La candidata del oficialista y conservador Partido Pueblo Soberano (PPSO), Laura Fernández, se impuso en la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Costa Rica al obtener el 48,51% de los votos, porcentaje que le permitió superar el umbral necesario para evitar una segunda vuelta.
Fernández logró así sobrepasar el 40% requerido para eludir el balotaje y se encamina a dar continuidad al gobierno del presidente derechista Rodrigo Chaves. Los comicios contaron con una participación del 69,93% del padrón electoral, de acuerdo con los datos provisorios difundidos por el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE), con el 88,43% de las mesas escrutadas.
Fernández formó parte del gabinete de Chaves, primero como ministra de Planificación Nacional y Política Económica y luego como ministra de la Presidencia, cargo al que renunció en enero de 2025 para lanzarse a la carrera electoral.
La dirigente conservadora obtuvo una amplia ventaja sobre Álvaro Ramos, del histórico Partido Liberación Nacional (PLN), que alcanzó el 33,32% de los votos y reconoció la derrota. En un discurso ante su militancia, Ramos le deseó “que Dios le dé sabiduría para gobernar” y aseguró que su espacio la respaldará “cuando sus decisiones sean en bien del país”, aunque aclaró que no acompañarán aquellas con las que no estén de acuerdo.
Más relegados, y por debajo del 5% de los sufragios, quedaron Claudia Dobles, de la progresista Coalición Agenda Ciudadana, con el 4,81%, y Ariel Robles, del Frente Amplio, con el 3,72%.
‘La Bukele’ de Costa Rica
En sintonía con el presidente salvadoreño Nayib Bukele, Laura Fernández anticipó que la política de seguridad de “mano dura” será una de las prioridades centrales de su gobierno, que comenzará el próximo 8 de mayo.
Con 39 años, Fernández es considerada la heredera política del actual mandatario Rodrigo Chaves, un dirigente popular y fuertemente polarizante, admirador declarado del presidente salvadoreño. Durante su gestión, la ahora presidenta electa ocupó dos ministerios y se presentó en campaña como la “candidata de la continuidad”.
Entre sus principales propuestas figura la finalización de una cárcel inspirada en la megaprisión construida por Bukele en El Salvador, el endurecimiento de las penas y la posibilidad de imponer estados de excepción en zonas afectadas por el avance del crimen organizado.
Bukele fue, de hecho, el primer jefe de Estado en felicitarla tras el triunfo. “Le deseo el mayor de los éxitos”, escribió en la red social X.
Politóloga de 39 años, nacida en Puntarenas, una de las zonas más golpeadas por el avance del narcotráfico, Laura Fernández se formó académicamente en Costa Rica y desarrolló su carrera política bajo el liderazgo del presidente Rodrigo Chaves, de quien es considerada su principal heredera.
Se define como liberal en lo económico y conservadora en lo social.
En su discurso de victoria, Fernández evitó referirse de manera directa al tema de la violencia criminal y afirmó que “nunca” permitirá el autoritarismo. Se definió como una “demócrata convencida” y “defensora de la libertad”, aunque mantuvo un tono confrontativo hacia la prensa, en línea con el estilo del presidente saliente.
“El cambio será profundo e irreversible”, advirtió, sin precisar el alcance de las reformas, y sostuvo que se modificarán “ciertas reglas del juego político”.
Fernández será la segunda mujer en gobernar Costa Rica, uno de los países históricamente más estables de la región, después de Laura Chinchilla, quien también accedió a la presidencia en primera vuelta en 2010.
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