La Red Interuniversitaria por la igualdad de género y contra las violencias, frente a las PASO

Por Red Universitaria por la igualdad de género y contra las violencias. Queremos una universidad democrática, popular y profundamente feminista.

La Red Interuniversitaria por la igualdad de género y contra las violencias, compuesta por docentes e investigadoras de las universidades públicas de todo el país, consideramos importante manifestar nuestra posición en relación a las próximas elecciones, tras atravesar durante los últimos cuatro años, la profundización de la crisis en que el macrismo sumió a la sociedad toda y a las universidades públicas en particular.

Como feministas universitarias, hoy más que nunca trabajamos por una universidad pública, gratuita, popular y feminista, que sólo será posible sin el neoliberalismo y sus políticas de ajuste en el poder. En estas elecciones, nuestro voto es decisivo: no podemos permitir ni un minuto más de Cambiemos en el gobierno nacional.

¿Cuáles son nuestras razones?

En los últimos años, nuestra tarea ha estado atravesada por los recortes presupuestarios, la reducción de los salarios de docentes, investigadoras e investigadores, así como también intentos de desacreditación de nuestra tarea, tal como ha sucedido con la comunidad universitaria en general. De acuerdo con el Informe acerca del presupuesto nacional 2019, presentado por Conadu:

  • La inversión realizada por el Estado Nacional en las Universidades Nacionales cayó de 0,85% del PBI en 2015 a 0,76% en 2018.
  • Los salarios han caído en 2019 un 19,6%, de acuerdo a la inflación estimada de este año.
  • No se cuentan con becas para personas con escasos recursos y para carreras prioritarias.
  • Se redujo el porcentaje de becas para el programa PROGRESAR, en 2018 fueron un 35% menos quienes recibieron este programa, en relación a 2017.

Este ajuste que el neoliberalismo en el gobierno ha impreso a las universidades nacionales, va en consonancia con el contexto de aumento del desempleo y la pobreza. El gobierno de Mauricio Macri nos ha endeudado con el FMI a 100 años.

La situación laboral de las mujeres en Argentina es preocupante y requiere de políticas públicas activas:

  • En 2017 las mujeres percibían un salario 25% menor que el de los varones
  • El empleo femenino se concentra en unas pocas ramas de actividad, la más significativa de las cuales es el trabajo en casas particulares, junto con el empleo en las ramas de enseñanza y salud, explican el 50 % del empleo asalariado femenino.
  • Las mujeres perciben menores remuneraciones que los varones en todas las ramas de actividad.
  • Las mujeres que viven en sus hogares con menores de 6 años trabajan en promedio una menor cantidad de horas que los varones, percibiendo por su trabajo una remuneración inferior en un 35%.
  • 21,5% de las mujeres de 14 a 29 años no consiguen trabajo.
  • Las mujeres enfrentan mayores niveles de empleo no registrado.
  • Las ocupadas encuentran más obstáculos para acceder a cargos jerárquicos.
  • La brecha de ingresos entre varones y mujeres es de 26,2 %, contemplando todos los ingresos que se perciben como jubilaciones y pensiones, cuotas alimentarias, subsidios,etc.
  • En el mercado de trabajo las mujeres ganan en promedio un 25,2% menos que los varones.
  • Las asalariadas no registradas ganan en promedio un 37,2% menos que sus pares varones. La brecha de ingresos se amplía para quienes tienen peores condiciones de trabajo.
  • Las mujeres ocupadas en el mismo segmento profesional perciben un 20,4% menos que los varones.
  • En los puestos no calificados la brecha es del 38,6%.
  • Las mujeres ocupadas están en promedio más formadas que los varones que participan en el mercado de trabajo.
  • En el mismo nivel educativo, los ingresos laborales de las mujeres trabajadoras son inferiores a los de los varones. Esta diferencia de ingresos es del 27% para las de nivel universitario/superior, y del 46,2% para las que cuentan con nivel primario.
  • En general, las mujeres deben dedicar parte de su tiempo al trabajo doméstico, no remunerado.

En 2018 el 91% de personas trans y travestis no tenian trabajo registrado; el 82% lo atribuye a la discriminación por identidad y/o expresión de género. En este sentido se vuelve imprescindible la ley nacional de inclusión laboral de trans y travesti, Lohana Berkins y el cumplimiento efectivo del cupo laboral travesti y trans en todas las provincias.

El 92% de las personas que perciben la AUH, en su mayoría mujeres, han debido sacar préstamos en el ANSES para cubrir necesidades elementales de vestimenta y alimentación, de acuerdo a los datos del Centro de Economía Política Argentina (CEPA).

El presupuesto del programa Hacemos Futuro (antes Ellas Hacen y Argentina Trabaja) disminuyó un 44% en términos reales.

