«Rompe el silencio»: Campaña en Abra Pampa contra la violencia y las amenazas 

Tras el femicidio de la joven Cesia Nicole Reinaga, el pueblo de Abra Pampa parece haber despertado de un largo silencio. Las amenazas y presiones que reciben las y los jóvenes, el fantasma de la trata de personas y un estado municipal y provincial ausente han sacudido conciencias y provocado la organización. Vecinos Autoconvocados, Ni Una Menos de Abra Pampa y el Movimiento Social se juntaron para iniciar una fuerte campaña para pedir justicia y, además, para que la sociedad levante la voz y cuente lo que sabe.

«Lo que pasó con Cesia dejó a la comunidad totalmente consternada», describió Rodolfo, del Movimiento Social, en diálogo con El Submarino Radio (FM Conectar 91.5), y agregó: “La sociedad estuvo alerta por unos días, es lo que suele suceder. Pero como no tenemos una buena base política que dé seguridad y proteja a la población, a los adolescentes y los jóvenes, el tema se va dejando de lado, digamos. Por eso las organizaciones decidimos sumarnos y manifestarnos en una marcha que realizamos pidiendo justicia”.

La joven de 20 años fue hallada sin vida el martes 8, después de haber estado desaparecida durante diez días. Su cuerpo estaba sumergido en el barro. Cerca del lugar se encontró una zapatilla suya. A pesar de los rastrillajes policiales, la encontraron tras un llamado anónimo que dio precisiones sobre el lugar en el que había sido oculta. La autopsia mostró que fue asesinada tres días antes por ahorcamiento, por lo que el fiscal Diego Cussel calificó el hecho como un femicidio.

La muerte de Cesia disparó una serie de movilizaciones, en Abra Pampa y otras localidades de la provincia, en pedido de justicia. Pero además reveló una trama oculta que por estas horas empieza a surgir de la mano del hartazgo de los abrapampeños. Se sabe que Cesia recibía amenazas en su celular, al igual que muchas otras y otros jóvenes del pueblo.

Se sabe más de lo que se cuenta, en realidad. Por esta razón, los vecinos organizados llevaron adelante estos días una campaña de concientización. Salieron a la calle respetando la circulación por DNI, pegaron carteles, repartieron volantes.

Las consignas llaman a perder el miedo, quebrar el silencio. “¡Te vamos a acompañar! Si sos testigo o sufrís violencia, llamanos. Pedí ayuda. Estamos contigo”, convocan. “Rompe el silencio. Cuando seas testigo de violencia, no te quedes de brazos cruzados. ¡Actúa!”, arengan.

“Nacimos para vivir en libertad. No dejes que callen tu voz. Si te sientes sola o solo contáctanos, estamos contigo. No a la violencia. Totalmente confidencial”, dice otro de los afiches.

La promesa de confidencialidad no es caprichosa. “Cesia vivía amenazada y varias adolescentes también sufren amenazas. Las chicas están asustadas”, afirmó Rodolfo.

“Desde que empezamos este movimiento organizativo con los jóvenes, ellos nos expresan que no pueden realizar sus tareas diariamente libres. Tuvimos reunión con las chicas de Ni Una Menos y pudimos escuchar de ellas mismas que les mandaban mensajes, audios, diciendo que las querían conocer en un horario fuera de lo normal, de madrugada, preguntándoles si podían salir de sus casas”, relató el hombre.

Esos mensajes y las correspondientes capturas de pantalla ya están guardados. La idea es identificar a quien o quienes los mandan. “Cuando uno llama no atienden. Parece que tiraron el chip. Debe ser gente del poder”, reflexionó Rodolfo.

Los abrapampeños organizados quieren ser cautelosos. Quieren que investigue la justicia, la policía, para esclarecer el femicidio de Cesia. “No queremos poner palos en la rueda. Estamos acompañando a los padres”, dicen. Pero aguardan. Porque tienen la certeza de que detrás de esa muerte hay una trama que alguien tiene que desarmar.

Rodolfo insistió varias veces en la desprotección que padecen los abrapampeños, sobre todo los y las jóvenes. Contó que la Comisaría de la Mujer local no hizo nada cuando se presentó la primera denuncia por las amenazas a Cesia. “Hubo también una ausencia total de acompañamiento de la parte de seguridad y estuvo muy poco involucrada la municipalidad, el área de violencia de género”, aseguró.

“Lo mismo fue al denunciar la desaparición de Cesia. El personal de seguridad les dijo que es común que las chicas se pierdan por dos o tres días y después reaparecen. Estamos sorprendidos, porque no todas las adolescentes se pierden varios días y aparecen como si nada”, continuó Rodolfo.

“En síntesis -concluyó-, estamos sin protección del gobierno, de la seguridad y de las instituciones que están para ocuparse de la violencia de género”.

-¿Quiénes asustan o presionan a las chicas? ¿Es gente de Abra Pampa o de otros lugares? ¿Qué creen ustedes?

-No quiero ahondar mucho en el tema para no entorpecer las investigaciones, pero me parece que viene como un hilo de trata, desde San Salvador hasta La Quiaca. Por lo que comentan las chicas, lo que se escucha en las reuniones, exposiciones de algunas de ellas, números que no coinciden con la característica de la zona… Se nota como si fuese una organización. Así lo estamos tratando, como que hay algo de afuera que involucra a gente de adentro.

-¿Le dijeron eso al fiscal, a un juez?

-Por el momento nada, porque se está esperando a ver cómo están avanzando. Como organización lo vamos a seguir y vamos a tratar de que no se profundice.

-¿Las amenazas son solo a las amigas de Cesia?

-Hasta donde llegamos a escuchar, hay personas que están siendo amenazadas. Las amenazas existen. También la familia de Cesia. Lo que pasa es que la cultura de los mayores dice que si pasó algo no te metas porque vamos a tener problemas. Entonces inculcan a los jóvenes que esto es así, que no hay que meterse. Nosotros hablamos con los jóvenes y les instamos a que cuenten, les pasamos números donde pueden hacer las denuncias, que pueden ser anónimas. Tratamos de proteger a las víctimas y a los testigos, si llegasen a aparecer.

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