En Jujuy, la seguridad vial quedó atrapada en la grieta de la desidia. Ante el abandono de Vialidad Nacional, la Dirección provincial de Vialidad (DPV) salió a desmalezar banquinas que parecen selvas.
No es mística de gestión, es el mínimo indispensable para que las rutas no se conviertan en trampas mortales mientras la burocracia se pasa la pelota.
Ya sabemos cómo funciona la política de las responsabilidades compartidas: cuando algo sale bien, todos quieren la foto; cuando el pasto tapa los carteles, nadie tiene la culpa. Hoy, las rutas nacionales que atraviesan Jujuy son el monumento al abandono federal, obligando a la Dirección Provincial de Vialidad (DPV) a salir de su propia agenda para cortar yuyos ajenos.
El mantenimiento como último recurso
En las últimas jornadas, los equipos provinciales en el distribuidor de Ciudad de Nieva y el Acceso Sur. Sectores donde el pastizal ya tenía altura de reserva natural. ¿Es un plan estratégico? Difícilmente. Es, más bien, un intento de evitar que la tragedia sea noticia antes que la gestión.
La DPV también tuvo que intervenir en los alrededores de Recursos Hídricos y el Parque 18 de noviembre. Puntos clave donde la falta de asistencia de Nación pone en riesgo a cualquiera que se atreva a manejar por allí.
La selva que viene
Lo que queda por delante no es mejor. El tramo de la RN 66 que une la Terminal con el Aeropuerto está en lista de espera. La Provincia dice que irá «en los próximos días» si Nación sigue sin aparecer.

