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Sadir y otros gobernadores de «gira oficial» con Milei: Promesas mineras en EE.UU

Milei con gobernadores

El gobernador de Jujuy, Carlos Sador y otros mandatarios participan del «road show» presidencial en busca de inversiones. Milei intenta vender solidez política ante empresarios norteamericanos, pero el amparo de la CGT por la reforma laboral y las demoras en la Ley de Glaciares exponen la fragilidad del plan libertario.

Javier Milei ya está en Estados Unidos y no viajó solo. En su afán por demostrar que tiene «espalda política» —esa que le falta en el Parlamento—, se llevó un grupo de gobernadores «colaboracionistas», entre ellos Sadir. La misión: convencer a los capitales extranjeros de que Argentina es tierra fértil para la minería estratégica, justo cuando el andamiaje legal de sus reformas empieza a mostrar grietas profundas.

Escudos, fotos y el fantasma de Trump

La primera parada es la cumbre «Escudos de las Américas», un foro con el sello de Donald Trump donde Milei busca revalidar su carnet de líder regional «antipopulista». Allí, el presidente exhibirá el descenso de la inflación como su gran trofeo, mientras sobreactúa un alineamiento total con la Casa Blanca que incluye tomar distancia de China, un socio comercial que, aunque Milei deteste, sigue siendo vital para las provincias del NOA.

La «Argentina Week»: Vender una realidad que no es

El plato fuerte para los gobernadores es la «Argentina Week». Sadir, junto a sus pares de Salta, Catamarca, San Juan y Santa Cruz, integrará un panel sobre minerales críticos (litio y cobre). El objetivo es mostrar que hay consenso para la «inversión».

Sin embargo, el discurso de Milei de que la economía «crecerá como pedo de buzo» choca con datos de la realidad que el presidente piensa omitir ante los CEOs:

El rol de Sadir

Para el gobernador jujeño, este viaje es una apuesta doble: quedar bien con el poder central para garantizar el flujo de fondos y, de paso, seguir posicionando el litio jujeño en el mercado global. El problema es que Sadir actúa como garante de una «solidez» que el gobierno de Milei todavía no puede demostrar en los papeles.

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