Esta primavera llega a nuestro país fuertemente marcada por los efectos de un Niño muy severo que se potenciará aún más en los próximos meses. De acuerdo con los pronósticos, se esperan más lluvias que las habituales para la mayor parte del país, particularmente sobre el Litoral lo que aumenta el riesgo de crecidas de los ríos e inundaciones. En relación con las temperaturas, se anticipan valores entre normales y un poco más frescos que los habituales para todo el centro y sur del país, incluyendo a la Provincia y la Ciudad de Buenos Aires.
“Venimos de un invierno en el que los efectos del Niño ya se habían empezado a sentir, con temperaturas en promedio más moderadas y con lluvias más intensas en varias regiones. Lamentablemente, todos estos impactos se van a potenciar en los próximos meses porque es en la primavera cuando este fenómeno se manifiesta con más fuerza sobre nuestro país”, anticipa Matilde Rusticucci, investigadora del CONICET y profesora emérita del Departamento de Ciencias de la Atmósfera y los Océanos de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA.
En efecto, lo que por lo menos desde el mes de marzo venía siendo anticipado por diversos centros de monitoreo climático de todo el mundo, se terminó de confirmar. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) emitió en los últimos días un comunicado en el que sostiene que “El Niño está firmemente establecido y se intensificará en un evento muy fuerte en los próximos meses” y agrega: “Los pronósticos de la OMM muestran casi el 100% de probabilidad de que persista hasta febrero de 2027”.
Un Niño muy fuerte puede cambiar significativamente los patrones de lluvia y temperatura en todo el mundo y potenciar el clima extremo. “El Niño tiene el potencial de dar un golpe masivo a las comunidades y economías de todo el mundo. Ya estamos viendo interrupciones y devastación por sequías e inundaciones y esperamos que estos impactos aumenten a medida que El Niño se intensifique”, dijo la secretaria general de la OMM, la climatóloga argentina Celeste Saulo.
En este marco, el pronóstico climático trimestral desarrollado por un amplio grupo de profesionales de diversas instituciones* prevé para los meses de septiembre, octubre y noviembre probabilidades muy altas de lluvias superiores a las normales sobre el norte del Litoral y oeste de Cuyo, y también para La Pampa, sudoeste de Buenos Aires y noreste de Patagonia.
A su vez, se anticipan precipitaciones entre normales y superiores a las habituales hacia el sur del Litoral, Córdoba, San Luis, Buenos Aires y noroeste de Patagonia. Normales sobre el centro-oeste de Formosa y Chaco, este de Salta y Santiago Del Estero. En tanto, se espera que sean inferiores a las normales sobre la región del NOA y sudoeste de Patagonia (ver mapa).
“Cuando hablamos de lluvias más intensas de las habituales, nos referimos a la posibilidad de que el agua caída supere la capacidad de absorción que tiene la tierra”, explica Rusticucci y agrega “Estamos hablando de una perspectiva que prevé lluvias que pueden estar muy arriba de lo normal en el noreste del país. Y dado que también se esperan lluvias abundantes en el sur de Brasil, los ríos de esa zona van a traer mucha agua. Fijate que ya tuvieron que cerrar la Garganta del Diablo en las cataratas del Iguazú”.
La región que abarca las provincias de Misiones, Corrientes, este de Formosa, Chaco y Santa Fe, junto con el sur de Brasil, y norte de Uruguay es la zona que se anticipa como el epicentro de las precipitaciones, pero las consecuencias de la lluvias abundantes pueden extenderse hacia el sur y afectar a la Provincia de Buenos Aires donde, por su geografía, las aguas escurren lentamente.
“Puede pasar, claramente. Si bien estamos un poco más al sur del foco del pronóstico, no en todos los Niños llueve mucho en exactamente el mismo lugar. Con arroyos que ya no van a desaguar tan fácilmente, y una tormenta tras otra en zonas donde no puede escurrir el agua, puede haber problemas, efectivamente. Fijate que estuve leyendo que en el Delta ya estaban moviendo el ganado porque estaba subiendo el agua”, describe Rusticucci.
Frente a esta situación, el Servicio Meteorológico Nacional elaboró un trabajo estadístico que indica que, de las diez primaveras más lluviosas, cinco ocurrieron bajo los efectos de El Niño. En tanto que, cuatro de las diez primaveras más frías, se dieron bajo este fenómeno. El informe también señala que desde 1981 se registraron 15 eventos Niño durante la primavera, 5 de los cuales fueron fuertes. El último ocurrió en 2015.
Respecto de las temperaturas, el informe climático trimestral prevé para los meses de septiembre, octubre y noviembre una mayor probabilidad de temperaturas medias entre normales y superiores a las normales para todo el norte del país. En tanto que, para el sur del Litoral y sur de la Patagonia, se esperan registros normales. Asimismo, se vaticinan temperaturas entre normales e inferiores a las normales para Córdoba, sudoeste de Santa Fe y centro norte de Patagonia. Finalmente se esperan registros inferiores a los habituales para gran parte Cuyo, La Pampa y Provincia de Buenos Aires (ver mapa).
Sobre este escenario, el pronóstico de índices extremos de temperatura confeccionado por Soledad Collazo, desde el Departamento de Ciencias de la Atmósfera y los Océanos de Exactas UBA, señala una menor ocurrencia de extremos fríos de la temperatura mínima para todo el centro y norte del país, con la excepción de algunas pequeñas zonas de Chaco y Formosa. Mientras que predominará una mayor ocurrencia de extremos cálidos de la temperatura máxima en el NOA, Formosa y Misiones. En cambio, para casi todo el resto de la región de estudio se prevé una menor ocurrencia de extremos cálidos de da temperatura máxima.
“En la mayor parte del país, excepto el norte, se esperan días con baja amplitud térmica –afirma Rusticucci–. Esto tiene que ver con la abundante nubosidad. Las nubes no permiten que la máxima suba demasiado y tampoco dejan que las mínimas bajen mucho”.
De acuerdo con el comunicado de la OMM, el Niño actual será extremadamente fuerte, alcanzará su punto máximo hacia finales de este año y es posible que se convierta en el fenómeno más potente jamás registrado en las cuatro décadas que lleva el monitoreo de la organización. Además su influencia no finalizará con el año 2026 sino que se extenderá por lo menos hasta febrero de 2027.
“Este tipo de Niños, tan intensos, suelen extenderse y los pronósticos anticipan que puede prolongarse hasta el mes de marzo. En nuestro país, lamentablemente, cuando estos fenómenos llegaron hasta marzo provocaron grandes inundaciones, sobre todo en las provincias del Litoral”, cierra Rusticucci con preocupación.
* Las instituciones. El pronóstico trimestral es elaborado por profesionales del Servicio Meteorológico Nacional (SMN); del Instituto Nacional del Agua (INA), de la Cátedra de Climatología Agrícola de la Facultad de Agronomía (UBA); del Departamento de Ciencias de la Atmósfera y los Océanos (DCAO UBA); personal del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA); de la Autoridad Interjurisdiccional de las Cuencas de los Ríos Limay, Neuquén y Negro (AIC); del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET); de la Subsecretaría de Recursos Hídricos de la Nación (SSRH) y de la Comisión Regional del Río Bermejo (COREBE).
Por Gabriel Rocca, en Nexciencia
