“Playa Cristina” en el 38° Encuentro Plurinacional de Mujeres en Corrientes

La condena a la presidente Cristina Fernández de Kirchner y su detención domiciliaria se metió en el 38° Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans, Bisexuales, Intersex y No Binaries que finalizó este domingo en Corrientes. El momento culmine fue al mediodía del domingo con “la playa de Cristina” que se transformó en un grito colectivo por su liberación.

Las menciones a la situación penal de Cristina fueron parte de la conversación del Encuentro Plurinacional, una discusión cargada de tensiones internas, debates y posturas encontradas.

Sí hubo un acuerdo logrado; en el documento inaugural redactado por la comisión organizadora local se incorporó la frase: “No a la proscripción de Cristina Fernández de Kirchner”.

La cita central fue ayer, domingo, en la Costanera de Corrientes Capital. Por fuera del cronograma oficial y convocado por el feminismo popular, el mediodía se convirtió en momento del encuentro para miles de mujeres y diversidades que viajaron desde distintos puntos del país para participar en la “Plaza Cristina Libre”; que muy rápidamente se convirtió en la “Playa de Cristina Libre”.

El lugar elegico: la playa Arazaty, debajo del imponente Puente General Belgrano, es el epicentro fundacional de la ciudad, pero además representa una de las postales más significativas para la ciudad.

La explanada, rebautizada como la “Playa de Cristina”, comenzó a colmarse con una marea de rostros encendidos. Un pequeño escenario, ajeno a las estructuras montadas para el Encuentro Plurinacional, se ubicó estratégicamente al costado, en las escaleras de cemento, justo debajo de la sombra proyectada por el puente.

Para la libertad

Fueron alrededor de siete minutos intensos. La voz de CFK resonó bajo el puente. El mensaje no solo abordaba su situación personal, sino que la elevaba a una metáfora de la crisis nacional.

El primer apartado del mensaje impactó de lleno en la crítica al modelo económico actual. “No soy la única que está privada de su libertad; la libertad no es solo poder caminar por la calle”, comenzó la expresidenta: “Hoy no estamos viviendo en una Argentina libre, sino en un país endeudado e hipotecado donde no se puede decidir nada”.

La narrativa de CFK pintó un panorama de restricciones que van más allá de lo político: “La vida de la inmensa mayoría de los argentinos está marcada por esta situación: los jóvenes que no encuentran trabajo y los jubilados que deben elegir entre comprar sus remedios o su comida”.

El mensaje se centró en la pérdida de la calidad de vida: “Este endeudamiento ha privado a la gente de la vida que tenían antes, de la posibilidad de ‘darse gusto’, obligándolos simplemente a sobrevivir con menos posibilidades”.

“Observo una Argentina triste y desesperada”, dijo Cristina retomando palabras de la actriz Rita Cortese. “El hecho de que yo esté privada de mi libertad se convierte en la metáfora perfecta de lo que le están quitando a todos los ciudadanos: las posibilidades de desarrollo y un crecimiento económico razonablemente autónomo”, consideró.

Sobre el final, CFK llamó a la militancia a la reflexión profunda y a la acción: “Debemos convencer al resto de los argentinos de que se merecen vivir mejor. Nadie te regala una vida mejor; la mejoría depende de que seas capaz de sumar tu esfuerzo individual en un proyecto colectivo, un proyecto de país.” El mensaje concluyó con la emblemática frase que la expresidenta tomó del Eternauta y la hizo propia: “Nadie se salva solo.”

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