Vuelve al Teatro El Pasillo «Jueves de comadres», un drama en registro de comedia 

Tras su presentación en Tilcara el fin de semana pasado, la obra «Jueves de comadres» vuelve a subir al escenario del Teatro El Pasillo este viernes a las 21 horas. Natalia Castañares, Lidia Martínez  y Norma Vásquez protagonizan esta obra que ya lleva 14 años en escena, bajo la dirección de Rodolfo Pacheco, donde se enlazan el carnaval, los asuntos de pareja y el mundo femenino.

Escrita por Jorge Accame, «Jueves de comadres» fue la primera producción de La Vuelta del Siglo. «Se estrenó hace 14 años y nadie imaginó que iba a seguir dando vueltas», comentó Pacheco a El Submarino Jujuy.

Sobre el escenario, tres mujeres se hacen confesiones. Son Dedicación, Catalina y Sonia, con ramos de albahaca detrás de las orejas y una caja cada una. Beben, conversan y cantan. Y las confesiones, que involucran a un hombre que de algún modo las une, llevan a un desenlace de novela negra. «La tarea fue conservar el drama en un registro de comedia. Eso está en las tonalidades de las voces de las copleras, que sorprenden», describió Pacheco.

Las tres mujeres hablan de sus vidas, pero sobre todo de la difícil relación con los hombres. «Básicamente, las mujeres se juntan el jueves de comadres para hablar mal de los hombres, de las crisis de pareja. Porque estas conversaciones se desarrollan siempre dentro de los espacios de género. Es decir, los hombres se quejan de sus mujeres con otros hombres. Y las mujeres también se quejan entre ellas, aunque de otras cosas. Entonces mucho de la copla y de lo que se canta en este jueves de comadres habla de vínculos algo dañados con las parejas», analiza el director.

Las tres actrices eran alumnas de Pacheco en la Escuela Provincial de Teatro. El trabajo con el texto de Accame implicó un acercamiento de ellas al mundo de la copla. «Las copleras no tienen buena fama; porque se las juzga, porque salen solas y dicen lo que no se puede decir», señaló el docente.

Así fue como visitaron a mujeres copleras que después acompañaron en las funciones. Porque «Jueves de comadres» es una obra que abre la participación. Siempre hubo invitados que cantan al final. Pero además, «las personas que van con su caja y pueden cantar una copla al final, entran gratis», avisa Pacheco.

La primera gira de «Jueves de comadres» fue por barrios de San Salvador, años atrás, con el apoyo de la Municipalidad, en patios o comedores de casas de familia e incluso en plazas. Más adelante salió por provincias del NOA, Buenos Aires y Santa Fe. Y por supuesto lleva un extenso recorrido por Jujuy, llegando a Susques, Rinconada, Cieneguillas, Puesto Sey, Perico y Libertador Gral. San Martín, entre otras localidades. Participó en numerosos festivales nacionales, entre ellos el Festival Cervantino de Tandil (2009).

El equipo encabezado por Rodolfo Pacheco en la dirección general y la puesta en escena se completa con Carola Nicastro D’Errico en diseño y realización de vestuario; Noe Salerno en maquillaje; Saturnino Peñalva en las luces; Blas Moreau en la realización de video, y Carlos Verratti en la gráfica.

-¿Cuánto cambió la obra en estos 14 años? 

-Cambió. En primer lugar, porque las actrices crecieron. Empezaron solteras, se casaron, tuvieron hijos, hijas. Son mujeres fuertes. Les fue cambiando la cabeza. El texto es el mismo, pero la obra es otra. Es otra actuación, por más que la marcación sea la misma. Se llena desde otros lugares. Por ejemplo, las tres mujeres se hacen cosas que son terribles; sin embargo, cuando tienen que razonar y protegerse porque a alguien le duele algo, están al lado. Eso hace 14 años era más distante; ahora está más valorado.

-La idea de sororidad. 

-Sí. El concepto de sororidad está más internalizado. Es el mundo de la mujer que ha cambiado, un mundo donde hay una protección de género distinta. Y quizás haya también un enfrentamiento más claro. Hasta que se alcance un equilibrio.

-¿Qué pasa con el contexto del carnaval? 

-La cultura cambia, entonces los carnavales también. Nosotros empezamos con una idea de carnaval y ahora estamos en otro. Antes era más familiar. Ahora, si bien la obra transcurre en una casa, estas tres mujeres pelean por la celebración del miércoles de ceniza, que ya está borrado totalmente del mapa. Ellas lo valoran. Cuando la obra gira hacia un final de novela negra, en el marco en que se desarrolla, el miércoles de ceniza es propicio para resolver el tema. La gente se queda helada.

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