La Bandera Argentina que acompañó a Belgrano y no se conoce en nuestro país

Por Jorge D. Calvetti. Durante muchos años se instaló en la Argentina la idea que la Bandera de Macha, actualmente en el Museo Histórico Nacional y entregada por el gobierno boliviano, era la más antigua del país. Fue dada a conocer en el año 1885 en la capilla Titiri de Macha (actual Bolivia), conjuntamente con otra que se encuentra en el Museo Casa de la Libertad de Sucre (Bolivia).

Sin embargo, en Jujuy, en el Museo Lavalle, se halla una bandera que participó de las batallas de Vilcapugio y Ayohuma y es la única que conserva sangre derramada por nuestra Independencia. Esta enseña acompañó al General Manuel Belgrano en la Segunda Campaña al Alto Perú, por lo que serían dos las enseñas más antiguas en nuestro país.

No quiero  desmerecer la donada por el General Belgrano al pueblo de Jujuy por su heroísmo,  pero esta enseña  cubrió la sangre de muchos jujeños, especialmente del cuerpo de los  Decididos, (creado por Belgrano e integrado por jóvenes jujeños , a los que luego se le sumaron salteños , tarijeños y cochabambinos, para recibir  el nombre de Patriotas Decididos de Caballería), que tuvieron una participación gravitante en las batallas de Rio Las Piedras,  Tucumán y Salta, para luego acompañarlo  en la segunda expedición al Alto Perú. El valor demostrado por los héroes jujeños fue recompensado con el ascenso a la oficialidad. Tal es el caso de los hermanos Pueyrredón Zegada, Diego Andrés que murió en la batalla de Ayohuma, siendo teniente del Regimiento de Pardos y Morenos, de tan solo 17 años de edad y Diego Fortunato de 15 años, también teniente del mismo Regimiento, que cayó prisionero en esta batalla, muriendo en 1820 preso de los realistas en Casamatas del Callao.

Uno de los abanderados de nuestras tropas fue el Sargento Mayor, Marcos Estopiñán, según relata su descendiente Anselmo Estopiñan (que presidió la delegación de Rinconada en los festejos del Centenario de la Primer Jura y Bendición de  nuestra bandera),  que herido en la batalla de Ayohuma  la trajo a territorio argentino y la escondió en la Iglesia de San Juan de Dios y Oros, para luego ser curado en la localidad de Rinconada, de donde era oriundo.  Estopiñán (gran conocedor del territorio) no siguió a Belgrano hacia Potosí, sino que bajó en forma directa a nuestro país, para utilizar el “paso de los mineros”, entre San Antonio de Esmoruco (Bolivia) y Ciénega (Argentina) por el Rio Mojón, Este era un paso muy utilizado en el siglo XVII, porque bajaba de Tupiza a la zona minera. Con el tiempo y ante la escasez de mineral, se transformó en “el camino del despoblado”, como se lo conocía en la guerra de la Independencia. Estopiñán continúa sirviendo a la Patria y se suma a las huestes de Güemes en la Guerra Gaucha. Una vez retirado del ejército recupera la Bandera y la conserva en Rinconada.

Otra versión la destaca el historiador rosarino Augusto Fernández Díaz, al señalar que, según datos de los libros parroquiales de Macha, ha demostrado que en la batalla de Ayohuma desaparecieron dos abanderados del Regimiento de Belgrano los que luego los identificó como Evaristo Pardo y Fermín España, “de acuerdo a documentación del Archivo General de la Nación”.

El investigador salteño Jorge Virgilio Núñez señala “Ahora bien, al caer muertos o presos los abanderados, lo natural es que las banderas sean tomadas por los españoles, pero no fue así ya que estos no la citan en sus partes ni lista de trofeos. ¿Desaparecieron? “Creo que una de ellas pudo haber sido rescatada por Estopiñán y traída a territorio jujeño.

El general Belgrano, sabiendo que las banderas no se hallaban en poder de los españoles, expresa en Macha: “Soldados. ¿Conque al fin hemos perdido después de haber peleado tanto ?.  La victoria nos ha engañado para pasar a otras manos, pero en las nuestras aún flamea la bandera de la Patria “según lo relata el coronel Lorenzo Lugones en sus memorias de la guerra de la Independencia.

El 22 de septiembre de 1911, el Honorable Senado y la Cámara de Diputados de la Nación aprobaron la Ley 8220 donde disponen que se “procederá a conmemorar en la ciudad de Jujuy, el 25 de mayo, el centenario del primer juramento y bendición de la Bandera Argentina”. En el programa de festejos, se dispone que el día jueves 23 de mayo de 1912 a la tarde “Recepción en Jujuy de las comisiones que traerán las banderas de Belgrano (donada por el General al pueblo de Jujuy) y de los Andes y de la que traerá la bandera histórica que existe en Abra Pampa” (los representantes de la Puna partieron de esta ciudad). Luego se procedió a realizar una procesión cívica que condujo las tres banderas hasta el Altar Patrio en Plaza Urquiza, donde permanecieron los tres días de Festejo, custodiadas por una guardia permanente de honor.

