidad el día que sepamos la verdad.

-¿Está en contacto con otros familiares de víctimas de femicidio?

-Sí, estuve el 24 de diciembre en la marcha que se hizo en San Salvador, también en Tilcara en noviembre. Ahí uno ve que no somos los únicos, hay un montón de gente pidiendo justicia por sus familiares. Me gustaría participar más pero la distancia, los gastos… Además los hijos de Camila están conmigo. Pedí la guarda de los dos y me voy a ocupar de que estudien y estén bien.

-¿Cree que las movilizaciones ayudaron a que se cambie la carátula?

-Todo suma. Recuerdo que el día que la estábamos velando a Camila las amigas, las primas, realizaron acá en Huacalera la primera marcha exigiendo justicia. La pandemia muchas veces dificultó que podamos encontrarnos y manifestarnos. Y después vino todo lo de los femicidios en septiembre y ahí se volvió a salir exigiendo justicia.

-¿Siente el apoyo de la gente del pueblo?

-En Huacalera me siento fortalecida y ando con la frente en alta. Yo no estoy juzgando a nadie, estoy buscando la verdad. Nunca tomé represalias personales. Sólo quiero justicia por Camila y luchar por el futuro de mis nietos.

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