Las urnas de votos no se inundan

Por Gustavo Mendoza, Consultora Hendu. Luego del domingo, nada será lo mismo dentro del gobierno nacional, las tensas horas tras una elección que se anticipaban complicadas tuvo su corolario con la incertidumbre añadida de Smartmatic y su demora de horas en empezar a dosificar la información de a cuenta gotas de los comicios, sumando a este desconcierto la vocería del gobierno de la mano de Marcos Peña sin datos que aportar previamente y la posterior aparición adjudicándose la derrota de Mauricio Macri también en el mismo sentido, sin aportar ningún número a un país expectante y ávido de saber los resultados de los comicios. De esta manera, se ponía fin al invicto macrista y su mítica capacidad electoral.

En el ámbito local, la ventaja que se daban en las encuestas para el gobierno se licuaron absolutamente en el último mes, y ni siquiera una campaña desde lo comunicacional desde la estrategia del miedo por parte del gobernador pudo revertir el humor electoral al que los electores están sometidos por la crisis económica que casi todos los sectores de la sociedad atraviesan y que no logran llevar a mejores playas a embarcar las acciones del gobierno.

Las técnicas y métodos para el estudio del electorado no terminaron de sanear una elección que los tenía unificados a todos en las huestes oficialistas desde lo estructural pero, a pesar de eso la campaña llevada adelante desde lo comunicacional por Rizzotti no pudo concitar adhesiones o por lo menos no las necesarias en un electorado desgastado desde lo económico al que no le fue suficiente la bandera en contra de Sala para captarlo, prueba de ello el mismo Gerardo Morales tuvo que salir a ponerse la campaña al hombro, debido a las falencias del Rizzottismo (si alguna vez existió) en las últimas semanas con piezas comunicacionales en contra de “ese pasado nefasto para los jujeños” con los resultados consabidos.

Nos dice Costa Bonino (2011) que es necesario para una campaña una “radiografía” del cuerpo electoral para entrar con una estrategia comunicacional racional y eficaz de campaña, esto se realiza con una batería de estudios electorales que puedan otorgar evaluaciones coyunturales de lo que la ciudadanía piensa para la elección (lo que diferenciamos en ciencia política como “temperamento” y “humor” del electorado).

Se observo entonces una campaña adecuada desde el temperamento comunicacional, pero como una gran ola, no fue del mismo modo en la sintonía del humor electoral que termino rompiendo la base simbólica de sustentación del oficialismo en la provincia, resta saber si en octubre esto es definitivo o solo un duro reclamo de un cambio de rumbo en determinadas políticas públicas, ergo, todas supeditadas a la coyuntura nacional.

Lo cierto es que la línea Maginot del oficialismo se termino rompiendo a nivel legislativo por segunda vez en menos de tres meses con el agravante de que esta vez la derrota no se la dispensa una oposición pejotista unificada sino una candidata como Carolina Moisés, profesional de la política, que con gran capacidad en el armado territorial y una boleta unificada con Fernández-Fernández, logro no solo la victoria en la elección sino además perfilarla como opción de futuro en el PJ provincial dejando atrás al otrora efervescente Ferreyra que presentó una de las peores campañas comunicacionales.

Para el “azote de Dios” fue demasiado sostener dos campañas consecutivas, perdiendo no solo vigor en la propuesta sino al voto independiente que ahora lo interpela con otros ojos. Males de creerse dueño de los votos. Generalmente la actitud del elector es estable en elecciones con tan poco tiempo de diferencia, sin embargo, en un contexto de crisis económica, los datos coyunturales tienden a matizar y hacer más ambigua la definición del temperamento de los electores (Campbell 1960).

Al mismo tiempo los grupos con escaso interés en la política son los más influenciables y los que pueblan los porcentajes de indecisos en nuestras encuestas de opinión. Por eso, concentrar los esfuerzos de comunicación en esta “familia política” (en la sociología política francesa se llama “Marais”) suele ser la inversión más rentable para los candidatos por esas horas, y allí fueron los esfuerzos comunicacionales del gobierno nacional y provincial en la última fase de la campaña con sendas piezas comunicacionales basadas en el miedo en ambos núcleos, pero la coyuntura económica de los temas que venían marcando las encuestas como desempleo, inflación y los índices crecientes de pobreza más una falenciosa estrategia de política económica poco sintonizada con la fase electoral advertida por el radicalismo nacional en su momento, termino desbordando este humor electoral y dirigiendo un alto porcentaje del “voto castigo” a las urnas, con una contundencia poco imaginada incluso por la misma oposición y las encuestadoras en los números previos.

