Los precios de la canasta básica subieron el 50% en el año

Por El Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana (ISEPCi). El 2020 fue un año que a lo largo sus 12 meses nunca dejó de producir resultados negativos para la economía de la Argentina y el mundo, con consecuencias especialmente perjudiciales para los sectores de menores ingresos de nuestro país.

Reproducimos aquí evaluaciones y datos procedentes de distintos institutos de investigación que analizaron el desarrollo general del proceso a lo largo del año, algunos con la mirada centrada efectos particulares de la Pandemia y el correlato de la abrupta disminución de la actividad económica que produjo.

INDEC

El Instituto Oficial realizó este informe en base a los resultados obtenidos a partir del Estudio sobre el impacto de la COVID-19 en los hogares del Gran Buenos Aires y la CABA los meses de agosto y octubre de 2020. Aquí algunos de los párrafos más significativos:

El 49,3% de los hogares que participó de la encuesta manifestó haber tenido una caída en el monto total de sus ingresos (ingreso total familiar, ITF) respecto a la situación previa a la pandemia. Teniendo en cuenta el nivel educativo del jefe o jefa de hogar, se observa que en los hogares con menores niveles de instrucción la proporción que experimentó una reducción en sus ingresos fue mayor (57,1%). En los hogares con al menos una persona menor a 18 años (niño, niña o adolescente), la pérdida de ingresos alcanzó al 57,3%.

En el 40,3% de los hogares que respondieron la encuesta se registraron problemas de empleo para al menos uno de sus integrantes. El impacto en la situación laboral fue mayor en los partidos del conurbano bonaerense, donde los problemas de empleo alcanzaron al 42,6% de los hogares; mientras que en la CABA, se vio afectado el 33,6%. En los que reside al menos un niño, niña o adolescente, los problemas laborales alcanzaron al 48,3%.

Un 33,8% declaró que se vio en la necesidad de reducir por razones económicas el consumo de, al menos, uno de los siguientes alimentos: carne vacuna, otras carnes, verduras frescas o leche.

 UCA Observatorio de la Deuda Social

Entre los meses julio a octubre el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina, realizó una encuesta centrada en relevar las consecuencias socioeconómicas más relevantes de la presencia del COVID 19 entre la población argentina. Aquí algunas de las conclusiones más significativas:

El escenario de crisis con estanflación 2018-2019 / COVID-19 ha tenido efecto regresivo sobre los ingresos reales de los hogares por un deterioro ABSOLUTO y del NIVEL RELATIVO de las remuneraciones, los haberes jubilatorios y las prestaciones sociales. Asimismo, el contexto macroeconómico es desfavorable para la creación de empleo, con consecuencias sobre las posibilidades de volcar más trabajadores al mercado laboral por parte de los hogares.

Al momento de este estudio la situación económico-ocupacional es menos grave que en el pico del momento de mayor confinamiento por COVID19-ASPO (abril-mayo-junio). Sin embargo, no hay evidencias claras de una recuperación importante. Sólo destacan algunas medidas parciales de compensación en materia de consumo interno y asistencia social. La reactivación no parece ser un sendero factible en el corto plazo.

En tanto se mantenga la actual situación recesiva, sólo cabe esperar un aumento del desempleo, los trabajos de subsistencia y de la precariedad laboral, y por lo tanto, de las desigualdades estructurales que afectan al mercado de trabajo, con efectos directos sobre la pobreza. Un cambio de rumbo estructural no sólo necesitará de fuertes inversiones e impulso a las exportaciones, sino también de políticas que reactiven el mercado interno, apoyen a las micros empresas y mejoren su productividad.

IFAL Indicador Familiar de Acceso a la Alimentación

Durante los meses de septiembre y octubre el ISEPCi (Instituto de Investigación Social Económica y Política Ciudadana) realizó un relevamiento de la situación alimentaria entre los hogares que concurren a los comedores comunitarios. Se hicieron 20260 entrevistas presenciales en veintidós provincias. Aquí algunas conclusiones:

Un 51% de los hogares que concurren a los comedores comunitarios redujeron sus ingresos en el período de cuarentena. El 64% tienen ingresos no mayores a los $20.000, o sea que se encuentran por debajo de la línea de indigencia.

