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Testigos víctimas reconocieron los Centros Clandestinos de Detención

inspección ocularEn una nueva audiencia por el segundo juicio por los crímenes de lesa humanidad, el Tribunal Oral Federal realizó, junto con testigos víctimas, querellas y defensa, inspecciones oculares en el Departamento Central de la Policía y en la cárcel ubicada en el barrio Gorriti, donde funcionaban los principales Centros Clandestinos de Detención durante la dictadura cívico militar. Los sobrevivientes reconocieron los lugares donde estuvieron cautivos y recordaron haber visto a quienes hoy están muertos o desaparecidos.

Los testigos que participaron de la visita ocular son Claudia Scurta, Mario López, Juan Felipe Noguera, Mercedes Zalazar, Gladys Antunduaga y Sara Murad. Todos, además de reconocer los lugares, revivieron los momentos de terror que pasaron en ambos lugares. Las audiencias se retoman la próxima semana.

 La hija de Dominga Álvarez de Scurta, secuestrada y asesinada por el aparato represivo, reconoció el lugar en la Jefatura de la Policía provincial donde estuvo prisionera junto a su madre. Ella entonces tenía 15 años y estuvo 12 horas retenida en la sede policial, incomunicada.

 La mujer comentó «cómo me voy a olvidar de esos momentos», y recordó que el comisario Ernesto Jaig fue quien las secuestró de su casa. Cuando ambas fueron separadas, allí en la Jefatura de la Policía, Claudia vio en el despacho de Jaig el abrigo de su madre colgado de un perchero. 

 Luego de la inspección en la policía, todos los participantes se trasladaron hacia la unidad carcelaria, donde se recorrieron los pabellones 5, 4, 3 y 1, donde alojaban a los presos.

 Cuando uno de los jueces, Daniel Morín, consultó en el pabellón 4 dónde estaban alojadas las mujeres, Sara Murad señaló en qué celda estaba cada una de ellas. Cuando nombró a Dominga, Claudia y su hermano Raúl pidieron entrar para ver dónde había pasado los últimos días con vida su madre.

La docente, junto a María Alicia Ranzoni y Juana Torres, fueron sacadas del penal y entregadas al comisario Jaig y el suboficial César Darío Díaz el 10 de junio de 1976. Nunca más fueron vistas con vida.

 Desde aquel día, Ranzoni y Torres, al igual que Osvaldo Gregorio Giribaldi, Pedro Torres Cabrera, Jaime Lara Torres y Jorge Turk Llapur, permanecen desaparecidas. En el caso de Dominga, en cambio, su cuerpo fue hallado como NN en el cementerio de Yala en 1984.

 Además de Murad, también participaron de la recorrida las testigos víctimas Gladys Artunduaga y Mercedes Salazar, quienes mientras caminaban por el pabellón relataron haber visto a Dominga, Juana y María Alicia con signos de haber sido torturadas. «Todavía faltan que vayan presos los que nos hicieron tanto daño a todas nosotras”, afirmó Gladys, con lágrimas en los ojos.

 Por su parte, Noguera dio datos precisos de cuando estuvo detenido en la celda 113 del pabellón 5, contó cómo estaban los otros presos políticos y recordó que la herida de bala que tenía Osvaldo José Gregorio Giribaldi, era tratada solamente con agua por parte del personal que estaba a cargo. 

 El otro testigo, Mario López, quien era pareja de Juana Torres, reconoció el pabellón 3, donde estuvo detenido y en el que pudo conversar con Pedro Eduardo Torres Cabrera, su cuñado. 


 

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