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Hospital San Roque

Por falta de personal, dejaron de hacer cultivos para detectar tuberculosis en el San Roque

Hace cerca de tres meses el laboratorio de referencia provincial que funciona en el Hospital San Roque redujo casi a la mitad su personal, sin que el gobierno dispusiera aún los reemplazos, por lo que sus responsables decidieron suspender los cultivos para tuberculosis que llegan de 25 centros de salud de toda la provincia. Desde el Ministerio de Salud aseguran que esta semana van a “empezar a buscar soluciones”.

En mayo pasado se jubilaron la jefa del laboratorio, luego hicieron lo propio dos técnicos, mientras otro fue trasladado a un sector diferente por problemas de salud. Así es como la dotación de personal quedó reducida a cuatro personas.

“No damos abasto”, afirmó Mónica Aranibar, la bioquímica que quedó a cargo del laboratorio en diálogo con El Submarino Diario. La profesional, que se desempeña en el sistema público de salud desde hace 30 años, cuando accedió por concurso, explicó que las autoridades del Ministerio de Salud no dan respuesta a la demanda de personal porque “la política de este gobierno es no reemplazar a la gente que se va jubilando”.

Así es como dos bioquímicos, dos técnicos y un administrativo es todo el personal que trabaja en el único laboratorio de toda la provincia que procesa las 150 muestras semanales que reciben para hacer los cultivos que se necesitan para diagnosticar la tuberculosis.

Además de las muestras del propio Hospital San Roque y del sector privado, en este laboratorio se analizan muestras de otros 25 centros de salud de toda la provincia. Esta semana dejaron de recibir estas últimas, que constituyen cerca del 50 por ciento del total.

Todos los hospitales de la provincia están capacitados y equipados para realizar el diagnóstico directo de tuberculosis a través de la baciloscopía, que consiste en analizar una muestra de esputo en el microscopio con el fin de detectar si hay bacilo de Koch. Se trata de un estudio rápido y de bajo costo.

Sin embargo, puede ocurrir que el bacilo no se detecte en el microscopio y el médico tenga una sospecha fuerte, por la clínica, los estudios radiológicos o los antecedentes. Entonces es imperioso realizar el cultivo lo antes posible. Es una técnica que lleva más tiempo y es más costosa, pero aumenta el diagnóstico en un 20 por ciento.

Ahora, el laboratorio de referencia tiene una necesidad imperiosa de incorporar de manera estable a personal capacitado. “En la provincia hay gente formada para hacer este trabajo, que a menudo cubre las licencias. Pero el gobierno quiere mandarnos a cualquiera. No entiende que lo nuestro es muy específico”, señala la bioquímica.

Los responsables del laboratorio tuvieron más de una reunión con el ministro de Salud, Gustavo Bouhid, y el secretario del área, Pablo Jure, sin que hasta ahora hayan alcanzado una solución. Consultado por este diario, Jure adelantó que está prevista otra reunión para este jueves, con el fin de evaluar “cuáles son las necesidades”.

Riesgo doble

La provincia de Jujuy, donde el bacilo de Koch es endémico, pelea hace años con Salta el primer puesto en cantidad de casos de tuberculosis. En 2018, la provincia encabezó el ranking nacional en cantidad de casos por cada 100 mil habitantes. Ese mismo año se diagnosticaron a 418 personas, de las cuales murieron 40. “No es poco”, advierte Aranibar.

Además, la provincia duplica la media nacional, lo que significa que los jujeños tienen el doble de riesgo de enfermarse que los habitantes del resto del país.

La tuberculosis es una de las denominadas “enfermedades de la pobreza”. Su aparición se relaciona sobre todo con las condiciones socioeconómicas: el hacinamiento, la mala alimentación y un sistema inmune en malas condiciones son elementos clave para su proliferación.

Afecta más a los adultos mayores, porque la gente grande tiene tos más a menudo y entonces se controla menos. Cuando se diagnostica a un niño con tuberculosis, es frecuente que se descubra luego que era un abuelo o abuela era quien estaba infectado.

Si bien es curable, la tuberculosis es muy contagiosa. Por esta razón es que es tan importante una detección temprana.

En los últimos años se verificó un crecimiento de casos, no sólo en la Argentina sino en todo el mundo. A nivel global es la novena causa de muerte y la primera causa de muerte por enfermedades infecciosas.

Existen dos tipos de tuberculosis: la pulmonar, que es la más frecuente y contagiosa, que representa entre el 80 y el 85 por ciento del total de los casos; y la extrapulmonar, que afecta a otros órganos, como la pleura, ganglios, aparato genitourinario, columna, etc.

Salta, Jujuy y Formosa son las provincias que evidencian una alta concentración de casos, y en la Ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires se registra el 45 por ciento de los casos de todo el país.

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