En el 27% de estos hogares por lo menos un miembro perdió el trabajo.

Entre los hogares sin tarjeta alimentar el 63% tuvo menos alimentos que el año pasado y un 52% compró de menor calidad nutricional. Con tarjeta alimentar un 23% de los hogares compró menos alimentos y un 28% pudo adquirirlos, pero de menor calidad.

Entre los que tienen tarjeta alimentar 11% de los hogares no consumen lácteos, y los que no tienen la tarjeta un 17% no consumen estos productos.

Conclusión: La Tarjeta Alimentar es una ayuda importante pero insuficiente para los sectores que la reciben, por lo que es necesario elevar sus montos, que hoy es de $4.000 para los hogares con un niño o niña de hasta seis años y de $6.000 para el que tiene dos o más niños/as, a la vez que hay que extenderla a todos los hogares con hijos/as hasta los 18 años.

IPYPP Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (Claudio Lozano)

Los datos del tercer trimestre revelan una recomposición del empleo como resultado del restablecimiento de casi la mitad de las ocupaciones que habían quedado suspendidas durante el período más crítico de la pandemia. La tasa de empleo aumenta del 33,4% al 37,4% pero se sitúa todavía por debajo de los niveles pre pandémicos…Es decir, las changas y el trabajo no registrado que reanudan actividad lo hacen con una menor carga horaria, en consecuencia, a cambio de menores ingresos laborales.

La caída de la tasa de desocupación, del 13,1% al 11,7%, no refleja efectivamente una menor cantidad de personas desocupadas. Esta se sostiene prácticamente en los mismos niveles. La población que quedó sin trabajo durante este último tiempo rebasa los límites de la desocupación y se encuentra hoy también en lo que estadísticamente se considera población inactiva. Más aún, si consideráramos la actividad pre pandémica, la tasa de desocupación en este trimestre sería del 20,6%.

El empleo formal, por el contrario, continúa cayendo marginalmente lo cual indica que el insumo de mano de obra asalariada registrada esta planchada reduciendo aún más la oportunidad de trabajo decente para la fuerza de trabajo excluida de la misma. En este (tercer) trimestre se experimentó una recuperación del 12% de la actividad económica que, a la luz de los datos recién publicados, no ha tenido tracción sobre el empleo asalariado formal.

Conclusión: Un comportamiento como este no brinda una perspectiva auspiciosa sobre las bondades que el crecimiento económico pueda tener sobre el mercado laboral.

 Los valores de los alimentos básicos

En este contexto de fuerte deterioro de las principales variables de la economía: reducción del PBI en el orden del 12%; crecimiento del desempleo, particularmente entre los sectores de menores ingresos; deterioro del poder adquisitivo y baja generalizada del consumo interno y del poder adquisitivo de los/es trabajadores/as y los sectores medios; deterioro de la dieta de las familias por imposibilidad de consumir los productos necesarios, los precios de los alimentos de la Canasta Básica no dejaron de aumentar.

Según el relevamiento mensual de los 57 productos de la Canasta Básica de Alimentos (CBA), en el conurbano bonaerense en diciembre los precios de esos comestibles indispensables aumentaron 4,27%. Para cubrir esa canasta una familia de dos adultos/as y dos niños/as pequeños/as, precisaba en noviembre $20,932.44, un mes después, en diciembre necesitó $21,825.88. Las carnes subieron 9,64%, los productos de almacén 2,50%, mientras que los precios de las frutas y verduras permanecieron estables.

A lo largo del año los precios los alimentos de la Canasta Básica -salvo un par de meses durante el segundo trimestre- no dieron tregua. Desde diciembre de 2019 a igual mes del 2020, en el conurbano bonaerense se incrementaron más de un 50%.

Las carnes encabezaron los aumentos con un 65%, seguido por frutas y verduras con 62%, mientras que los de almacén en promedio subieron 37,45.

Las ayudas a los sectores de menores ingresos mediante transferencias directas desde las rentas del estado como la Tarjeta Alimentar, los ATP (Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción), el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE), entre otras, fueron absorbidas en gran parte por la suba de los precios, en especial de los alimentos básicos. Esto contribuyó al aumento de la pobreza y de la indigencia como lo indican las encuestas de diversa procedencia que resumimos más arriba.

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