A este escenario, de derrota electoral que trae dimensionada una crisis política creciente para el gobierno nacional, se suma a la crisis económica agravada por sus mismas políticas económicas que otorgan un escenario de incertidumbre absoluta de lo que viene para la elección de octubre. El oficialismo nacional nunca presento una eficiente comunicación de gobierno ni de gestión de las expectativas, y mucho menos en ese renglón, de comunicación de crisis (recordemos el ARA San Juan o el escenario de corrida cambiaria con posterior pedido de asistencia al FMI, o la ola del conflicto China/Estados Unidos; como algunos escenarios altamente falenciosos en la materia).

De las crisis se sale entregando previsibilidad y certidumbre nos marca Mario Riorda, experto en comunicación de crisis, y lo cierto es que esto jamás se vio reflejado en ninguna acción del gobierno en este sentido, estas acciones fueron rompiendo el núcleo de reputación del gobierno (correlación entre lo que digo y hago), que no solo trae problemas de estas características por el mal manejo de la crisis sino que además, de arrastre, trajo una política de impuestos crecientes que jamás mermo ni mediando “el pacto de caballeros” acordado en su momento por el ministro Dujovne hace pocos meses, jugando las chances electorales, en el ínterin, de su gobierno. Estos desaires permanentes, erosionaron la posibilidad de atraer un electorado de independientes e indecisos que veían cada vez más dinamitadas sus chances de resolverse económicamente.

Por estas horas un nuevo plan del gobierno de Macri sale a plantar cara a esta múltiple crisis, mostrando dos caras de una misma moneda en su ejecución, declaraciones desacertadas el lunes echando culpas a los electores que no lo votaron a raíz de la nueva crisis cambiaria (Macri modo campaña), y el martes con una nueva comunicación de las medidas tomadas, pidiendo perdón por los dichos vertidos (Macri modo institución), cual es el verdadero..? Pues ambos y ahí está el problema, en la “certidumbre” de la incoherencia de estilos.

Las nuevas medidas, de tinte electoral apuntan a ese núcleo que los abandono y que les permitió llegar a la Rosada, con esto deja de lado la estrategia de derechización comunicacional adoptada en la primera etapa de la campaña, el problema es como ya lo vengo planteando, el verdadero enemigo del gobierno en términos electorales es la economía y es el lugar donde mayor impericia demostró el mismo, sumando a esto los escasos beneficios ofrecidos con estas últimas políticas que no lograran recompensar el nuevo golpe al bolsillo de la devaluación de la moneda y la posterior escalada inflacionaria que traerá, no por no poder implementar las nuevas medidas (cosa que atiende a su ya dudosa reputación) sino porque está preso de su propia política económica de tarifas dolarizadas, sumado al acuerdo con el FMI que lo mantiene atado para cualquier acción que implique acciones más “populistas” y de posterior rinde electoral.

Además de todo, se juega con el principal activo de una campaña “el tiempo” y eso es lo que escasea. Por último, en el apartado discursivo e ideológico el macrismo no sólo fogoneo la grieta en la campaña sino también en su comunicación de gobierno durante sus años de gestión, estas acciones que pueden ser recomendables desde el punto de vista de la comunicación política en campaña no son aconsejables para llevar adelante el gobierno porque se necesita una base de creación y estimulo de consensos, en este escenario que presenta altas dificultades y con los consabidos problemas de gestión de crisis gubernamental, se le suma un “además” desde el llano de la racionalidad, esto es porque en definitiva nadie se sienta a dialogar con un golpeador serial.

Desde esta perspectiva de procesos, hace unas horas se invita de manos del jefe del ejecutivo nacional a dialogar a Alberto Fernández para “brindar certidumbre a la economía y los mercados”, cosa altamente improbable por las acciones de propaganda de los últimos años en contra del núcleo duro del kirchnerismo y el PJ. Sumado a esto el escenario de permanente judializacion de la política implementado una y otra vez hasta perder la efectividad mostradas en el proceso electoral del 2017 hasta la fecha.

En este orden de cosas mucho menos se dará la invitación al convite dado al decir de Gramsci, la correlación de fuerzas mostrados por los resultados del último domingo, el quiero como en el truco en está oportunidad es del Frente de Todos. El gobierno se encuentra ante una encrucijada que hace difícil el proceso de digestión de la crisis política primero, económica luego y de gestión después a la que le suma la gestión de una campaña que es una invitación a una crisis en sí misma. La centralidad de la política Argentina se corrió de lugar y propuso un cambio de actor y este hoy por hoy se llama Alberto Fernández, pero como esa frase del futbol que lo define como “la dinámica de lo impensado” con mayor precisión se puede usar la misma para la política argentina, aunque todo parezca “cosa juzgada” ante una diferencia desde los números “técnicamente irremontable” que convirtieron a las PASO, en una primera vuelta virtual, quitándole la legitimidad necesaria para gobernar a la alianza Radical/PRO de Juntos por el Cambio, llegar a Diciembre será una odisea digna de la mejor de las versiones de Ulises en este contexto. Jujuy será noticia también pero no por lo mejor de la política precisamente.

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