La Coalición Derechos Humanos de las Mujeres de las Américas expresó su preocupación ante los intentos de limitar agendas clave como la igualdad de género y el cambio climático en las negociaciones de la 56ª Asamblea General.
Durante el desarrollo de las negociaciones correspondientes a la 56ª Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos (OEA), la Coalición Derechos Humanos de las Mujeres de las Américas expresó su alarma ante las posturas adoptadas por un bloque de países miembros.
Según denunció la organización, estos posicionamientos buscan debilitar de manera directa consensos históricos en materia de derechos fundamentales que han regido la cooperación del continente durante las últimas décadas.
Las tensiones diplomáticas se han concentrado en la discusión de borradores y resoluciones clave, donde un grupo de Estados ha impulsado activamente la eliminación, limitación o flexibilización de referencias explícitas a temáticas críticas.
Entre los puntos más cuestionados por estas delegaciones se encuentran la igualdad de género, el cambio climático, la autodeterminación de los pueblos, el multilateralismo, la discriminación étnico-racial y el compromiso para garantizar una participación plena, igualitaria y sustantiva de las mujeres en los ámbitos de la vida pública y política.
El panorama se complejiza aún más con la irrupción de un marcado sesgo securitario en la agenda regional. Las negociaciones actuales reflejan una prioridad casi exclusiva otorgada a políticas de control fronterizo, endurecimiento de la gestión migratoria y el combate frontal a las organizaciones criminales transnacionales y otras amenazas de índole transfronteriza.
Desde la Coalición advierten que, si bien estos problemas requieren estrategias y articulaciones estatales coordinadas, resulta sumamente preocupante que tales enfoques desplacen del eje del debate continental el tratamiento de las causas estructurales que originan la desigualdad, la exclusión y la sistemática vulneración de derechos en la región.
«Los derechos humanos no pueden quedar subordinados a coyunturas políticas ni a enfoques que reduzcan la complejidad de los desafíos regionales a una dimensión exclusivamente securitaria», sentenció la organización en un comunicado oficial emitido desde la Ciudad de Panamá.
Bajo la premisa de que «la igualdad no puede esperar», el colectivo recordó a las misiones diplomáticas que los Estados que integran la OEA han asumido con anterioridad firmes obligaciones internacionales sustentadas en los principios jurídicos de progresividad y no regresividad.
Estos mandatos exigen que cualquier acuerdo o toma de decisiones en el marco de los organismos multilaterales sirva de guía protectora para avanzar en la ampliación y defensa de los derechos, prohibiendo retrocesos institucionales.
Frente a un contexto hemisférico caracterizado por el agravamiento de las brechas sociales, los brotes de violencia y una alarmante erosión de la confianza ciudadana en las instituciones democráticas, el pronunciamiento concluye remarcando que es inviable estructurar una seguridad verdaderamente sostenible si esta no se cimenta sobre bases de justicia social, económica, ambiental y de género.
Asimismo, insistieron en la obligatoriedad de asegurar canales institucionales para una participación efectiva de la sociedad civil organizada en los asuntos públicos como condición indispensable para garantizar la plena vigencia de la democracia.
La 56ª Asamblea General de la OEA se desarrolló la semana pasada en Panamá bajo el lema «América unida en el bicentenario del Congreso Anfictiónico de Panamá», y con el tema «Multilateralismo firme en defensa de la democracia, la seguridad hemisférica y la estabilidad en los Estados miembros».
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