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Sebastián Copello desde Bolivia: «Las reivindicaciones se deben arrancar con la lucha»

Tras un mes ininterrumpido de protestas que mantienen cercada la sede de Gobierno, la asamblea general de la Central Obrera Boliviana (COB) determinó este domingo dar un portazo a la convocatoria de diálogo propuesta por la administración del presidente Rodrigo Paz.

Los delegados sindicales de los sectores productivos y sociales argumentaron tras largas horas de debate a puerta cerrada que el Ejecutivo no ha ofrecido las garantías políticas mínimas para entablar una mesa de negociación legítima.

Las organizaciones gremiales advierten que la administración central ha priorizado de manera sistemática el despliegue de la fuerza policial y las estrategias de control territorial punitivo sobre los genuinos mecanismos de concertación democrática.

La respuesta gubernamental ante la postura sindical fue inmediata. La Vicepresidencia del Estado comunicó de forma oficial la suspensión por tiempo indefinido de la mesa de concertación nacional programada originalmente para el domingo.

Lejos de ceder, la cúpula gremial ratificó la continuidad del paro generalizado. Sectores altamente combativos, como el Magisterio Urbano de La Paz y la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB), ratificaron que los mandos intermedios no disponen de margen político para levantar las medidas de presión sin un aval explícito surgido desde las asambleas locales de base, rigidizando aún más el conflicto.

El dirigente Sebastián Copello, que integra la delegación del Partido Obrero de Argentina en La Paz, describió en diálogo con El Submarino Radio (FM Conectar 91.5) la situación: «Hay más de 90 bloqueos, con las comunidades originarias y las juntas vecinales del Alto como el factor más dinámico».

El reclamo unificado es la renuncia del presidente Rodrigo Paz Pereyra, «porque entienden que ya demostró lo que quiere hacer y nadie cree que vaya a cambiar», indicó.

Copello repasó: «Todo explota por medidas de Paz que cayeron pésimo y que generaron mucha desconfianza, porque él no ganó con un discurso abierto de derecha, sino que era de centroderecha y tenía un vice más progresista, Lara, con el que se peleó».

En este contexto, concluyó, «el pueblo sintió como una traición» algunas de las medidas del presidente Paz que despertaron la indignación popular.

«Lo que explotó esto, principalmente, fue una medida de transformar las pequeñas propiedades en medianas propiedades, con lo que se transforman en propiedades comerciales. Y ahí entran los créditos bancarios, los embargos. Entonces los trabajadores campesinos sintieron que era una medida muy a favor de los latifundistas
que quieren avanzar contra la pequeña propiedad», detalló Copello.

Se refirió luego la liberación de los precios de la gasolina, lo que «obviamente generó una crisis brutal de los transportistas, de los choferes».

Finalmente, señaló que esas dos medidas se sumaron a un importante atraso salarial derivado del congelamiento de los sueldos, principalmente de los mineros y docentes.

Copello describió la situación como «muy convulsionada», a la espera de próximas resoluciones que se podrían tomar en el cabildo convocado para este martes, luego del congreso de la COB del domingo y la reunión de juntas vecinales del Alto de este lunes,

A su entender, «el problema es que todavía no es una huelga general completa, porque sigue funcionando parte de la economía, mientras la derecha, la burguesía santacruceña, el fascismo, el sector blanco, reclaman estado de excepción y represión feroz».

A pesar de la extrema tensión, el dirigente consideró que el presidente Paz «no se va a animar» a dictar el estado de excepción y ordenar una represión total a las protestas. «No hay salida, porque el movimiento no quiere retroceder y Paz tampoco se anima a ir a fondo en una represión, con lo que la situación es un empate», analizó.

Copello se refirió al rol que está jugando el expresidente Evo Morales, quien en las últimas jornadas pidió públicamente que se realicen elecciones anticipadas. «Lo están usando como un fantasma, como usaron al fantasma de Milagro Sala en Jujuy, donde cualquier reclamo decían que era impulsado por ella», afirmó Copello.

«Paz juega esa carta, pero la realidad es que Evo Morales tiene peso en algunos sectores campesinos, en Chapare, en Cochabamba, pero no dirige la COB ni las principales comunidades», señaló.

Más allá de Evo Morales, Copello no considera que un eventual llamado a elecciones pueda destrabar la situación en Bolivia, «porque incluso por la bronca que provocan los bloqueos puede pasar que la gente termine votando a alguien más de derecha».

En su opinión, «las reivindicaciones se deben arrancar mediante la lucha, que está dando tanto esfuerzo y tanto sacrificio».

En suma, Bolivia se encuentra en un escenario crítico plagado de incertidumbre. Con la vía institucional temporalmente rota, el conflicto amenaza con desbordarse hacia los departamentos del oriente del país si no se restituyen de urgencia canales válidos de mediación internacional.

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