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Lula asume en una Brasilia blindada, tras la campaña más violenta de la historia

Por Pablo Giuliano*. Bajo la sombra de un ataque terrorista por primera vez en la historia de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva asume este  domingo por tercera la vez la presidencia en una Brasilia blindada como nunca para recibir a una veintena de jefes de Estado y de Gobierno y a unas 300.000 personas, que le pondrán fin a los cuatro años de una experiencia de extrema derecha liderada por Jair Bolsonaro.

Los seguidores de Bolsonaro que desde el fin de las elecciones piden un golpe de Estado al Ejército para evitar la asunción de Lula no podrán estar en la Explanada de los Ministerios, el lugar donde se realizará el desfile y las ceremonias oficiales el domingo por la tarde, así como un megarecital de 18 horas de duración con más de 20 artistas.

El principal alerta de la Secretaría de Seguridad del Distrito Federal (el gobierno regional de la capital) está vinculado a las manifestaciones golpistas de los bolsonaristas, que reclaman frente a los cuarteles militares, y al intento de volar con dinamita un camión cisterna con combustible en el aeropuerto internacional de Brasilia, Juscelino Kubitscheck.

El empresario George Washington Souza confesó esta semana al ser detenido que fue incentivado por el discurso de Bolsonaro para preparar el atentado, descubierto por el camionero que llevaba la dinamita, que tenía como objetivo sembrar el caos previo a la asunción de Lula.

«Es un evento complejo, la gran concentración de personas que estarán presentes en estos actos demanda una planificación muy bien hecha. Será un operativo robusto donde estará involucrada toda la policía de Brasilia, además de las fuerzas federales», dijo el secretario de Seguridad de Brasilia, Julio Danilo.

Danilo anticipó que habrá cacheos en puntos específicos en el ingreso a la Explanada de los Ministerios, donde no se podrá llevar botellas ni elementos punzantes.

Apenas 30.000 personas fueron autorizadas a ingresar a la Plaza de los Tres Poderes, que está ubicada en medio del Congreso, el Palacio del Planalto y el Supremo Tribunal Federal, que podrán presenciar el ingreso de Lula a la casa de gobierno ya como presidente.

Con Bolsonaro fuera del país, se desconoce quién le pondrá la banda presidencial a Lula, ya que tampoco se ofreció a hacerlo el vicepresidente Hamilton Mourao. El segundo en la sucesión es el bolsonarista Arthur Lira, presidente de la Cámara de Diputados, y le sigue el titular del Senado, Rodrigo Pacheco, quien se ha mostrado como articulador a favor del futuro presidente.

Se espera que la tensión disminuya con la partida este viernes de Bolsonaro hacia Estados Unidos, dos días antes del traspaso de mando y luego de ofrecer un discurso a sus seguidores en el cual condenó el terrorismo.

Danilo aclaró que no habrá espacio para manifestaciones opositoras en la Explanada y sí podrán hacerlo en otros sectores de la ciudad, que es capital de Brasil desde 1960 y fue planificada por Lucio Costa y Oscar Niemeyer.

La tensión frente al retorno de Lula se produce luego de que se registrara la campaña electoral más violenta de la historia: tres electores del Partido de los Trabajadores fueron asesinados por bolsonaristas en Fortaleza, Paraná y Mato Grosso.

La violencia política aumentó 400% en 2022 respecto de 2018 y Lula debió comenzar a usar chaleco antibalas, sobre todo porque un millón de civiles tuvo acceso a la portación de armas libremente a partir de la política de flexibilización inaugurada por Bolsonaro.

El gobierno del Distrito Federal movilizará a por lo menos 8.000 agentes, mientras que el Ministerio de Justicia autorizó el uso de la Fuerza Nacional, una policía especial que es enviada como refuerzo a pedido de los gobiernos regionales, para contener situaciones que atenten contra la ley y el orden.

El equipo del mandatario electo espera que asistan 300.000 personas y ha sido confirmada la participación de 56 delegaciones internacionales.

Se esperan al menos 17 de jefes de Estado y de Gobierno, en la mayor participación de la historia de Brasil, según informó a Télam un portavoz de la Cancillería. Entre los asistentes estará el presidente argentino, Alberto Fernández, que trabó una relación con Lula que se agigantó cuando siendo candidato en 2019 visitó al líder del PT en su prisión en Curitiba y denunció el lawfare al que estaba siendo sometido.

Además, el aeropuerto internacional de Brasilia tendrá un esquema de seguridad reforzado. Se espera la llegada de 150.000 personas entre el 30 de diciembre y el 2 de enero.

El Supremo Tribunal Federal, en tanto, prohibió hasta el 2 de enero el porte de armas para varias categorías de civiles en Brasilia. El juez supremo Alexandre de Moraes fundamentó su decisión por la acción de «grupos extremistas» que vienen atentando contra «el Estado democrático de Derecho».

En el equipo de transición de Lula todavía es un misterio si el presidente electo desfilará desde la Catedral Metropolitana hasta el Congreso en el Rolls Royce de la Presidencia, como lo hizo en 2003 y 2006, o si lo hará en un equipamiento blindado, algo parecido al antiguo vehículo conocido como «papamóvil».

* En Télam

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