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Un fin de semana de furia en yujuJ…

Por Juan Giusti*. ¿Qué pasó en Jujuy en estos días? ¿Por qué se llegó a esta situación? ¿Por qué mientras el Gobierno hacía alarde de la unión, la paz y la convivencia democrática en la provincia, esta explotó?

La situación de Jujuy no empezó hoy. Fue una olla a presión que empezó a bullir apenas Gerardo Morales asumió en el gobierno en diciembre de 2015.

Gerardo Morales hizo, en los primeros 20 días de su mandato, una serie de reformas legales sustanciales al amparo de la Constitución de 1986 y esas reformas le permitieron concentrar todo el poder en su persona.

Aumentó la cantidad de jueces del Máximo Tribunal Provincial, nombrando a gente que adhería al nuevo régimen; impuso un nuevo Fiscal General Penal sirvió como ariete para la persecución “selectiva” –sí, SE-LEC-TI-VA– de opositores; triplicó la cantidad de funcionarios provinciales con un nuevo organigrama del Poder Ejecutivo de Jujuy para cumplir con los compromisos y acuerdos electorales; concentró el manejo en la CUENTA ÚNICA PROVINCIAL de todos los fondos provinciales de todos los poderes del ESTADO en cabeza del Gobernador Provincial; sostuvo el sistema electoral de 1985, que en campaña había prometido modernizar, manteniendo la cuasi ley de lemas con el armado de las colectoras; asfixió a los intendentes, a quienes no les dio nunca una ley de coparticipación (Jujuy es la única provincia del país que no tiene régimen de coparticipación).

También se produjo un des-manejo financiero de las cuentas provinciales que llevó al mayor endeudamiento desde la autonomía provincial lograda en 1834, con el supuesto fin de “transformar la matriz productiva”, algo que nunca sucedió.

Ese endeudamiento financiero fue sostenido con salarios estatales bajos, lo que motivó una pérdida del 55 % de los salarios de los trabajadores en la Provincia de Jujuy, casi el doble de la media nacional. Pero esa pérdida no fue automática, los empleados fueron perdiendo un poco cada año de su mandato.

Al principio, todo fue tapado porque la culpa era de “MILAGRO SALA”. Cuando el echarle la culpa a Milagro Sala dejó de redituar, Gerardo Morales hábilmente cooptó a la Conducción del PJ jujeño ante la pasividad (por no decir anuencia) del PJ Nacional. Se asoció con Rubén Rivarola, y este tenía la misión de dividir al peronismo en tantos espacios que no sea competitivo electoralmente.

Rivarola, desde su conducción, fue una máquina de echar militantes, como lo denunciaron distintos compañeros en distintas  oportunidades. Solamente sus familiares, empleados y socios siguen en el PJ jujeño.

Y en el último tiempo, Morales se desbocó. Quería ser presidente (o vice presidente de los argentinos). Para ello empezó hace más de un año a pagar una fuerte pauta publicitaria en los canales de TV y diarios porteños con recursos de Jujuy, usando el avión sanitario como taxi aéreo personal, entre otros actos de campaña.

* Abogado peronista, San Pedro de Jujuy

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