Un tribunal trata hoy la apelación de la defensa de Lula Da Silva

El Superior Tribunal de Justicia convocó imprevistamente a una audiencia este martes para tratar la apelación de una de las condenas contra Luiz Inácio Lula da Silva, preso desde abril del año pasado. La inesperada sesión de esa corte de la tercera instancia dio lugar a diversas especulaciones. Los petistas más optimistas esperan que se haga lugar a alguno o todos los argumentos de la defensa y se autorice la excarcelación de Lula . Los más pesimistas sospechan que puede ser ratificada  la sentencia de doce años y un mes emitida el año pasado por el Tribunal Regional Federal 4, de la segunda instancia.

Los abogados defensores alegan la nulidad completa de la condena a la que le atribuyen vicios de origen como haberse apoyado en delaciones de arrepentidos en lugar de fundamentarse en pruebas fehacientes.

En 2017 el entonces juez Sergio Moro, inspirador de Lava Jato, condenó a Lula por corrupción y lavado de dinero. Consideró que el imputado era propietario de un departamento en el balneario Guarujá -recibido como parte de un soborno- incluso reconociendo que no pasó ni una noche en el inmueble del que nunca tuvo título de propiedad. La falta de pruebas se agravaría en 2018 cuando nuevos documentos confirmaron que el ya condenado Lula no era dueño del  departamento el cual fue entregado como garantía por una empresa constructora.

Los jueces de la Quinta Sala del Superior Tribunal Justicia que comenzarán a sesionar hoy a las 14 horas también podrían aceptar otro de los argumentos de la defensa y reconocer que no cabe la condena por lavado de dinero. De ser así Lula podría ser beneficiado con la excarcelación.

Hoy al mediodía la reunión del Superior Tribunal era el tema saliente de la agenda política, en medio de especulaciones de todo tipo y una evidente preocupación de la prensa conservadora. La defensa de Lula pidió que la sesión se postergue ante la sospecha de que puede haber una ratificación del fallo contra el mandatario.

Como ocurre en los procesos de Lava Jato, los argumentos jurídicos son menos relevantes que la posición política de los magistrados y su sentido de la oportunidad (léase oportunismo). Por lo mismo es recomendable tomar en cuenta este momento político en el que ganó fuerza una corriente de opinión respaldada por algunos jueces, que sin  ser lulistas, se muestran críticos a Lava Jato.

Esa objeción parte fundamentalmente de la Corte Suprema, uno de cuyos miembros dijo el lunes que Lula no tendría que haber sido detenido con una condena de segunda instancia. Esto implica aguardar a que se agoten las apelaciones.

Hay más. Con el correr de los meses  las objeciones a Lava Jato comenzaron a ganar fuerza luego de que Moro aceptó ser ministro de Justicia de Jair Bolsonaro.

Ese nombramiento dio munición a quienes lo acusaban de actuar movido por razones políticas. Moro condenó a Lula en primera y luego interfirió para que continúe preso cuando un camarista ordenó que fuera puesto en libertad. Más tarde realizó una serie de maniobras, como divulgar el contenido de otra delación premiada,  que favorecieron indirectamente al candidato Bolsonaro.

Acosado por jueces de todas las instancias, el líder del Partido de los Trabajadores desistió de ser candidato presidencial en setiembre de 2018 cuando tenía cerca del 40 por ciento de las intenciones de voto contra un 20 de Bolsonaro, que sería electo en los comicios de fines de octubre.

Por Dario Pignotti, en Página/12

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