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Caral. Plaza circular hundida. Foto: Silvina López, 2008.

Caral, la ciudad americana que existió hace 5 mil años 

Por Silvina López*. Existe una creencia generalizada en considerar que las civilizaciones más antiguas son las del viejo mundo, como las de China, India, Egipto o Mesopotamia, mientras que  las grandes civilizaciones  americanas surgieron en épocas más recientes. Pero… ¡no es así! Desde hace unas décadas, se ha descubierto que la civilización más antigua de América se encuentra en Perú y es contemporánea de aquéllas del viejo continente. Esta misteriosa y poco conocida civilización es la de Caral, que existió hace 5000 años en la región nor-central del Perú, a unos 100 kilómetros hacia el norte de Lima.

Caral y otros asentamientos cercanos se ubicaron a lo largo de unos 40 kilómetros del fértil valle del río Supe. Sus habitantes fueron expertos agricultores que construyeron esta magnífica civilización basada fundamentalmente en el comercio. La cercanía de esta zona al mar les permitió comerciar con sus vecinos pescadores en una relación de mutuo beneficio.

Aprovecharon las tierras llanas del valle  de fácil riego, con aguas del río y de los manantiales, para el desarrollo de la agricultura, siendo sus cultivos principales papa, palta, zapallo, camote, achira, maíz y el algodón, el que cultivaron en grandes extensiones y fue el elemento clave de los intercambios.

Esta región, muy rica en paisajes diversos, les permitió acceder a una amplia variedad de elementos para elaborar fibras vegetales o materiales diferentes para la construcción, como maderas, cañas, totoras, piedra y arcilla, entre otros.

Gracias a la cercanía con las poblaciones pesqueras pudieron ampliar su alimentación con otras fuentes de proteínas provenientes de los productos marinos, quienes, a su vez, se vieron beneficiadas con el intercambio de  fibras de algodón que les permitían construir redes de pesca mucho más fuertes y utilizar los mates como flotadores.

Con el tiempo ampliaron su zona de influencia llegando a comerciar a lugares más alejados con los pobladores de la zona de la sierra y la selva amazónica hacia el interior y llegando por mar hasta las costas de Ecuador.

Caral fue la ciudad capital de esta civilización. Se considera que en la época de mayor apogeo vivieron unas 3000 personas y estuvo habitada en un período no menor a 1000 años.

No fue la única ciudad de esta civilización. Se encontraron otros 19 asentamientos ubicados a la orilla del río Supe, diez sobre la margen izquierda (entre las que se encuentra Caral) y diez en la margen derecha, que conectaban con distintas zonas de valles del interior. Estos 20 asentamientos siguieron un mismo ordenamiento territorial, ya que las ciudades se construyeron en las terrazas fluviales y cerca de los manantiales. Todas tuvieron edificios públicos piramidales, plazas circulares y viviendas para la población, con las mismas técnicas de construcción, aunque en diferentes tamaños, siendo la más importante la de la ciudad capital.

La ciudad sagrada 

Caral nos transporta a un pasado mágico y enigmático. Es una ciudad construída en un área extensa de unas 60 hectáreas a 25 kilómetros del mar y  ubicada en una gran terraza rodeada de cerros.

En ella encontramos 32 construcciones de grandes pirámides de piedra, dos plazas  circulares  hundidas, conjuntos residenciales, un observatorio astronómico y una zona con viviendas cercana al valle. Vale repetirlo: ¡32 edificaciones hace 5000 años!

La construcción más imponente es la Pirámide Mayor con 170 metros de ancho y 30 metros de altura y 140 metros de largo. Fue el centro político, administrativo y religioso más importante de la ciudad.

¿Quiénes construyeron y habitaron esta región en tiempos tan remotos?

Caral, pirámides. Foto: Silvina López, 2008.

Caral conformó una sociedad compleja con una avanzada organización social, que tuvo un gran desarrollo de la arquitectura monumental, de la agricultura con canales de riego y especialización de tareas en funciones políticas, económicas, religiosas, administrativas y culturales.

El auge del comercio permitió un excedente que fue invertido en la construcción, en remodelar edificios públicos, en una elite de especialistas y en el comercio con lugares más alejados.

Los caralinos dominaron un amplio y variado conjunto de saberes, técnicas y conocimientos a cargo de grupos especializados. Comerciantes, responsables de temas políticos, económicos, religiosos, ingenieros de la construcción, especialistas en canales de riego y administración de las aguas, medicina, astrónomos que elaboraban calendarios de actividades, expertos en el mejoramiento de la producción agrícola, agrónomos, diseño y construcción de obras públicas, músicos, artesanos de algodón, de piedra, de cestería, conchas y piedras semipreciosas.

Las mujeres ocuparon cargos de responsabilidad en una relación de igualdad con respecto a los hombres, especialmente en temas relacionados con aspectos religiosos y culturales.

Fue centro de ceremonias religiosas y todos los templos tenían en la cima fogones donde quemaban ofrendas a los dioses.

La plaza sirvió para encuentros, ferias de trueque y comercio, siguiendo un calendario festivo.

En las excavaciones realizadas desde el año 1994 a la actualidad se han encontrado cantidad de elementos que hablan de la vida y actividades de los caralinos. Objetos de uso cotidiano como cuencos de madera, cucharas, tinajas, restos de tejidos que conservan los colores originales, herramientas de labranzas, restos de semillas y plantas, de ofrendas en los fogones de los templos, quipus donde realizaban sus anotaciones, objetos de lujo como dijes y collares, gran cantidad de instrumentos musicales como flautas y antaras, y de figuras hechas en arcilla en su mayoría femeninas.

Caral fue una civilización pacífica cuyo desarrollo y bienestar fue logrado principalmente en base al comercio. A diferencia de las antiguas civilizaciones del viejo mundo de Sumeria, India, China y Egipto que mantuvieron una activa relación de intercambio de bienes y conocimientos entre ellas, la civilización del Valle de Supe y su ciudad capital, la ciudad sagrada de Caral, floreció aislada sin esa posibilidad ya que las próximas civilizaciones americanas surgirían 1500 años después.

*Antropóloga.

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