Evangelina es una palpaleña de 31 años que libra una batalla en México con su exmarido por la tenencia de su hijo de tres años. «Está presa», sintetizó su madre en diálogo con El Submarino. Es que el padre del niño no autoriza su regreso a Jujuy ni tampoco se hace cargo de la manutención de su hijo.
Se conocieron en Jujuy. Él es argentino naturalizado mexicano. Evangelina decidió irse a vivir con él a la Ciudad de México, donde formalizaron su concubinato. Tuvieron un hijo en 2011, pero la relación no funcionó y se separaron. Ella pudo volver a Jujuy recién en enero de 2014, después de haber reunido el dinero necesario.
El padre había firmado los papeles para que viajara con el niño, pero al tiempo empezó a pedirle que volviera. Ante la negativa de Evangelina, el hombre hizo una denuncia que dejó sin efecto el permiso.
Por orden judicial, y mediante un acuerdo firmado en Jujuy ante la jueza de familia Chagra, Evangelina viajó a México con su hijo. María Fernanda Alcocer, la madre de la joven, explicó a El Submarino que el acuerdo consistía en que “ella volvía a México solo para el trámite de la tenencia, que él iba a firmar y acordar”, pero eso no se cumplió.
El 15 de enero de este año Evangelina pudo interponer ante la justicia mexicana e iniciar un juicio. Estaba prevista una audiencia para el 15 de abril, pero se suspendió.
La madre de Evangelina asegura que su hija “está presa” en el DF y quiere que intervenga la Cancillería argentina para que la prioridad sean los hijos.
Cuenta que Evangelina tiene 31 años, que no tiene cómo sostenerse en México y que por eso pide ayuda para regresar a Argentina. Aclara que “ella no está secuestrada”, sino que llegó allá y no cumplieron el acuerdo. De todos modos, logró interponer una demanda por alimentos con un abogado particular.
La realidad es que Evangelina puede volver a Jujuy cuando quiera, pero sin el niño, que tiene nacionalidad mexicana y necesita la autorización del padre, que se niega a otorgarla.
“Vive en una residencia con su hijo, como los estudiantes —relata la madre—; eso es lo que yo le puedo ayudar a pagar, y come con lo que yo le mando porque él no le pasa absolutamente nada”. Y esos son los únicos recursos con los que cuenta Evangelina, la ayuda de su madre, que es empleada municipal.
“No consigue trabajo porque nadie la recibe con el niño ni tiene con quién dejarlo, porque no tenemos familia allá”, cuenta Alcocer, y agrega: “El padre ni siquiera lo va a ver, mi hija no está bien y no es feliz”.
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