Esta semana empiezan los alegatos en el juicio por el crimen de Fernando Báez Sosa

Tras la finalización de las audiencias correspondientes a la presentación de pruebas y testigos, el miércoles y jueves próximos serán los alegatos del juicio por el crimen de Fernando Báez Sosa que se lleva adelante en la ciudad de Dolores, donde la fiscalía, el particular damnificado y la defensa expondrán sus fundamentos con relación a las condenas y penas que solicitarán para los ocho acusados por el homicidio del joven estudiante de abogacía.

El próximo miércoles a partir de las 9, en la sede del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 1 de Dolores, comenzarán los alegatos con la exposición de los fiscales de juicio, Juan Manuel Dávila y Gustavo García.

Vale resaltar que la etapa final del juicio podrá seguirse en vivo a través del canal de YouTube de la Suprema Corte de Justicia bonaerense.

Tal como ocurrió en la apertura, el 2 de enero pasado, la transmisión de estas partes del proceso judicial fue autorizada a raíz del interés social y mediático que alcanzó la causa contra los rugbiers que atacaron y mataron al joven estudiante de abogacía.

En la misma jornada expondrán sus fundamentos los abogados Fernando Burlando, Fabián Améndola y Facundo Améndola, representantes de los padres de Báez Sosa, Silvino Báez y Graciela Sosa.

Tanto el Ministerio Público Fiscal como los abogados del particular damnificado adelantaron que continuarán con la acusación con la que la causa fue elevada a juicio y en la que los ocho acusados son considerados responsables del delito de «homicidio agravado por alevosía y por el concurso premeditado de dos o más personas», que prevé una pena de prisión perpetua, y «lesiones», en relación a los ataque sufridos por amigos de Fernando.

En tanto, el jueves será el turno de la defensa técnica, a cargo del abogado Hugo Tomei, representante de los acusados Máximo Thomsen (23), Enzo Comelli (22), Matías Benicelli (23), Blas Cinalli (21), Ayrton Viollaz (23), y Luciano (21), Ciro (22) y Lucas Pertossi (23).

La estrategia de Tomei esbozada durante el debate oral se basó en demostrar que el crimen del joven estudiante de abogacía fue en el contexto de un «homicidio en riña o agresión», que según el artículo 95 del Código Penal prevé una pena de entre 2 a 6 años.

También se espera si los ocho imputados van a utilizar su derecho a las últimas palabras frente a los jueces María Claudia Castro, Christian Rabaia y Emiliano Lazzari. Durante la etapa de pruebas solicitaron declarar Lucas, Luciano y Ciro Pertossi, Máximo Thomsen y Blas Cinalli; mientras que Matías Benicelli, Ayrton Viollaz y Enzo Comelli optaron por no hacerlo.

Una vez que finalicen los alegatos y las últimas palabras de los acusados, los jueces del TOC 1 darán a conocer la fecha de la sentencia, que se prevé que será el 30 o 31 de enero.

El debate oral se extendió a través de 13 jornadas de presentación de pruebas y el testimonio de 87 personas, entre ellos familiares de la víctima y de los imputados, amigos de Fernando, testigos del ataque, policías, médicos, bomberos y profesionales de la salud.

Las claves de los alegatos

Para los fiscales y para los abogados de la familia del joven asesinado, las pruebas de que los ocho acusados idearon y ejecutaron un plan para matarlo estaban claras desde antes de la primera audiencia en la ciudad de Dolores. Las trece jornadas de testimonios desarrolladas hasta el último miércoles reforzaron esa idea, que según fuentes cercanas a la causa será el eje de los alegatos finales que presentarán el 25 de enero, con el pedido de prisión perpetua para todos ellos.

La defensa de los imputados, en tanto, sostuvo desde la apertura del proceso que la acusación no lograría probar los hechos imputados, y tras haber finalizado la etapa de recepción de prueba insistirá sobre ese punto cuando sea su turno de alegar el jueves 26.

Puntualmente, la defensa intentará convencer a los jueces de que no pudo acreditarse la existencia de un pacto homicida, que tampoco se probó la alevosía y que no todos los acusados intervinieron en la agresión sufrida por el joven estudiante de derecho la madrugada del 18 de enero de 2020 en la puerta del boliche Le Brique, de Villa Gesell.

Los fiscales Dávila y García y los abogados Burlando, Fabián Améndola y Facundo Améndola, insistirán con la acusación original hacia los ocho imputados por el delito de «homicidio agravado por alevosía y por el concurso premeditado de dos o más personas», que prevé una pena de prisión perpetua. Se prevé que coincidan en la imputación de los rugbiers como «coautores funcionales», y en caso de que no sea así deberán determinar quiénes fueron autores y el grado eventual de participación del resto.

Fernando Burlando. Foto: Télam

El jueves será el turno de Hugo Tomei, a cargo de la defensa de los acusados desde el inicio del caso, cuyo objetivo será la absolución de todos ellos y de manera subsidiaria refutar la acusación y apuntar hacia un escenario de «homicidio en riña o agresión», según se desprende de su actuación a lo largo del juicio.

Las estrategias de las partes asomaron desde el inicio del juicio el último 2 de enero, y a medida que avanzaron las audiencias quedaron a la vista más elementos.

