Una nota publicada en el diario La Gaceta de Salta en marzo de 2017 da cuenta de las alarmantes cifras relacionadas con la deforestación en esa provincia, que están muy por encima de los promedios latinoamericano y mundial.
El artículo señala que en los últimos años, los bosques nativos de Salta despertaron gran interés, en especial en los sectores económicos, según demuestran diversos estudios de organizaciones no gubernamentales y científicas. Es precisamente a causa de eso, que podría calificarse de positivo, que se dio un gran avance de la frontera agropecuaria, provocando la deforestación y en detrimento del medio ambiente.
Según un estudio de investigadores de la provincia, en los últimos años la tasa de deforestación en la región del Chaco salteño fue la más alta del mundo: en Salta se desmontó el 2,5 por ciento de los bosques nativos remanentes por año, mientras que el promedio latinoamericano en el mismo período fue del 0,51 y el promedio mundial, de 0,20.
“Es decir que la tasa de deforestación anual en Salta supera en más de un 1000%” a la media global, indicó Lucas Seghezzo, doctor en Ciencias del Medio Ambiente e investigador del Instituto de Investigaciones en Energía No Convencional (Inenco) y el Conicet.
De esta manera, Salta es la segunda provincia de la Argentina con mayor territorio desmontado después de Santiago del Estero, según un informe de la ONG Global Forest Watch. Asimismo, se ubica entre las 15 regiones sudamericanas con mayor cantidad de desmonte.
En coincidencia con investigaciones locales, este informe también revela que en promedio se deforestaron 100.000 hectáreas por año, siendo el 2008 el período en el que más bosques se perdieron en la provincia (234.456 ha).
Ese fue el mismo año en el que se promulgó la Ley nacional de Bosques 26.331 -que regula la protección y el manejo de los bosques nativos-, luego de que un alud castigara a Tartagal. En su momento el gobernador Juan Manuel Urtubey se refirió al hecho como un “desastre natural”. Seghezzo, al respecto, explicó que en estos casos existe una combinación de factores: a los periodos climáticos que siempre existieron, se le suma la desprotección de suelos por la deforestación, los factores climáticos extremos, las cuencas altas deforestadas y la urbanización de zonas que no debieron urbanizarse.
El investigador científico dijo que la deforestación en la región se debe a varias razones. “Una de esas fue la incorporación de la soja transgénica a fines de los 90, que se vende a alto precio y es uno de los commodities más solicitados en Asia y Europa. El otro punto es que el Chaco sudamericano, que se encuentra en la Argentina, Paraguay y parte de Bolivia y Brasil, es una zona del mundo donde aún hay tierra por deforestar; este es el segundo territorio más grande después del Amazonas”, dijo. Por eso “es una zona muy tentadora para deforestar para fines agrícolas y ganaderos”, agregó.
En este desalentador avance de la frontera agropecuaria, continuó, los gobiernos locales de los últimos años han tenido políticas ambientales sumamente débiles que han confinado la zona del Chaco salteño y Santiago del Estero a los intereses empresariales. Y además desplazaron a comunidades indígenas y familias criollas de la región como consecuencia de los desmontes, según resaltó.
La proyección en el futuro de los bosques nativos, según el investigador, no es más auspiciosa, dado que “hay mucha presión de sectores productivos para aumentar las zonas de deforestación”.
Otra de las organizaciones internacionales que también viene cuestionando la desprotección de los bosques en la región es Greenpeace, que en varias oportunidades denunció desmontes ilegales en Salta. En julio de 2014, por ejemplo, denunció que en sólo dos meses se habían desmontado 6350 hectáreas de bosques protegidos por la Ley y que otras 120.000 hectáreas estaban en riesgo porque el gobierno de Salta había autorizado el paso de topadoras. “Es preocupante la falta de acciones firmes por parte de la Secretaría de Ambiente de la Nación. Si todas las provincias desmontarán al ritmo que lo hace Salta, en 30 años la Argentina se quedaría sin bosques”, dijo en su oportunidad, Hernán Giardini, coordinador de la campaña de Bosques de Greenpeace.
Aquel año, una fuerte campaña gráfica y de intervención en espacios públicos, organizada por la ONG, mostraba a Urtubey en un inodoro que tenía inscripta la frase “ley de bosques”. Poco tiempo después, el mandatario derogó el decreto de recategorización de las zonas rojas y amarillas, dio marcha atrás a la instrumentación de un mecanismo que permitía ajustes a medida en el ordenamiento territorial de bosques nativos salteños, en contradicción a la Ley Nacional 26.331.