Este lunes, el Paso de Jama se convirtió en un escenario de frustración para decenas de turistas que intentaban cruzar hacia Chile. Según relataron los propios protagonistas, se registraron esperas superiores a las cuatro horas en el sector argentino de la provincia de Jujuy, debido a un ritmo de avance excesivamente lento que permitía el paso de apenas cinco vehículos por turno.
Falta de respuestas y empatía
Los viajeros expresaron su indignación ante la falta de explicaciones oficiales. «Nadie entiende por qué la demora es tan extrema ni quién dio la orden de restringir el flujo de esa manera», señalaron los afectados. La situación se agravó con la llegada de dos colectivos cuyos pasajeros fueron obligados a descender para realizar lo que parecía ser un sistema de trasbordo, sumando más confusión al proceso.

Consecuencias por la altura
El punto más crítico de la denuncia radica en el impacto sanitario. Debido a la gran altitud en la que se encuentra el paso, varios niños y personas mayores sufrieron descompensaciones por el llamado «mal de altura» (apunamiento). Los turistas remarcaron con dureza la «total falta de empatía» del personal a cargo, denunciando que nadie se hizo responsable de la integridad física de quienes quedaron varados bajo estas condiciones.
Un corredor bioceánico bajo la lupa
Finalmente, los damnificados cuestionaron la preparación de Jujuy y Argentina para sostener un flujo turístico de esta magnitud. «Si se pretende ser un corredor bioceánico, estamos muy lejos de los estándares necesarios», afirmaron.
La contradicción es evidente: mientras se promociona el turismo de temporada, la infraestructura y la logística fronteriza parecen no estar a la altura, convirtiendo el inicio de las vacaciones en una experiencia traumática para cientos de familias.
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