Durante la mañana de este jueves, se desarrolló la audiencia N° 56, correspondiente al sexto juicio de lesa humanidad que se desarrolla en el Tribunal Oral Federal (TOF) de San Salvador de Jujuy, un ex policía reveló que “Jaig me dio una charla sobre el poder que tenía para decidir quién vivía o quien no”.
En dicha jornada, brindaron declaración testimonial: Horacio Antonio Santander (ex gendarme), Ramón Torramorel (ex policía de la provincia) y Héctor Mañaz (ex penitenciario).
Torramorel brindó la segunda declaración de la audiencia, mediante el sistema de videoconferencia desde el TOF de Buenos Aires.
Recordó que Ernesto Jaig era su jefe y lo describió, “le decían el Loco, era una persona intimidante, con cuerpo de grande y cara de niño, pero la maldad la transmitía por los ojos, tenía una mirada fría y terrible”.
Manifestó que “cuando sucedió el golpe estaba cumpliendo el servicio militar en el Grupo de Artillería Nº5. Entré a la policía a fines del año 1976, trabajaba en el centro de operaciones policiales de día, entraba a la mañana y salía a la tarde. Ahí cumplía funciones como cadete, archivero y hacía trabajo de oficina”, pero resaltó que “no recibía directivas de él ni de ningún intermediario, yo sabía lo que tenía que hacer y me tenían ahí parado, por eso renuncie pensé que el trabajo era otro, lo que hacía no era para mí”.
Acongojado, con un tono de voz bajo, denunció que “detuvieron a mi hermano, José Enrique Torramorel, a su esposa y junto a ellos otras personas. A todos los llevaron a la central de policía y los tenían en el fondo ingresando por la calle Alvear, donde se encontraba la plaza de armas. Me parece que lo detuvieron por el año 77 estuvieron allí uno o dos meses”.
Dijo que “los detuvieron por asistir y participar en reuniones que armaban los grupos estudiantiles de la universidad de Tucumán, pero en el 76 ellos ya no estaban allá, ellos estaban en Palpalá”.
En el mismo sentido, se le consultó al testificante si pudo asistir a sus parientes el tiempo que estuvieron bajo la condición de presos políticos: “me negaron cualquier vínculo con ellos, nunca pude verlos mientras estaban ahí, los tenían vigilados. Yo no pude tener relación hasta mucho tiempo después de liberados, esto fue también por orden de mis superiores. No fue una libertad plena, todo era tan confuso y muy raro”, comentó.
“A simple vista no los vi mal, tiempo después por comentarios sabía que los maltrataron, mi cuñada tenía marcas terribles”.
Consultado por lo que recordaba sobre la liberación de sus allegados: “La orden de liberación la dio Jaig, me llamo a mí y a un cuñado, Francisco Rivero, que trabajaba en la parte de radio en la casa de gobierno. Antes nos dio una charla donde se mostraba con el poder de decidir sobre la vida, quién vivía y podía estar libre y quién no, todo fue muy feo. Fue la única vez que estuve cerca de mi hermano”, agregó.
Luego nombró al personal policial que se encargaba de los presos políticos, Damián Vilte, el Negro Alberto y Rodríguez, quienes trabajaban junto a Jaig.
“Los presos políticos ingresaban al penal con los ojos vendados”
La última declaración también se realizó mediante el sistema de videoconferencia, desde el TOF de Formosa. El ex penitenciario Héctor Oscar Mañaz, quien ejerció dicho cargo desde el año 1974 hasta el año 1976 en el penal de Gorriti.
Comenzó relatando que durante el año del golpe de estado se encontraba cumpliendo funciones en el Departamento de Trámites Judiciales y reconoció estar bajo las órdenes del Dr. Carlos Alberto González.
Ante la pregunta del Ministerio Público Fiscal sobre si recordaba puntualmente lo sucedido el 24 marzo, éste contó: “ese día no me encontraba cumpliendo servicios. Pero al día siguiente cuando me reincorpore note algunos cambios que intervinieron en el funcionamiento del área penitenciaria. Lo primero fue la disposición de los presos, había presos comunes y había un grupo de presos a disposición del poder ejecutivo nacional (PEN), es decir, no dependían del poder judicial”.
Siguiendo la misma lógica, la fiscal, consultó si estos presos tenían algún trato diferente, la respuesta fue clara y detallada “los presos políticos ingresaron al penal con los ojos vendados, los ponían en el pabellón N.º 1, estaban bajo el control y a disposición del ejército, militares y de quienes ejercían el gobierno en esas fechas. La custodia la realizábamos el personal del servicio penitenciario, pero por fuera de la celda. Dentro del pabellón Nº1 sólo tenía permitido ingresar el ejército, esta zona exclusiva se la llamaba llavero”.
