Por Ali Reza Peralta Director de la Academia del Pensamiento Estratégico. En una misma semana, Comodoro Py dio dos señales que confirman lo que muchos ya sospechan: hay una justicia para el poder y otra para el resto.
Por un lado, quedó archivada definitivamente la causa contra Mauricio Macri y Luis Caputo por el acuerdo con el FMI. El préstamo más grande de la historia del organismo, tomado sin pasar por el Congreso, sin trazabilidad sobre la fuga de capitales y sin un solo responsable a la vista. Historia cerrada, deuda impagable que seguirá cargando sobre sus espaldas el pueblo argentino.

En paralelo, el juez Martínez de Giorgi dispuso el sobreseimiento de Javier Milei y Karina Milei en la causa LIBRA, la criptoestafa que el propio Presidente promocionó en sus redes y que dejó a miles de damnificados en todo el mundo.
El fallo se explica por el funcionamiento aceitado de lo que ya se conoce como Comodoro PRO. No hubo siquiera indagatorias. Quedaron interrogantes relevantes abiertos, sin pericias, sin citaciones, sin profundizar el vínculo entre la promoción presidencial y la maniobra financiera.
Cuesta no advertir el contraste. El mismo fuero federal que exhibió un rigor probatorio extremo y una amplitud interpretativa inédita en causas como Vialidad, hoy muestra un estándar judicial bastante menos severo cuando cambia el protagonista.

Vergonzoso, dos causas, dos épocas, mismo mensaje. Si sos parte de la estructura seudo mafiosa, no hay delito. La deuda con sello del macrismo y la estafa digital con sello mileista, ambas borradas de un plumazo judicial. La casta de siempre, protegida.

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