El Congreso de la Nación registró en 2025 su piso histórico de actividad legislativa desde el retorno de la democracia, con apenas 11 leyes aprobadas.
La cifra contrasta de manera drástica con el promedio anual de 122 sanciones registrado entre 1983 y la actualidad, marcando un déficit de 111 normas respecto a la media histórica.
Los datos se desprenden de un relevamiento del Observatorio del Control Público de la Fundación Éforo, el cual señala a la dispersión de bancas como el factor clave en el desplome de la producción edilicia.
Mientras que en 1983 la Cámara de Diputados concentraba la representación en dos grandes sectores, en la actualidad supera los 40 bloques. Esta atomización provocó que la tasa de conversión caiga severamente: aunque ingresan entre 2.000 y 4.000 proyectos al año, menos del 1% logra ver la luz.

El informe también destaca el fenómeno del tratamiento presupuestario: el bienio 2024-2025 se transformó en el primero de la etapa democrática en acumular dos ejercicios consecutivos con prórroga del presupuesto 2023, sumándose a los antecedentes de 2011, 2020 y 2022 en donde tampoco hubo norma aprobada.
Finalmente, el documento repasa las deudas estructurales que arrastra la labor del Parlamento tras la reforma de 1994, entre las que sobresalen la falta de una nueva Ley de Coparticipación Federal —aún regida por el esquema de 1988— y la ausencia de actualización en el reparto de bancas de Diputados, cuyo cómputo continúa anclado en los registros censales de 1980.

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