Como se podrá observar, ya se reconoce a la “bandera histórica” y se le rinde un merecido homenaje. Publicaciones de comienzos de 1900, señalan que “de esta bandera se cree que existen tres que han perecido en el desastre de Ayohuma y luego fueron recogidas por manos patriotas”. Serían las dos halladas en la Capilla de Titiri de Macha (Bolivia), por el cura Martín Castro quién las encontró atrás de un cuadro de Santa Teresa en 1883 y dos años después un nuevo párroco, Primo Arrieta, las hizo públicas. Según investigó Arrieta, antes de la derrota de Ayohuma, Belgrano se hospedó en la casa parroquial de Macha, y fue el sacerdote a cargo de la capilla quién las ocultó antes de darse a la fuga, para que no cayeran en poder de los españoles luego del trágico combate y la que era portada por el sargento mayor Marcos Estopiñán. También existe la versión que Belgrano le pidió al coronel Cornelio Zelaya las escondiera en la Iglesia de Macha, pero al intentar cumplir con lo ordenado y al ver que ya se encontraban los españoles en la misma, lo hizo en la Capilla de Titiri.

Esta enseña fue la única que quedó en territorio argentino y fue depositada en el salón de recepciones de la Casa de Gobierno de Jujuy, que en ese entonces se hallaba sobre calle Alvear. Según un estudio de la época es “blanca y azul celeste. Ha tenido la forma de estandarte: sobre campo azul ostentaba una cruz de raso blanco. Ahora conservase únicamente la mitad sumamente deteriorada por la acción del tiempo”.

Para los festejos del Centenario asistió Ricardo Rojas, reconocido como uno de los historiadores más importantes de nuestro país, contratado para editar el Archivo Capitular de Jujuy. Sin lugar a dudas la obra más importante de la historia jujeña.

Rojas fue uno de los principales oradores en la velada principal del Centenario. En su encendido discurso hizo una especial referencia a la bandera rescatada por el sargento mayor Marcos Estopiñán, destacando que “suele decirse que la historia educa a los pueblos en un falso orgullo y en un anhelo regresivo. Yo he querido contradecir esa aserción esta noche mostrando, junto con la bandera de Belgrano, esta otra despedazada y manchada de sangre. Esta es una bandera que desertó con los dispersos de Ayohuma y llegó hasta un lugar en la Rinconada, donde la conservaban los herederos de un capitán fugitivo”. (Estopiñán se retiró del ejército con este grado). “Entrego pues, a vuestra contemplación y a nuestro aplauso, en un gesto patético y audaz, junto con la bandera de los triunfos, la bandera de las derrotas argentinas. Nosotros afrontamos la verdad en la historia, muchas veces adversa como en la vida. Glorificamos nosotros, no el éxito, sino el ideal, victorioso o vencido. Eso muestra la arcilla humana de los héroes”.

Continua más adelante que “la presencia de esta otra bandera, aquilata el ideal con la fortaleza. Ella muestra el aspecto trágico de la vida; y al ser una bandera derrotada que quedó en el país, completa una lección edificante, sobre todo para vosotros soldados y ciudadanos que me escucháis: esa lección afirma que la carne argentina podría en sus contrastes ser pasto de exterminio para los sables enemigos, pero no su bandera trofeo de vergüenza en el botín de sus vencedores”.

Su Restauración

Es necesario e imprescindible que se convoque a los científicos especialistas en estos estudios, como el investigador superior del CONICET y director del CEQUINOR (Centro de Química Inorgánica “Dr. Pedro J. Aymonino “, Carlos Della Vedova y a Lorena Picone y Rosana Mariel Romano, investigadoras del Conicet y docentes de la Facultad de Ciencias Exactas de la UNLP.

Estos profesionales hicieron un estudio profundo de la Bandera de Macha (que se halla en Bolivia) y constataron “la composición química del pabellón Patrio y determinaron el origen del colorante utilizado”, según una entrevista al Dr. Della Vedova, publicado en la edición papel  del diario Clarín del 20 de junio de 2019, donde no se descarta la posibilidad que la “Bandera de Macha podría ser la primera, la que se izó a orillas el Paraná, en la actual Rosario”, porque lo que es posible que la que se halla en el Museo Lavalle, sea la izada en Rosario.

También es necesario un estudio de “una médica de los textiles” como se define María Pía Tamborini y de Patricia Lissa, quienes durante dos años realizaron la restauración textil de la Bandera de Macha que se halla en el Museo Histórico Nacional, utilizando una técnica no invasiva y pensando” que en el futuro pueda restaurarse nuevamente si aparecen técnicas de restauración más avanzadas”. Con los nuevos adelantos de la ciencia, se va a verificar su autenticidad y si la tela utilizada en su confección es similar a las dos banderas encontradas en la capilla de Titiri –Bolivia.

Durante la gestión Normando Álvarez García al frente de la embajada argentina en Bolivia, se restauró la bandera que se halla en el museo “Casa de la Libertad” en Sucre (Bolivia), por lo que el gobierno de la provincia de Jujuy, podría encarar la restauración de esta Bandera que aún conserva la sangre de nuestros héroes.

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