El efectivo federal de San Pedro de Jujuy Julio Bravo se negó a prestar declaración indagatoria en el marco de la causa en la que está imputado del delito de “homicidio doblemente calificado por alevosía y por la condición de funcionario público de la víctima en grado de tentativa y por atentado agravado a la autoridad y abuso de arma de fuego».
Carlos Salas, abogado de Bravo, dijo que su defendido «está en estado de shock, me contó que no recuerda nada de lo sucedido en la mañana del viernes último cuando fue detenido». Dijo que “está perturbado y compungido por lo que pasó”.
Por otra parte, el jefe de la Policía de Jujuy, Guillermo Corro, informó que el oficial Sergio Lima sigue internado en la Unidad de Terapia Intensiva del Hospital Pablo Soria, en coma inducido farmacológicamente, estado en el que está desde la intervención quirúrgica a la que fue sometido tras recibir el impacto de bala.
El personal médico que lo atiende está evaluando su condición crítica, para ver si se podría retirarle la medicación en forma paulatina con el fin de evaluar el daño neurológico que ocasionó el disparo que recibió.
El episodio ocurrió el viernes pasado, cerca de las 6.15 horas, en el sector Sargento Cabral del barrio Alto Comedero, donde se había montado un operativo policial que realizaba controles de alcoholemia. En ese momento, un Peugeot 208 en que iban dos hombres chocaron contra una camioneta Ford Ranger que estaba en el lugar.
Los hombres que iban en el auto eran Julio Bravo, miembro de la Division Narcotrafico con asiento en San Pedro de Jujuy de la Policía Federal, y Ramón Soto, que se identificaron como sargento y agente de la Federal.
El control de alcoholemia que les hicieron arrojó valores de 1.2 y 2.5, por lo que se los derivó a la Seccional 62 del barrio Sargento Cabral y luego desde allí el personal dispuso su traslado al Departamento Central de Policía.
Ya dentro del patrullero, a la altura del semáforo de ingreso a la Ruta 9, frente a la estación de GNC, Bravo sacó su arma reglamentaria, una Browning 9 mm, y disparó contra el chofer del patrullero, Sergio Moisés Lima, quien aún pelea por su vida.
En ese momento, el sargento Soto luchó contra Bravo para quitarle el arma, y en el forcejeo, del que participan otros dos policías, Bravo realizó más disparos que impactaron en un VW Suran que estaba detenido detrás del patrullero. Afortunadamente, el conductor de este coche resultó ileso.