Los fiscales señalaron en la apertura del debate que se lograría acreditar el homicidio doblemente agravado y, tras 13 jornadas en las que declararon 87 testigos, consideraron que sin «ninguna duda» quedó «probada la materialidad del hecho junto con la calificación». En la misma línea, los abogados que representan a Silvino Báez y Graciela Sosa consideraron probado que «los acusados tomaron la decisión de matar y mataron».

Fiscalía y particular damnificado coinciden con la fiscal Verónica Zamboni, que llevó adelante la investigación, en que entre 4.41 y las 5 del día del 18 de enero de 2020 los acusados «acordaron darle muerte a Fernando Báez Sosa, para lo cual previamente distribuyeron funcionalmente sus roles», tras un incidente mantenido previamente con la víctima y sus amigos dentro del boliche.

Si bien el defensor no adelantó cuál será el eje de su alegato, su estrategia asomó sobre todo en las declaraciones de los imputados durante la última semana de audiencias: a su modo, todos ellos negaron que hubiera existido un plan y la intención de matar a alguien y hablaron de una pelea en la que algunos de ellos habrían intervenido una vez iniciada, y borrachos.

«Jamás en la vida tuve intención de matar a nadie, porque vengo escuchando todos los días que yo organicé, que soy líder», declaró en ese sentido Thomsen, y dijo además que solo reaccionó «tirando patadas» ante una «piña en el rostro» que aseguró haber recibido tras su expulsión del boliche.

En la misma línea declaró Ciro Pertossi, quien dijo que evitó patear a Fernando cuando advirtió que estaba inconsciente, mientras que su primo Lucas Pertossi aseguró que en «en ningún momento» tuvo «intención de matar a nadie», que no le pegó a la víctima y que vio que a un amigo suyo «lo estaban agarrando del pie y tirando al piso», por lo que pegó «dos patadas» a otra persona.

Cinalli, último en declarar, expresó que «no hubo ningún plan, no hubo planificación, no hubo ningún rol».

A partir de estos elementos, Tomei podría pedir que el hecho sea configurado como un «homicidio en riña o agresión», que de acuerdo al Artículo 95 del Código Penal aplica a un ataque de dos o más personas a alguien que fallece, sin que conste quién le produjo la muerte, por lo que «se tendrá por autores a todos los que ejercieron violencia sobre la persona».

Este delito prevé una pena de dos a seis años de prisión para aquellos identificados como agresores, posición en la que, de acuerdo a los testimonios brindados durante el juicio, los videos exhibidos y las pericias de ADN, se ubicarían Thomsen, Comelli, Cinalli, Benicelli y Luciano y Ciro Pertossi.

El defensor podría argumentar que no se pudo acreditar con precisión que alguno de los golpes haya sido puntualmente el que mató a Fernando, en línea con los dos médicos forenses que cerraron la lista de testigos del juicio y cuestionaron el trabajo del médico que hizo la autopsia.

De manera alternativa, Tomei podría pedir que se contemple el «homicidio preterintencional», que aplica a quien «con el propósito de causar un daño en el cuerpo o en la salud, produjere la muerte de alguna persona, cuando el medio empleado no debía razonablemente ocasionar la muerte», y prevé una pena de 1 a 3 años de prisión.

Otra opción podría ser que se contemple el «homicidio simple con dolo eventual», que según fuentes judiciales aplica a un agresor que «debió haberse representado que su acción podía causar la muerte», y pese a eso «continuó con su accionar y no hizo nada para evitarlo». Este delito prevé una pena de 8 a 25 años, al igual que el «homicidio simple», aunque en este caso, de considerarse acreditado alguno de los agravantes la condena sería a perpetua para todos los alcanzados.

Tanto en el caso de las penas menores como en caso de que sean condenados por las «lesiones leves» por las que también están imputados, que prevén entre un mes y un año de cárcel, debe tenerse en cuenta que los acusados cumplen prisión preventiva desde el 14 de febrero de 2020.

La espera

Los ocho imputados aguardan los alegatos alojados en la alcaldía de la Unidad Penal 6 de Dolores, donde fueron trasladados desde la cárcel Melchor Romero el 1° de enero, previo al inicio del juicio.

Los miércoles de cada semana recibieron la visita de sus familiares, quienes además les llevaron mercadería y elementos para el aseo personal.

La última semana la visita fue suspendida ya que coincidía con la fecha del tercer aniversario del crimen de Fernando y los familiares estimaron que podría realizarse una movilización al penal, según le confirmó a Télam un allegado a los imputados.

Por otra parte, Graciela y Silvino, los padres del joven asesinado, aguardan los alegatos en la ciudad de Dolores, donde el último viernes repartieron la mercadería que fue donada durante el acto interreligioso que realizaron en homenaje a su hijo al cumplirse tras años de su homicidio.

Según una de las organizadoras de la colecta, las donaciones fueron recibidas en Dolores por ocho merenderos, hogares de ancianos y de niños, clubes y la cooperadora del hospital local San Roque. También se repartieron en varios lugares donaciones recibidas en el colegio Marianista del barrio porteño de Caballito al que asistió Fernando en la secundaria.

Télam

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