El Gobierno de Javier Milei protagonizó un papelón diplomático en las Naciones Unidas al abstenerse en la votación de un proyecto que busca erradicar el colonialismo.
La decisión mutiló la estrategia histórica del país por las Islas Malvinas, al restar apoyo a la norma internacional que sostiene el reclamo soberano.
La iniciativa, presentada por Rusia en la Cuarta Comisión de la Asamblea General, ratifica la Resolución 1514 de 1960, el pilar que obliga a Gran Bretaña a negociar sobre el archipiélago ocupado.

Pese a que naciones de la región como Brasil, México y Uruguay votaron a favor, Argentina optó por la abstención para alinearse de forma automática con la postura de Estados Unidos.
El texto aprobado incorporaba además un rechazo a las sanciones económicas unilaterales que aplica Washington, motivo por el cual la Casa Blanca rechazó la medida.
Para no confrontar con la administración norteamericana, la Cancillería argentina sacrificó la coherencia de su postura internacional y dejó en evidencia la mentira del discurso oficial respecto a la soberanía.
La medida desató duras reacciones en el plano político. Desde la provincia de Buenos Aires, el ministro Carlos Bianco calificó la actuación diplomática de «papelón» e irresponsabilidad histórica, mientras que el canciller Pablo Quirno intentó cruzar las críticas en redes sociales sin brindar explicaciones de fondo sobre el cambio de rumbo.
@diagonalesweb En lugar de publicar sin leer, por lo menos LEAN el resumen del proyecto. Es un proyecto impulsado por Rusia que reivindica la libre determinación de los pueblos, argumento que usan para anexar Crimea y argumento que usan los ingleses para justificar la ocupación de Malvinas https://t.co/f9MlnbQmOU
— El Talasócrata (@ElTalasocrata) October 16, 2026
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