El presupuesto de género a nivel nacional, corresponde al 0,11% del gasto total del Estado y en el caso del INAM pasó de constituir un 0,006% del total en 2018 a un 0,00005% en este año.El mismo significó una caída del 19% del presupuesto destinado al INAM en relación al año anterior, es decir que para cada mujer en Argentina, el Estado nacional le dedica 11,36 pesos.

En este marco, debemos subrayar que el INAM no cumplió con la articulación prevista con la Red, en el Plan Nacional contra la violencia que presentó en 2017. Tampoco respondió a la propuesta realizada por la Red en los trabajos de monitoreo para la aplicación del mismo.

El Plan Nacional de Acción 2017-2019 anunciado en 2016 no ha tenido continuidad y sostenimiento. Muy por el contrario, la línea de atención 144 ha tenido mayor demanda con una estructura reducida en personal. Lo mismo ocurre en las distintas instancias de atención, tales como los centros sanitarios o los centros barriales. Mayores demandas en contextos de menor presupuesto y estructuras de atención.

Los equipos que trabajamos en la atención y prevención de situaciones de violencia en las universidades públicas, lo hacemos sin presupuesto destinado a tales fines. Esta tarea se suma a las propias de la docencia en la universidad. Una vez más nuestro trabajo es invisibilizado.

A su vez las violencias hacia mujeres y disidencias han recrudecido, en el marco general de la recesión económica y la direccionalidad de las políticas públicas. En este sentido, es pertinente señalar que la reforma previsional afecta principalmente a las mujeres, así como la desocupación y la informalidad laboral, como lo manifestamos anteriormente.

Las comunicaciones vacuas y las fakenews no nos engañan, todos los días mueren víctimas de la violencia machista, todos los días niñas son violadas, todos los días les responsables del cuidado hacen malabares para llenar un plato de comida. Queremos leche, carne, abrigo, un techo, educación y trabajo, no mentiras ni lavadas de cara rosa o violeta.

Qué nos proponemos, qué exigimos

A lo largo de los años, como integrantes del movimiento feminista, hemos contribuido a instalar en la agenda pública la necesidad de que el Estado se comprometa con la construcción de políticas públicas que garanticen la igualdad de oportunidades y acceso a la educación para todas las personas sin discriminaciones por género, clase, raza, identidad sexual, y hemos dejado en claro que la violencia de género es intolerable en todas sus formas.

Desde nuestros saberes, hemos colaborado en la construcción de categorías analíticas que nos permiten afirmar que las violencias de género, están presentes en todos los espacios políticos y atraviesan todas las clases sociales. De la misma manera, sostenemos como inclaudicable el derecho humano a acceder a la interrupción voluntaria del embarazo y la necesidad de la aprobación de la Ley que legalice definitivamente el aborto.

Estas metas, que aún nos restan conquistar; ligan nuestra lucha con la de las pioneras, con las sufragistas, las obreras, las piqueteras, las Madres y las Abuelas de la Plaza, y las innumerables luchas que el movimiento feminista engloba.

Aún en coyunturas como la presente, de enorme retroceso en el acceso a derechos, levantamos nuestras banderas que no estamos dispuestas a ceder.

Por todo esto exigimos:

  • La creación de un Ministerio de políticas de género y diversidad, que lleve a nivel ministerial la política de igualdad que nos merecemos.
  • La creación del Ministerio de Ciencia y Tecnología
  • Que las políticas públicas de educación y salud vuelvan a tener prioridad y rango ministerial
  • La existencia de partidas presupuestarias asignados a políticas de género en las universidades y en el Conicet;
  • Presupuesto para la implementación de la ley Micaela
  • La conformación de redes de articulación territorial contra las violencias donde las universidades seamos parte de ellas;
  • La existencia de Protocolos contra las violencias de género en todas las universidades del país
  • La efectiva implementación de la Educación Sexual Integral.
  • El aborto legal, seguro y gratuito garantizado por ley nacional.
  • Paridad en los cargos representativos de las Universidades
  • El reconocimiento de igual salario para igual trabajo.
  • La transversalización de género de las currículas de las carreras, única forma de garantizar la formación de profesionales serixs y con herramientas para intervenir en la realidad.

Sabemos que estamos aquí gracias a las que estuvieron antes que nosotras y abrieron caminos, y al convencimiento que la lucha es colectiva Asimismo reconocemos la necesidad de un Estado presente que apueste por la Universidad Pública. Queremos construir un futuro para nosotres y para las y les que vendrán. A 100 años de la Reforma Universitaria, la Educación superior argentina tiene que estar a la altura de la historia. La excelencia académica va de la mano con el compromiso social. Queremos una institución democrática, popular y profundamente feminista.

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