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El rol de la Universidad en la actual crisis y el confinamiento

Por la Agrupación Docente Resistencia Universitaria. Ante la adecuada medida de Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio para combatir la pandemia de Covid-19, las actuales autoridades de la UNJU han señalado que el principal rol de la Universidad debe ser cooperar para que todo el mundo “se quede en casa”, en este sentido las conducciones de las Facultades exhortaron a los docentes a implementar aulas virtuales para “sostener responsablemente nuestra tarea docente” en situación de confinamiento.

En forma inmediata e intempestiva la Universidad se cerró, sin mediar ningún tipo de consulta con los diferentes colectivos, ni emitirse una fundamentación solvente, como la situación de incertidumbre generalizada ameritaba, sin atender a las situaciones de urgencia que la situación podía exigir.

Esto ocurre en el marco de una emergencia que se está resolviendo en una provincia que sufre el creciente autoritarismo del gobernador Gerardo Morales quien expulsa extranjeros, incrementa el acoso policial contra los sectores populares e implementa fronteras interprovinciales, e incluso llegó a proponer “la marca” de las viviendas de los infectos, en una actitud totalmente estigmatizante.

Dichas medidas son justificadas con un “lenguaje de la guerra”, que encubre que las causas de esta pandemia son generadas por los grupos hegemónicos en su afán de exagerar -sin ningún tipo de límites- la producción, el consumo y la ganancia.

Por otro lado, se insiste sistemáticamente en poner en el centro del debate universitario las tareas académicas, y se fomentan las inclinaciones de muchos docentes y estudiantes a preservar individualmente su persona, su trabajo y su familia.

Fomentar el aislamiento social como única medida posible, se convierte en algo extremadamente peligroso, porque lo común a todas estas acciones y discursos es que avanza la cerrazón en lo propio, desconociendo que es el afuera y la alteridad lo que nos conforma.

De este modo, se hace el gesto de que “nos salvamos todos juntos”, pero el acto crudo y desnudo al que asistimos cotidianamente es al de “sálvese quien pueda”, prueba contundente de que el neoliberalismo y sus fundamentos, vestido hoy con otros ropajes, han colonizado nuestras praxis.

Dos cuestiones centrales están ausentes de estas estrategias: 1) pensar en los excluidos 2) avanzar sobre las profundas y plurales discusiones ético-políticas que la emergencia pone sobre la mesa.

Las propuestas de las autoridades, poco contribuye a las prácticas democráticas y solidarias, por el contrario, van a contrapelo de formas fraternas o sororas y los valores que sostienen están basados en el egoísmo, la delación, el autoritarismo y la represión.

¿Es que permanecer en casa y organizar la virtualidad es el único rol que le compete a una Universidad con cientos de investigadores y miles de alumnos en una provincia en una crisis tan profunda y dolorosa como Jujuy? Creemos profundamente que no, que nuestro rol debe ser el de decidir democráticamente y desplegar la más amplia solidaridad y compromiso con los sectores populares que integran y a quienes se debe nuestra Universidad.

Territorios y pueblos requieren que nos involucremos como investigadores, docentes y estudiantes en acciones de educación, extensión e investigación que permitan afrontar la crisis con otras herramientas que las impulsadas por el gobierno.

La discusión de la comunidad universitaria no puede limitarse a los alcances de la virtualidad de las clases, debe profundizarse, ampliarse hacia otros campos de acción que la Universidad lleva como mandato fundacional y como compromiso ineludible con la sociedad: son tiempos de tejer lazos fraternos, de solidaridad entre los pueblos, muy al contrario de lo que demostró la Secretaría de Asuntos Internacionales, al convocar al rechazo de los médicos de la hermana nación cubana, en una actitud pública deplorable.

La realidad cotidiana de pobreza, hambre y deterioro de las condiciones concretas de existencia, que viven estudiantes, docentes, trabajadores no-docentes y sus familias, como parte del pueblo jujeño no requiere meramente de aislamiento y encierro, a la espera de que el monárquico virus abdique, nos emplaza a urgentes acciones que enfrenten decididamente cada una de las alternativas que nos plantea la emergencia.

Por otra parte, la acción mancomunada de la población universitaria, nos permitiría vincularnos en la práctica, en un momento valioso para articular sujetos y prácticas menos viciadas, más solidarias, más colectivas, menos prebendarias.

La Universidad cede su autonomía en el momento en el que decide encerrarse en sí misma aislándose de las problemáticas sociales que aquejan en estos momentos a los sectores populares.

Recuperemos esa autonomía y el lugar de la Universidad en la transformación social trabajando codo a codo en los barrios con los sectores populares, construyendo conocimientos-emancipadores colectivos, saberes situados y socialmente significativos, en una praxis constante que nos permita tramar nuevas realidades otras, menos injustas y más dignas para todos

Desde Resistencia proponemos:

  1. Que las autoridades universitarias y el gobierno de las Facultades -en conjunto con los colectivos gremiales- convoque y promuevan la creación del Consejo Social de Emergencia y se compela al gobierno provincial a articular políticas con las acciones de dicho Consejo.

 

  1. Que se potencie el área de Extensión como prioritaria en esta crisis, centralizando, fortaleciendo y financiando el conjunto más amplio de acciones articuladas con la comunidad.

 

  1. Que se releven las situaciones de emergencia de los estudiantes y docentes en relación a las tareas de enseñanza-aprendizaje y se implementen acciones concretas para auxiliarlos: provisión de equipo, becas de conectividad etc.

 

  1. Que se ponga a disposición todas las instalaciones de la Universidad y guardias mínimas que puedan atender emergencias de la comunidad universitaria y para desplegar acciones en beneficio de la comunidad.

 

  1. Que se abra la convocatoria a voluntariados con diversos objetivos y modalidades.

 

  1. Que se disponga la actuación coordinada de los diversos colectivos de investigadores y técnicos para potenciar las acciones.

 

  1. Convocar a las cátedras y grupos de investigación para que propongan acciones articuladas de docentes y alumnos para abordar los más variados aspectos de la crisis. (y también a todos los centros que tienen estrechos contactos en el territorio, con comunidades y colectivos sociales).

 

  1. Solicitar, por intermedio del CAF, al Consejo Superior de la Universidad Nacional de Jujuy que convoque a una Asamblea Universitaria de forma inmediata para prorrogar los mandatos de los miembros del CS y el CAF hasta que se apruebe un nuevo calendario electoral, manteniendo los recaudos sanitarios pertinentes. Esta medida es imperiosa ya que la Universidad sólo puede ser gobernada por órganos colegiados elegidos según reglamentación vigente, de otras formas no se ajustaría a derecho y estaríamos frente prácticas netamente antidemocráticas y autoritarias.

 

  1. Solicitar de forma urgente que la Secretaria Académica de la FHyCS elabore un marco de actuación que resuelva y determine la forma en que los docentes van a desempeñar sus tareas, respetando plenamente el Convenio Colectivo de Trabajo en vigencia y los acuerdos paritarios, para ponerlo a consideración del CAF para su aprobación y aplicación.

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