En medio de una preocupante escalada de deudas familiares, el vocero presidencial Adrián Ravier apuntó directamente contra los usuarios para explicar el aumento de la morosidad. Para la administración nacional, las dificultades de pago en el sistema financiero y en las billeteras virtuales no se deben a la inflación o a los tarifazos, sino a que la gente no sabe usar la tarjeta de crédito.
El funcionario nacional se refirió a la problemática durante su habitual rueda de prensa y deslindó al programa económico de la responsabilidad por el ahogo financiero de los hogares, atribuyendo el fenómeno a pautas de consumo individuales y falta de conducta financiera.

Ajustarse al límite de los ingresos
Al ser consultado sobre el nivel de deudas impagas, el portavoz presidencial remarcó que las personas se colocan en situaciones de riesgo de impago por carecer de un manejo adecuado de sus ingresos y de las obligaciones contraídas.
Según la perspectiva oficial, la situación actual forma parte de una transición donde la sociedad debe readecuarse a los límites reales de compra que permiten sus recursos corrientes. Ravier argumentó que la reactivación del crédito dentro del mercado local conlleva de manera natural un incremento en los márgenes de mora y que el panorama actual exige un proceso de aprendizaje compartido, donde las entidades financieras deben analizar con mayor precisión a quién otorgan financiamiento y los particulares deben conocer sus topes de endeudamiento.
Esta polémica postura se suma a sus declaraciones de semanas atrás, cuando justificó las subas de tarifas recomendando a la población abrigarse en sus casas en lugar de encender la calefacción.

Números en rojo y tarjetas para comer
La postura de la vocería gubernamental choca de frente con los relevamientos de diversas entidades especializadas y con los registros del Banco Central de la República Argentina (BCRA).
De acuerdo a las estadísticas del BCRA, la irregularidad en la cancelación de préstamos a los hogares llegó al 12% del total del sistema financiero.
Cerca de 7 millones de personas quedaron inhabilitadas para acceder a nuevos instrumentos de crédito por mantener saldos pendientes de pago.
La morosidad arrastra un período de 19 meses consecutivos con tendencia alcista, habiéndose multiplicado por cinco desde finales de 2024, cuando promediaba el 2,5%.
Informes del sector social señalan que un 56,6% de las familias enfrenta dificultades para solventar la Canasta Básica Alimentaria y que una porción mayoritaria recurre de manera recurrente al financiamiento o al fiado para la adquisición de alimentos diarios.
Especialistas del sector económico advierten que el estancamiento de los ingresos reales frente a las modificaciones en las tarifas de servicios públicos y transporte ha limitado la capacidad de pago de las familias, obligándolas a recurrir al plástico para poder comer y generando un efecto de bola de nieve de difícil resolución.

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