“Tenían restricción total, sólo estaban en su celda; no salían a trabajar, a estudiar ni a los recreos. Salían de vez en cuando al patio a hacer ejercicio, pero siempre eran custodiados por el ejército”.
Todo lo declarado anteriormente dejó en evidencia la presencia del ejército en el penal de Gorriti, por ello la fiscal le preguntó si tenía conocimiento de órdenes que impliquen el desplazamiento del personal penitenciario en otras áreas, éste manifestó: “sí, algún penitenciario prestó servicios en el regimiento, por ejemplo, pero las órdenes eran del ejército y lógicamente se tenían que cumplir”.
Luego, la abogada querellante de H.I.J.O.S Jujuy, María José Castillo se enfocó en averiguar sobre la presencia de mujeres en el penal, a todas las interrogantes el testigo las resolvió en una sola respuesta: “sí, había presas políticas, pero estaban en otro pabellón y eran custodiadas por personal femenino del servicio penitenciario” y recalcó “esto sólo sucedió durante el golpe de estado”.
“La empresa Ledesma nos prestaba un vehículo, luego nos donó uno nuevo, un Ford Falcon”
La primera persona en brindar declaración fue el ex gendarme Horacio Antonio Santander, quien, a través del sistema de videoconferencia desde la provincia de Misiones, mencionó: “Yo ingresé a gendarmería en el año 70, egresé en el año 1973 y a principios de 1974 empecé a prestar servicio en el escuadrón N°20 de San Ramón de la Nueva Orán. Luego en 1976 me destinaron al escuadrón N°21 de la ciudad de La Quiaca, bajo las órdenes del comandante principal Ernesto Rabaglia. Yo ya era cabo primero y me desempeñaba como mecánico motorista y chofer en el área de logística”, explicó ante el Tribunal.
Reveló que “la empresa Ledesma nos prestaba un vehículo para gendarmería, luego nos donó uno nuevo, un Ford Falcon”, indicó, mencionando además que dichos automóviles no contaron nunca con logotipos de la empresa mientras fueron empleados.
Indagado por la fiscal Marina Cura sobre las posibles actividades que el declarante había realizado en la ciudad de Libertador General San Martín durante el último golpe de Estado, éste precisó: “En una oportunidad fui a buscar combustible a la empresa Ledesma, que nos daban como contraprestación por el servicio de seguridad que le brindaba gendarmería. Era una cuota mensual que nos facilitaban”, sostuvo.
Cuando le tocó explicar el por qué una empresa azucarera usaba una fuerza armada nacional como seguridad privada, el testigo manifestó desconocer los entramados de dicho pacto: “Como le digo, yo estaba dentro del área de logística, por lo tanto, desconocía todos los aspectos operacionales que disponían mis superiores”.
En este mismo sentido, la querellante María José Castillo preguntó: “Para buscar el combustible, ¿Se dirigía a alguna oficina en particular?”, a lo que el ex gendarme respondió rápidamente, “Había un surtidor interno en el propio ingenio, y como ya todos sabían que nosotros llegábamos a retirar la gasolina, nos cargaban sin problema”.
Abordando más a fondo sobre su rol durante la noche del 24 de marzo de 1976, el testigo pasó a explicar: “El único recuerdo que tengo de esa noche es que se implementó un plan de llamada general y todos los efectivos nos acuartelamos esperando instrucciones de la comandancia sobre cómo proceder, es decir, teníamos que permanecer las 24 hs del día expectantes a cualquier orden que se nos diera”, aclaró.
Pero cuando se le pidió que detallara las actividades de aquel día, solo dijo: “Yo simplemente ejercía mi papel de chofer y mantenimiento de vehículos”
El jueves 5 de marzo a las 09:00 hs se realizará la inspección ocular en el Penal de Gorriti En esta oportunidad van a participar 11 testigos, entre ellos estarán ex presos políticos y familiares de desaparecidos.
Los testigos citados serán: Juan Felipe Noguera, Juan Bosco Mecchia, Bernardino Oscar Alfaro Vasco, Rufino Lizarraga, Mario Heriberto López, Renato Colautti, Mercedes Susana Salazar, José Burgos, Carlota Eustaquia Batallanes, Luis David Cansinos, Horacio Cusi.
Fuentes: Rodrigo Zapana y María del Carmen López (Para H.I.J.O.S. Jujuy)
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